La rendición de cuentas en asuntos ambientales debe ser prioridad

 26 noviembre, 2015

El pacto ambiental se gestó en la pasada campaña como una idea innovadora, un diálogo liderado por la juventud del Partido Acción Ciudadana (PAC) orientado a abrir un espacio de debate permanente entre la sociedad civil y el futuro gobierno. A dos años de esa aspiración, el pacto está vivo y creciendo.

Para mí, los elementos más atractivos de este pacto tienen que ver con la concepción de lo ambiental en Costa Rica.

Menciona que deberemos insertar la dimensión ambiental en conceptos como participación, integración, competitividad y el alivio a la pobreza, entre otros. Esto implica responder a las demandas de las comunidades, mejorando condiciones concretas de calidad de vida de las personas en los asentamientos humanos donde habitan y del país en su total conjunto, aspirar al aprovechamiento sostenible, que así deja de ser un discurso.

También llama a promover una estrategia integral que impulse planes de desarrollo rural sostenible, programas de energía renovable domestica, soberanía alimentaria y nutricional, diversificación de la producción y procesamiento de productos sostenibles y la incubación de pequeños emprendimientos rurales que protejan el ambiente.

Se reivindicó la convicción de que lo ambiental pasa necesariamente por la apertura de espacios para la participación ciudadana, que brinda una visión humana para el bienestar y el desarrollo integral.

Aspectos clave. El pacto logró que se discutieran los puntos más álgidos que enfrenta el país en materia de ambiente, desarrollo y bienestar de vida. Ejemplo de ello fueron los documentos producidos en aspectos como recurso hídrico, áreas protegidas, derechos humanos, gestión de residuos, cambio climático, ordenamiento territorial (continental y marino), ordenamiento pesquero y conservación marina, transporte e igualdad de género, entre otros.

También posibilitó incluir elementos innovadores. Podemos citar algunos ejemplos, entre ellos los derechos humanos en la conservación, el posicionar el problema de la contaminación por arsénico en el agua, el fortalecimiento de las ideas para la movilidad urbana y la atención particular a sitios emblemáticos para la conservación de la diversidad biológica y cultural como el Parque Nacional Cahuita (reconociendo su modelo de gobernanza comunitaria) y el Parque Nacional Corcovado ( fortaleciendo la atención a su protección y vigilancia).

En este proceso, la participación ha sido fundamental. Se debe resaltar que los diálogos, en asuntos como ordenamiento de la pesca sostenible del camarón y energía, han logrado que por primera vez en el país sean convocados los diversos sectores involucrados, que se unen con sus aportes a la generación de las políticas en los temas mencionados. Otros diálogos se han promovido desde el Ministerio de Ambiente, como el de cambio climático y el Setena, en proceso.

Campos para mejorar. Pese a estos avances, todavía hay oportunidades de mejora en este pacto que ya demuestra su potencial. Hace falta promover el foro permanente de debate al que aspiramos. Hay cuestiones que se deben considerar. Este ha sido el caso de lo ocurrido con la incineración, la agenda azul y los temas culturales asociados al desarrollo territorial.

Existe todavía una oportunidad única para tratar aspectos candentes con amplia transparencia como país entre gobierno y sociedad civil. Estos deben verse no como amenaza, sino como posibilidad para la discusión y el pacto. Entre estos temas están los transgénicos, la ley de aguas, la gobernanza de áreas protegidas y el acceso a la tenencia en las comunidades costeras.

El pacto es un documento orientador, estratégico y totalmente vigente, sigue y debe seguir vivo por mucho tiempo. Esperaríamos que la sociedad civil y las autoridades de Gobierno, en virtud de una política de país y no de campaña, den seguimiento a aquellos aspectos que siguen y provocan a la opinión pública.

Debemos releer el pacto. Llamar a las autoridades a la rendición ordenada de las cuentas en donde el tema ambiental y su abordaje, sea uno de prioridad y estrategia. Desde la sociedad civil, un llamado a continuar exigiendo que avancemos en el cumplimiento de aquellos asuntos que son y seguirán siendo importantes para el bienestar de una mayoría.

La autora es bióloga.