Opinión

Los que tienen vivienda... y los que no

Actualizado el 18 de octubre de 2014 a las 12:00 am

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Los que tienen vivienda... y los que no

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Se ha comentado recientemente dos situaciones conocidas por muchos: los altos costos de las viviendas en venta y lo casi imposible que es para la clase media y media baja acceder a créditos para la compra de tales bienes. Según la consultora Gutiérrez Gallardo, y respaldada por la Cámara Costarricense de Bienes Raíces, de 189 proyectos ubicados en la GAM, el 65% supera los $120.000. Para poder comprar uno de ellos, una familia debe tener un ingreso mensual neto mayor a $3.000 y tener antes el 20% del costo total para la prima. Y, aunque los sectores inmobiliarios y financieros saben de la situación de exclusión que poseen estas clases dentro del mercado, existen normativas legales, tasas de intermediación, costos de construcción, etc. que evitan –muchas veces interesadamente– que se puedan crear ofertas más accesibles.

Sin embargo, la situación trasciende de clases sociales y mercado inmobiliario. El acceso a la vivienda es un derecho fundamental que paulatinamente se convierte en un privilegio para unos y un medio de acumulación para otros. Y en el medio, los sectores que anulan su posibilidad de apropiación real.

El alquiler es la medida que han encontrado estos sectores para acceder a una vivienda que en última instancia no les pertenece. Aunque este fenómeno de acceso a vivienda propia ha visto su transformación en muchas sociedades donde lo culturalmente usual es alquilar, todavía hay un sector social amplio que desea tener algo propio, no como un fin en sí mismo, pero sí como parte de sus metas.

Aún peor. Esto empeora cuando es una sola persona la interesada. Hasta hace seis meses, en una cooperativa de gran trayectoria, si se deseaba acceder a un préstamo en colones para la compra de vivienda por primera vez –con un valor máximo de ¢50 millones, por medio de una hipoteca a 30 años plazo y con una tasa de interés variable de 16.55%– había que poseer un ingreso neto aproximadamente de ¢1,2 millones, para una mensualidad de ¢794.000. Según la tabla de salarios mínimos del sector público, para el primer semestre del 2014, el profesional con mejor salario es el licenciado universitario, con ¢583.633,64. Aunque corresponde al salario base, se sabe que en el país muchas personas reciben solo esto o incluso menos. Así, ni siquiera para el trabajador mayormente formado es posible obtener un crédito propio por sí solo.

Los políticas de vivienda están hechas para hogares con dos o más integrantes con trabajo remunerado. ¿Qué sucede con los unipersonales? Hay una transformación en el significado de “hogar” que el Estado no puede obviar y los sectores financieros e inmobiliarios deben acatar, pues mientras la situación sea esta, la población afectada seguirá aumentando y el derecho será más elitista y precarizado.

Según la Encuesta Nacional de Hogares, al 2013, en promedio, un 19% de las viviendas del país están siendo alquiladas y un 8,4% son propias pagando a plazos. De “lo propio” se tiene un estatus de permanencia en la medida en que así se quiera. De “lo alquilado” tenemos momentaneidad y se depende de los otros. ¿Quiénes? Los que sí tienen materialmente el derecho y están conscientes del poder que poseen, de ahí lo también salvaje del mercado de alquiler. Esto ha ocasionado un cambio en la concepción de tenencia, y el derecho ya no recae precisamente en el acceso a vivienda sino en el acceso a alquilar.

Si validáramos por un momento el discurso económico actual de que vivimos en casas mejores que hace 10 años, los bancos dan más préstamos y con mejores condiciones y los salarios reales y los empleos son mejores, ¿por qué es tan difícil para la mayoría comprar o construir (especialmente en la GAM)? Es un hecho que la “burbuja” se mantiene y fortalece, porque el sector que sí tiene posibilidades termina comprando, dando continuidad a la dinámica. Pero, ¿qué sucederá cuando ni este sector pueda comprar o hasta los costos de alquiler sean tan altos que sea inaccesible también acceder a ese mercado? Un momento, esto ya está sucediendo.

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