28 marzo, 2014

El déficit del Gobierno centralaumentóen el primer bimestre de este año a ¢325.000 millones, comparado con undéficitde ¢301.000 millones en el primer bimestre del 2013.

En solo esos dos meses, el gasto en remuneraciones aumento en casi ¢32.000 millones yrepresentó el 48% de los gastos totales, excluyendo intereses. En ausencia de medidas correctivas, la proyección del Ministerio de Haciendasitúaeldéficiten un monto equivalente al 6% del PIB de este año. Por quinto año consecutivo, el déficit será superior al 4% del PIB.

Un déficit tan elevadoseguiráejerciendo presión hacia arriba sobre las tasas de interés, pesará sobre el tipo de cambio y la inflación, y limitará el crecimiento económico y el empleo.

Lo más inquietante de este escenario es que las medidas correctivas al déficit no se ven por ningún lado. Por el contrario, la presión para gastar más aumenta cada día. La huelga de trabajadores públicos del pasado 20 de marzo es solo un ejemplo de esa mayor presión sobre el gasto y el déficit.

Todas las cifras arriba citadas describen un panorama preocupante que se deteriorara aún más en los años venideros, sino hacemos un alto en el camino pronto.

La hora ha llegado para que los principales sectores,trabajadores, empresarios y el Gobierno se sienten y acuerden una fórmula negociada para empezar a ordenar la casa lo antes posible. La alternativa es esperar y seguirpateando la bola hacia adelante con el riesgo de que, quizás en un tiempo no muy lejano, las autoridades se encuentren con que no tienen otra opción más quehacer un ajuste muy fuerte, al mejor estilo de Grecia, España o Portugal.