Opinión

La tumba perdida del padre Chapuí

Actualizado el 10 de julio de 2013 a las 12:00 am

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La tumba perdida del padre Chapuí

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El Sistema Nacional de Bibliotecas, en su Diccionario Biográfico , informa: “Chapuí de Torres, Manuel Antonio. Nació en la villa de Curridabat, hijo de una vecina del lugar y un ciudadano genovés. Fue el primer cura de San José cuando la provincia adquirió la categoría de curato en 1770 y desempeñó el cargo hasta su muerte. En su testamento en 1783 legó los terrenos de su propiedad para la ciudad de San José, incluidos La Sabana, Pavas y La Caja. En su honor y como reconocimiento por su labor, hace algunos años una calle de San José llevaba su nombre, y actualmente el Hospital Nacional Psiquiátrico lo conserva. Por su propia petición, sus restos se depositaron en la capilla de la Catedral Metropolitana de San José”.

La misma afirmación sobre el padre Chapuí, enterrado en la catedral, se reproduce en otras fuentes. Entonces, decidí visitarla. Ida frustrada: no estaba en las cercanías del atrio, donde yacen monseñor Thiel, Odio, Llorente, Castro, Rodríguez y Arrieta. Me dijeron que tal vez en la cripta, pero que esta se abre solo el último jueves de cada mes.

He ido. No la he encontrado. El padre Mata me ha asegurado que allí no está; lo he corroborado yo misma, leyendo cada lápida.

Decidí, entonces, poner en orden ciertas fechas: de ser cierto que el padre Chapuí pidió ser enterrado en la catedral, no lo fue en la actual, sino en una edificación anterior: en una iglesia, no catedral, pues la diócesis de San José no había sido creada en el momento de su muerte.

Fechas probatorias. Comparto con ustedes las fechas que me hacen afirmar que la tumba del padre Chapuí está perdida.

Manuel Antonio Chapuí de Torres nació en 1710. En 1711, el obispo de Nicaragua y Costa Rica, monseñor Fray Benito Garret y Arloví, ordenó la construcción de oratorios o ermitas para oír misa y recibir los santos sacramentos. El presbítero José de Chaves construyó un oratorio en su hacienda.

En 1736, el cabildo de León ordenó construir una iglesia en el valle de Aserrí, dedicada a San José. Como sitio de construcción se escogió la Boca del Monte (en la actual calle 2, entre avenidas 1 y 0).

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Valga recordar que se ha establecido como fecha de fundación de la Boca del Monte el 21 de mayo de 1737. Su nombre cambió a Villita, luego a Villanueva y, finalmente, a San José. En 1755, el alcalde de Cartago, Tomás López de Corral, ordenó a algunos pobladores trasladarse a vivir a la Boca del Monte.

El padre Chapuí fue el primer cura de Villanueva, de 1772 a 1782. En 1776 se construyó un nuevo templo –de adobe y financiado por los habitantes– en el sitio de la catedral actual; casi se derrumba en 1781 por sismos y el terremoto. El padre Chapuí falleció en 1783.

Por el terremoto de 1822, la fachada de la Iglesia se desquebrajó. Una nueva Iglesia inició su construcción en 1825 –cuarenta y dos años después de fallecido el padre Chapuí– y fue declarada catedral en 1850, con la creación de la diócesis de San José.

En 1855, el presidente Juan Rafael Mora ordenó la construcción de la catedral. En 1991, la catedral se reconstruyó de nuevo por los daños sufridos tras el terremoto.

San José se fue poblando y, hoy, cientos de gentes pasan a diario frente a la catedral.

En su testamento, nuestro primer cura –por el Real Patronato– heredó sus tierras a quien simplemente quisiera vivir “bajo la campana” de la iglesia de Villanueva: más de 950 hectáreas comprendidas entre los actuales territorios de Hatillos y Los Anonos, La Uruca y Zapote y Montes de Oca. Así, los josefinos de hoy somos habitantes de las que una vez fueron fincas del padre Chapuí, quien, sin duda, yace en paz, en algún lugar bajo la campana…

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