26 septiembre, 2014

¿A cuánto ascienden las ganancias anuales de las universidades privadas costarricenses? Pese a su importancia, no hay forma de responder, de manera precisa, a esta pregunta, debido a la falta de información. Sin embargo, es posible aproximarse al tema por algunas vías indirectas. De acuerdo con la valiosa tesis de doctorado de Silvia Castro Montero, en el 2010 el costo promedio de la matrícula y de una asignatura en las universidades privadas ascendía a unos $194 por cuatrimestre ($582 en todo el año).

Si se multiplica ese ingreso anual por el número aproximado de estudiantes que atendían las universidades privadas en el 2010 (un mínimo de 98.000 alumnos), el ingreso total en ese año ascendió a unos $57 millones. Ahora bien, puesto que los estudiantes suelen matricular más de una asignatura por cuatrimestre, una estimación considerablemente conservadora, aun si se consideran las becas que otorgan, ubicaría el ingreso total de las universidades privadas en alrededor de unos $100 millones al año, sin incluir cargos por servicios administrativos.

Cobros administrativos. La importancia de dichos cobros, que no pueden ser regulados por el Consejo Nacional de Enseñanza Superior Universitaria Privada (Conesup), no debe ser subestimada. Un interesante reportaje publicado por La Nación hace un tiempo (11/6/2012) señalaba, precisamente, que “el costo de trámites exprime a estudiantes de ‘U’ privadas”. De acuerdo con la información allí consignada, algunas de estas universidades cobraban, únicamente por derechos de graduación o de título, sumas equivalentes o superiores a $200. Por este concepto, el cobro más elevado que realiza la Universidad de Costa Rica (UCR) actualmente asciende a menos de $50.

Si se asume que las universidades privadas cobran un promedio de $100 por derechos de graduación, en el año 2012 facturaron, solo por este concepto, más de $3 millones.

Salarios docentes. En setiembre del 2009, también en el periódico La Nación, la filósofa Rocío Zamora publicó un artículo en el que indicó que muchas de las universidades privadas pagaban salarios mensuales de menos de $100 por cursos de tres horas lectivas (en ese año, en la UCR, el salario más bajo por un curso similar era de casi $200).

De esta forma, con solo que tres estudiantes paguen la matrícula y una asignatura por cuatrimestre, las universidades privadas obtienen un ingreso ($582, según el promedio del 2010) que les permitiría pagar el salario del profesor del curso durante un cuatrimestre y aún les dejaría un saldo favorable.

Se podría aducir que este cálculo no considera los costos de administración, pero, de acuerdo con información recolectada por el Programa Estado de la Nación, en el 2009 las universidades privadas tienen un promedio de 4 docentes por cada funcionario administrativo. Además, cómo lo indicó el reportaje de La Nación del 2012, los cobros por ese concepto son tan altos que todo el sistema administrativo podría ser financiado únicamente con base en esos cobros.

Acreditación. En fin, en una estimación muy moderada, se puede afirmar que las universidades privadas obtienen ingresos totales por unos $100 millones al año, y que, como mínimo, unos $25 millones de esa suma corresponden a utilidades. Si dichas universidades acreditaran con el Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (Sinaes) todas las 551 carreras que impartían en el 2012, eso les costaría, en promedio, poco más de $1 millón anual, equivalente al 1% de sus ingresos totales y al 4% de sus ganancias.

A julio del 2014, las universidades privadas apenas han acreditado el 4,4% de sus carreras. Evidentemente, el desinterés por la acreditación no puede ser explicado por el impacto que el costo del proceso tendría en los ingresos o en las ganancias de tales universidades.

La razón principal de ese desinterés consiste en que la acreditación de muchas de las carreras solo sería posible mediante una fuerte inversión en la condición académica del personal docente que enseña en el sector universitario privado, y, para que eso sea posible, las condiciones laborales (particularmente, las salariales) de los profesores tendrían que ser decisivamente mejoradas.

Falta de compromiso. Como lo acaba de revelar un nuevo reportaje de La Nación (3/9/2014), el 70% de las universidades privadas están fuera del Sinaes, y muchas de ellas, además, no consideran adherirse a él, y otras lo cuestionan. Tales actitudes indican una falta de compromiso de esas casas de estudio con los alumnos a los que atienden y con el desarrollo de Costa Rica.

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