La creación del distrito metropolitano es una cuestión estructural, de fondo

 19 abril

En un artículo publicado en esta misma sección (“ Hacia un gobierno de la ciudad ”, Opinión, 8/4/2017), Juan José Echeverría Alfaro se refiere al foro Visionarios 20/20, organizado por La Nación, el pasado 30 de marzo.

Lamentablemente no pude asistir a la actividad, pero leí con atención lo que se publicó al respecto y coincido con Echeverría en que la planificación regional de la Gran Área Metropolitana es inexistente y que, en este tema como en muchos otros, el país está rezagado. Pese a los esfuerzos del pasado, gobierno tras gobierno, no se han tomado las decisiones necesarias.

Para coincidir así, sin embargo, ni pienso ni creo que haga falta la opinión de experto alguno, formación profesional como la que yo mismo poseo o experiencia pública tan valiosa como la de Echeverría: basta, a mi juicio, con ser un ciudadano medianamente informado, consciente y preocupado por su calidad de vida y la de sus semejantes para darse cuenta de ello.

Propuesta de fondo. En ese sentido, me parece valioso del artículo de marras su propuesta de fondo, es decir, la de crear un distrito único en el área metropolitana de San José.

Cabe recordar, eso sí, que la idea no es nueva: a mediados de los años setenta del siglo XX –cuando se hizo evidente que la falta de planificación urbana empezaba a afectar seriamente al área central, eje político-cultural y motor socioeconómico del país– se propuso la creación de lo que se llamó el “San José Metropolitano”, y por razones parecidas a las aducidas por Echeverría.

De hecho, la propuesta de entonces era el resultado, en gran medida, de la también mencionada división territorial de Costa Rica en siete provincias y decenas de cantones, históricamente desfasada ya en esa época. Tan importante era y sigue siendo el tema para la creación del distrito metropolitano en cuestión, que extraña sobremanera que Echeverría deje de lado la solución entonces planteada, y solo luego abandonada por la administración Carazo Odio (1978-1982), que descartó esa y otras iniciativas que, muy posiblemente, hubiesen paliado el caos actual.

Matices de una propuesta. Fue durante la segunda administración Figueres Ferrer (1970-1974) cuando se publicó la obra Regionalización de Costa Rica para la planificación del desarrollo y la administración (Instituto Geográfico Nacional / Oficina de Planificación, 1973), producto del trabajo del geógrafo alemán Helmunt Nuhn.

Dicho trabajo diferenció seis unidades regionales, a saber: 1. Central; 2. Pacífico norte; 3. Pacífico central; 4. Pacífico sur; 5. Norte; y 6. Atlántica. No obstante, por contener el conjunto urbano-residencial-industrial más importante del país, para la región central se planteaba como diferenciada la subregión área metropolitana.

La subregión proyectada era, en esencia, similar al área actualmente “conurbada” y contenida en los 14 cantones mencionados por Echeverría; con la particularidad de que en la época el asunto recibió la atención debida.

Así, en la administración Oduber Quirós (1974-1978), los proyectos del Centro Cívico –con antecedentes en 1955– y del Anillo de Renovación Urbana –que venía a ser su consecuente ampliación– iban en esa dirección.

Solo planteados tales proyectos para el territorio nacional en general y para su ciudad capital –o sea, cabecera de la nación y de su esquema territorial– en particular, cabía pensar entonces en el deseable San José Metropolitano que hoy trae de nuevo a la mesa Echeverría, y al que trataremos de darle continuidad desde este foro.

Enhorabuena que así sea, pues sin una solución radical como esa todos los demás temas en discusión sobre la ciudad de San José y su área metropolitana, no importa su urgencia, seguirán siendo meramente coyunturales, de circunstancia, y con soluciones a corto o mediano plazo que requerirán solo de voluntad administrativa para ejecutarse.

La creación del distrito metropolitano, o como logremos denominarlo en su momento es, en cambio, una cuestión estructural, de fondo, o como se les llama hoy, un “proyecto país”.

Por esa razón, su creación es esencialmente política –no electoral y, menos aún, electorera– transpartidaria por su trascendencia republicana, y tan urgente para la conservación del medioambiente natural, socio-cultural y construido, que puede que en ella nos vaya la sobrevivencia como subregión… y, quizá, hasta como país.

El autor es arquitecto.