Opinión

¿Por quién votar?

Actualizado el 01 de febrero de 2014 a las 12:00 am

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¿Por quién votar?

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En estos días previos a las elecciones, mucha gente me ha preguntado por quién pienso votar. He evitado responder por dos razones: en primer lugar, porque el voto es secreto, y, en segundo, porque simplemente no lo sabía, aunque ya me he acercado a una decisión.

He notado que mi indecisión es bastante común en esta singular campaña electoral. Muchos me han dicho que, incluso, no piensan ir a votar, a lo que respondo: eso sería lo peor que podemos hacer. Para bien o para mal, esos trece candidatos representan el único surtido de aspirantes que hemos logrado calificar para la contienda, y este 2 de febrero hay que escoger a uno. Abstenerse del voto es abdicar a nuestra democracia, a nuestro deber ciudadano y violentar la ley, y el voto nulo tampoco es una buena opción. Hay que votar por alguien, pero ¿por quién?

Primero que nada, hay que votar por la persona que consideremos más apta para tomar las riendas del país, no movidos por encuestas ni anticipando resultados o para evitar que otro gane. La decisión debe ser basada, pura y exclusivamente, en el individuo, en su honradez y su ética, en su carácter y capacidad de negociar y concretar, en su récord y experiencia, en la solidez de su equipo, en la viabilidad de su programa y en su capacidad de comunicación.

A estas alturas, en la situación nacional en que nos vemos, nos interesa más la honradez que el carisma, más las soluciones prácticas que la pureza ideológica. Sabemos que las acciones hablan más que las palabras, y nos interesa más el cómo que el qué.

Ética y honradez. Creo que todo empieza por ahí. Son los valores básicos los que hemos descuidado en estos últimos años y nuestro presidente debe ayudarnos a restaurar esa base estructural sólida e inquebrantable, donde se podrá construir la verdadera prosperidad. Su liderazgo habrá de cambiar las palabras estridentes y la retórica punzante por el comportamiento intachable, por el ejemplo de su actuar y por la cero tolerancia a la incompetencia y a la mediocridad.

Récord y experiencia. Pero ya conocemos las abundantes promesas de campaña, por lo que nuestra decisión estará basada no en ellas, sino en el récord acumulado, en la “debida diligencia” que todos hacemos de un modo u otro cuando contratamos a un albañil o a un electricista, o a una empresa que vende electrodomésticos o construye cohetes.

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Pero no solo el récord es importante, sino también la longitud del mismo. A eso le llamamos “experiencia”. El pillo que roba por muchos años acumula un pésimo récord, pero una valiosa experiencia. Huyamos del pillo, pero acerquémonos a un hombre de bien con experiencia, porque ese es un hombre sabio que podrá olfatear el olor pútrido de la corrupción.

Equipo de calibre. Y, cuando lleguemos al campo de juego, a pesar de tener un goleador de primera, perderemos el partido si no tenemos un equipo de calibre, una verdadera Sele , capaz de jugar en el ámbito mundial sin tenerle miedo al “grupo de la muerte”. Un equipo bien entrenado y con jugadores que buscan el éxito colectivo y no el protagonismo a costillas de sus compañeros. Debemos valorar al candidato en función de a quién lleva a su escuadra.

Capacidad de negociar. Todos los grandes estadistas han sido también grandes negociadores. Es por eso que valoro en mi líder la capacidad de negociar, dentro de un marco ético y lineamientos arraigados en la solidaridad costarricense y en los principios de igualdad y libertad con que nuestra gran sociedad fue fundada.

Capacidad de concretar. Decía el famoso “filósofo” estadounidense y antiguo catcher de los Yankees de Nueva York, “Yogi” Berra, que “en teoría no hay mucha diferencia entre la teoría y la práctica, pero en la práctica sí la hay”. Asimismo, como ingeniero y empresario valoro en mi líder la capacidad de concretar, de convertir palabras en hechos, proyectos conceptualizados en proyectos inaugurados, y de evitar la “parálisis de análisis” que proviene del miedo a fallar, a la posible derrota y a la retribución que esta conlleva y que hace que sea más fácil decir “no” que decir “sí”. Mi líder tendrá que ser valiente y no le tendrá miedo a la derrota.

¿Cómo decidir por quién votar?
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¿Cómo decidir por quién votar? (Infografía GN)

Capacidad de comunicación. Si hay alguien que debe sentir el pulso de los costarricenses, ese es nuestro presidente, y debe saber comunicarlo, llegar al nervio del pueblo y expresar sus sueños y anhelos, así como sus temores y penas. Mi presidente tendrá una gran capacidad de comunicación y sabrá conversar con estadistas y con estudiantes, con empresarios y con científicos, con agricultores y con contadores.

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Plan de gobierno. También me suscribo a la noción de que el que “falla en planear, planea fallar”. Así es que el plan de gobierno es indispensable. Sin embargo, lo que busco en el plan de gobierno no es tanto el qué, sino el cómo. Ya sabemos los costarricenses qué hay que hacer. Lo que necesitamos es ver cómo lograrlo dentro de un marco práctico y realista, con resultados en menos de cuatro años. Prefiero sacrificar los objetivos de un plan ambicioso pero inalcanzable por los de uno modesto pero realizable.

Claridad ideológica. Concluyo con el tema de la claridad ideológica, el cual considero importante como hoja de ruta, pero peligroso, si es inflexible y no se adapta a las tormentas y fuertes vientos que encontramos a nuestro paso. Nuevamente, debemos buscar la convergencia entre la teoría y la práctica, y esta búsqueda a menudo requiere ajustes en el plan de vuelo que una ideología dogmática y cuasi religiosa puede impedir. A fin de cuentas, lo importante es aterrizar sano y salvo en un campo de oportunidades y con el avión en buen estado.

Una herramienta. Así es que ha llegado el momento de decidir por quién votar. Y, para ayudarme a hacerlo, me he servido de una simple herramienta que nuestros maestros utilizaron en nosotros desde niños. Aquí la uso, en una escala de 1 a 5, para cuantificar los atributos que me interesan de cada candidato y, así, totalizar un valor para cada uno y su equipo de gobierno. Aquí se la paso a ustedes, aunque, en la confidencialidad del voto, cada uno deberá producir la suya, propia y personalizada. Espero que les sea útil. Nos vemos mañana en las urnas.

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