Opinión

No votar es una solución falsa

Actualizado el 27 de noviembre de 2013 a las 12:00 am

Opinión

No votar es una solución falsa

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Se pretende castigar y el deber constitucional es elegir (artículo 93, que dice: “El sufragio es función cívica primordial y obligatoria, y se ejerce ante las juntas electorales, en votación directa y secreta, por los ciudadanos inscritos en el Registro Civil”).

Carreta delante de los bueyes. Castigar de previo a quienes no son culpables es un contrasentido. Los candidatos no son culpables, porque ninguno ha gobernado para sancionarlo. Es como poner la carreta delante de los bueyes. Asimismo, fustigar a un partido por sus actuaciones es tildar de culpable al candidato, quien no estuvo en el poder. No confundamos: la finalidad constitucional no es no votar ni condenar, sino elegir. Se castiga después, visto el resultado gubernativo, aunque el instrumental jurídico esté por promulgarse algún día; de momento, solo cabe la crítica como protesta o sanción legislativa devaluada. Pero nunca no votando de previo a la próxima elección. Ya se sabe que el país necesita rendición de cuentas, despidos y otras sanciones, reforma legislativa, electoral, municipal e institucional.

Sentencia sin pruebas. Sancionar de previo al ejercicio gubernativo es como si un juez dictara sentencia condenatoria sin haber pruebas. En definitiva, nuestra democracia merece ser servida, como lo establece el artículo 93 de la Constitución Política. En cambio, muchos países en el mundo son presa de las dictaduras y de ideologías antidemocráticas, y no gozan del privilegio de elegir libremente a sus gobernantes.

En Costa Rica, nadie debe dejar de inyectarle savia vivificadora al régimen democrático imperante. No se trata de cortarle raíces al árbol de la democracia, sino de abonarlo para que crezca fecundo.

Ciertamente, habrá que hacerle reformas al sistema, pero no socavarlo. Votar es hacer patria. No ejercer el sufragio es dejarse dominar por el capricho y la indiferencia. Ya se sabe: la finalidad del sufragio es el logro de una democracia perdurable. La nación no está en ruinas, como algunos pesimistas creen. La ruina es no votar.

Indiferencia y apatía. Debemos apreciar la libertad que disfrutamos y llenarla de veracidad y de responsabilidad. ¿Que cuesta? Todo lo bueno cuesta, pero no puede vivirse sin lo bueno.

Si la democracia, recordando a Abraham Lincoln, “es el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, este no puede refugiarse en la indiferencia y en la apatía el día de la fiesta cívica nacional, salvo en caso de invalidez o enfermedad.

PUBLICIDAD

Desde 1821 hemos escogido y probado este sistema, y debemos preservarlo y mejorarlo, no debilitarlo mediante el dengue del abstencionismo y el pesimismo, cuyas banderas apagan la luz de la libertad.

Si, para J. M. Caballero Bonald, poeta y literato, premio Cervantes 2012, “el arte está hecho de la materia prima inagotable de la libertad”, la democracia también y podemos vivificarla con el voto.

Hagamos realidad el artículo 1 de la Constitución Política, que expresa: “Costa Rica es una República democrática, libre e independiente”.

El hecho de que haya tantos partidos aspirantes a la presidencia no puede tomarse como una sanción al régimen democrático o al Gobierno, sino como un desahogo del entrabado quehacer político nacional.

No votar es una solución falsa, vacía, antipatriótica y anémica. El país no lo merece.

  • Comparta este artículo
Opinión

No votar es una solución falsa

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota