Para no pocas mujeres, sus hogares se han convertido en el lugar más inseguro para vivir

 25 noviembre, 2015

Marta Charlotte Kraemer tenía 30 años y vivía en río Claro de Golfito, en el barrio La Esperanza. Era la madre de una niña de 11 años y un niño de 7. También era contadora pública y laboraba en el Depósito Libre de Golfito. Como toda persona, era una mujer con muchas vivencias por construir. Pero, el 25 de octubre pasado, en la madrugada, su ex compañero sentimental forzó la cerradura de la casa, la persiguió hasta el baño, la mató de varios disparos y luego se suicidó.

Marta jamás habría podido imaginar que iba a ser la víctima número 15 de feminicidio en lo que va del año, según el corte de datos al 31 de octubre, hecho por la Sección de Estadísticas del Poder Judicial.

La violencia contra las mujeres es una pandemia. Aun en países desarrollados, las mujeres son víctimas de diversos tipos de violencia por la sola condición de su género. Otros factores que aumentan la exposición al maltrato son pobreza, discapacidad, marginación social, etnia, analfabetismo, para mencionar algunos.

Niñas, adolescentes, adultas e incluso mujeres de edad avanzada afrontan violencia doméstica, sexual y patrimonial, así como acoso en el trabajo, abusos en la escuela, acoso callejero y, actualmente, por el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación, hostigamiento en las redes sociales.

Además de dañar la integridad física, mental o moral, hasta llegar a extremos como perder sus vidas a manos de sus agresores, las mujeres se ven excluidas del trabajo y limitadas para participar en las actividades económicas o de desarrollo del país. Asimismo, ven disminuidas sus fuerzas para cuidar de sí mismas, de sus hijas e hijos y de todas aquellas personas que en nuestra sociedad necesitan ser cuidadas, labor usualmente asumida por ellas.

Según la Organización de las Naciones Unidas y sus agencias, en el mundo, el 35% de las mujeres (o sea, 1 de cada 3), han sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida. Esta cifra, en ciertos países, sube al 70%.

Según datos de ONU Mujeres:

-En el 2012, el asesinato de una de cada dos mujeres tuvo como autor a su compañero sentimental o a un miembro de la familia. En hombres, estos hechos se dieron en uno de cada 20 asesinados.

-En cuanto a violencia sexual, en la mayoría de los Estados sujetos de estudio los datos de investigación sobre este problema son escasos. Pero en algunos, hasta una tercera parte de las adolescentes afirman que su primera relación sexual fue forzada. En la Unión Europea, entre el 45% y el 55% de las mujeres han sufrido acoso sexual desde los 15 años.

-Alrededor de 4,5 millones de personas en el mundo son víctimas de explotación sexual forzada; el 98% son mujeres y niñas.

- Las niñas en condición de pobreza tienen 2,5 veces más probabilidades de casarse en la infancia que aquellas cuyas familias poseen más recursos.

El caso de Costa Rica. Se nos reconoce como una de las sociedades que registran los mayores índices de felicidad entre sus habitantes. Sin embargo, los datos demuestran una realidad muy distinta.

Para no pocas mujeres, sus hogares se han convertido en el lugar más inseguro para vivir. Es ahí donde reciben las más dolorosas agresiones. Los perpetradores son, mayoritariamente, sus compañeros sentimentales u otros hombres de la familia.

En el 2007, el primer año en que se aplicó la Ley de penalización de la violencia contra las mujeres, el número de denuncias presentadas fue 5.145. En el 2012, hubo 20.850. El año anterior, los juzgados de violencia doméstica recibieron 47.840: 3.987 mensuales.

Los números deben conducirnos a una revisión de la cultura pacifista que tradicionalmente se nos ha atribuido.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Percepción de los Derechos Humanos de las Mujeres (Enpedemu) del 2013, casi el 80% de las personas atendidas por violencia doméstica en la Caja Costarricense de Seguro Social fueron mujeres.

Las cifras contradicen la falsa creencia en que hombres y mujeres son sujetos de violencia doméstica en igual medida.

Feminicidio. En lo que lleva el 2015, en promedio, cada 20 días ha muerto una mujer por violencia de género. En total, entre el 1.° de enero del 2011 y el 31 de octubre de este año, han ocurrido 123 feminicidios.

El feminicidio, en particular, y la violencia de género, en general, son un problema medular de la sociedad costarricense, para cuya erradicación es necesaria una acción conjunta de las instituciones públicas, las empresas privadas, los medios de comunicación, las organizaciones no gubernamentales, en fin, de todas las personas.

Este tipo de crímenes afecta a las víctimas y a las personas que conviven con ellas, incluso a los agresores.

Trabajo judicial. En el 2005, el Poder Judicial aprobó una política institucional en materia de género, cuyo objetivo fundamental es que todos tengan presente la perspectiva de género en su actuar.

Con esa visión, existen equipos de respuesta rápida para atender a las víctimas de violación; se han creado juzgados de violencia doméstica y plataformas integrales de servicios de atención a las víctimas; y se ha fortalecido la Fiscalía de Asuntos de Género, entre otras acciones.

Sin duda, la acción institucional no será suficiente, necesita el esfuerzo conjunto de la sociedad.

Desde las diferentes posiciones, es preciso asumir una actitud de cambio. La violencia contra las mujeres no es solo un problema de las mujeres y, por ello, superarla requiere la participación de los hombres.

La campaña He For She, lanzada por ONU Mujeres, busca involucrar a los hombres de todas las edades, como defensores y agentes de cambio en favor de la igualdad y los derechos de las mujeres.

En este Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, nuestro compromiso ha de ser con el lema “alto a la violencia contra las mujeres”, por el bien de nuestras niñas, esposas, compañeras, madres, abuelas y, sobre todo, por el bien de nuestro país.

Zarela Villanueva es presidenta de la Corte Suprema de Justicia.