1 septiembre, 2014

Como buenos ticos, en materia laboral no existe preocupación alguna a la hora de establecer una relación contractual. Una evidencia se descubre ante la situación que nos presenta el Gobierno en relación a quién paga los salarios de algunos de sus jerarcas, específicamente el caso del presidente del Incofer, Guillermo Santana.

El cuestionamiento radica en el disfrute de vacaciones del señor Santana con apenas dos meses de haber sido nombrado. La respuesta por parte del Gobierno es que el salario de Santana lo “paga” la UCR y además arrastra toda una carga de beneficios adicionales de la institución.

Pareciera sencillo entender esta explicación, pero esta habilidad que tenemos los “ticos” de no razonar la responsabilidad contractual entre patrón y trabajador es causa de errores garrafales entre las partes.

Responsabilidad. Es aquí donde enfatizo la responsabilidad desde el punto de vista patronal, pues una acción contractual de esta índole puede causar un impacto en la equidad laboral interna que se pretende. Aunque sabemos que son trabajadores de confianza, debe de existir alguna política o reglamento en materia laboral que soporte las obligaciones y responsabilidades de ambas partes, en este caso las vacaciones. Es fácilmente deducible que el señor Santana, como trabajador “privilegiado” de la UCR, debe de tener a su disposición más días de vacaciones que el resto de sus compañeros de Gobierno. Y digo “privilegiado” porque conocemos los beneficios extremos que se dan por medio de la convención colectiva que los ampara.

Estos detallitos pesan y descalabran toda armonía laboral que, me imagino, pretende el Gobierno con su gente de confianza.

Y con el tema de seguridad laboral, ¿a quien responderá el señor Santana? El riesgo de un accidente siempre estará presente, y es aquí en donde el trabajador no analiza la situación de un evento de esta naturaleza y mucho menos el patrono. Desconozco a nivel de Gobierno Central su interno en materia laboral, pero esta figura bipatronal es de sumo cuidado y mucho más si uno de los bandos está en desventaja en todo sentido.

La solución al tema de salarios en el Gobierno Central pareciera un “iceberg” que no se visualizó en su totalidad.

El asunto se complica más cuando no existe patrono, pero sí recursos. Es el caso de Iván Barrantes, que trabaja ad honorem en Casa Presidencial, con oficina y recursos del Estado, y a la vez reconoce que brinda servicios a empresas privadas.

Por eso yo me pregunto: Y ¿dónde está el patrono?

Carlos Viales Boniche, superintendente de Recursos Humanos y Relaciones Laborales, Corporación Del Monte.

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