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El ‘virus’ de Ana Istarú

Actualizado el 01 de agosto de 2014 a las 12:00 am

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El ‘virus’ de Ana Istarú

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Creo que he asistido a todas las obras teatrales en las que ha participado Ana Istarú, ya sea que la obra haya sido escrita por ella, o que se trate de alguna pieza clásica como Seis personajes en busca de un autor , de Pirandello, porque sé que voy a presenciar una extraordinaria noche teatral.

Mujer polifacética. Además, he leído y disfrutado todos sus libros, incluyendo sus artículos de opinión, publicados con el simple título de 101 artículos. Ana es una persona polifacética, ya que es dramaturga, poetisa (no poeta) y magnífica actriz.

Recuerdo que, para el estreno del drama del Pirandello, le dije –no como un cumplido, sino como una simple verdad– que era la madre más joven y más atractiva que hubiera visto en ese papel, y recuerdo también que me contestó: “No quiero encasillarme en personajes que requieran características físicas. Quiero ir más allá y ahondar en el interior y no el exterior del personaje”.

Obra extraordinaria. Virus es una obra extraordinaria por varias razones.

En primer lugar, cumple una labor didáctica. Enseña, en forma gráfica y entretenida, cómo evitar el contagio y las consecuencias del papiloma humano, cómo actuar con inteligencia ante esta enfermedad, sin actitudes mojigatas ni oscurantistas. Y lo hace primero en escenas muy divertidas: tanto es así que muchos espectadores no paran de reír durante casi toda la función.

Pero, de pronto, la risa se detiene y se acercan las lágrimas. Son momentos de gran intensidad dramática. Me recordó el final de la Sinfonía No. 9 de Gustav Mahler, de la cual disfrutamos durante el último concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional.

La obra nos presenta varios personajes: una adolescente rebelde, una madre poco comprensiva, una doctora especializada en ginecología, un novio pachuco, una secretaria de una gran empresa, su amiga, un ejecutivo inhumano y hasta un sacerdote.

Increíblemente, Ana se mete en la piel de cada una de esos personajes y, con sus grandes dotes de actriz, los convierte en creíbles, los transforma no en muñecos, sino en seres de carne y hueso que viven sus tragedias todas las noches, de jueves a domingo, en el escenario del Teatro Vargas Calvo.

Arte y comunidad. La Caja Costarricense de Seguro Social ha comprendido muy bien la importancia de esta obra y, una vez que termine la temporada actual, la llevará en una gira por la región de Puntarenas, y, espero, la ampliará a varias otras zonas del país.

Estoy seguro de que sus enseñanzas serán mejor comprendidas y mejor asimiladas que muchas conferencias médicas. Es el arte al servicio de la comunidad.

Cada espectador se llevará esta enseñanza en su cerebro y en su corazón, y todos serán mejores personas después de haber asimilado este muy valioso Virus .

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