Por: Armando Mayorga 25 agosto, 2016

“No recuerdo”. Otra vez, esta conocida respuesta vuelve al escenario político, pero ahora en boca de diputados que no se acuerdan de que sus depósitos en las cuentas del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) se dieron billete sobre billete. ¿Cómo un político olvida en cuestión de seis meses un detalle tan relevante? Los depósitos al contado en cifras de ¢18,6 millones, ¢16,3 millones o de ¢5,7 millones serían inolvidables para cualquiera por el solo hecho de planear cómo ir al banco con tanta plata sin ser asaltado.

Sin embargo, para tres diputados estas transacciones no significaron nada en sus vidas. Olvidaron que acudieron al Banco Popular a colocar dinero contante y sonante en la cuenta del PUSC, en calidad de préstamo, para gastos de la campaña para las elecciones municipales de febrero.

Para el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) estos hechos sí son significativos, pues le resulta inusual que un partido reciba tanto dinero al contado, no solo de diputados, sino de candidatos a alcaldes. Por ello, abrió una investigación y, según los primeros datos, el PUSC captó ¢165 millones en billete sobre billete (17% de lo que gastó en campaña), de los cuales, el 60%, unos ¢105 millones, los dieron 10 personas.

Lo publicado el sábado por la periodista Natasha Cambronero, con el título “PUSC recibió inusual ayuda en efectivo para campaña”, da para cuestionar los vacíos del Código Electoral y la urgencia de cerrar un portillo que facilita a cualquier partido la entrada de dinero que no se sabe de dónde viene. Aclaro, no digo que en el PUSC haya un origen ilícito. No digo que los diputados o candidatos a alcaldes estén relacionados a acciones irregulares. El punto es que lo sucedido es poco común y para evitar dudas debería ser el mismo PUSC el que promueva una reforma electoral

En su artículo 176 bis, el Código regula donaciones o aportes a partidos, pero no su origen. La reforma debería ser para obligar a las agrupaciones políticas a utilizar transferencias bancarias o cheques para que el mismo TSE tenga posibilidad de trazar la ruta del dinero y aclarar dudas.

En un país bancarizado, como el nuestro, es inaceptable que los partidos se rehúsen a usar al Sistema Nacional de Pagos Electrónicos (Sinpe) el cual evitaría respuestas como el “no recuerdo” de ahora.

El autor es jefe de redacción en La Nación.