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Entre tugurios y mansiones

Actualizado el 16 de julio de 2014 a las 12:00 am

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Importante, retador, inspirador y sugerente, son algunos de los calificativos que merece el VII Foro Urbano Mundial (WUF, por sus siglas en inglés, World Urban Forum) realizado en abril pasado en la ciudad de Medellín, Colombia. Se trató de una conferencia mundial en ciudades, que convoca el Programa de Asentamientos Humanos de Naciones Unidas (ONU-Hábitat) para examinar los retos que enfrenta el mundo en relación con los asentamientos humanos, así como la rápida urbanización y su impacto en las ciudades, comunidades, economías, cambio climático, disponibilidad de agua, fuentes de energía renovables y políticas públicas, entre otros. Medellín se convirtió en un laboratorio, como ejemplo de transformación a través del urbanismo social.

Allí hubo organizaciones mundiales, organizaciones no gubernamentales (Hábitat para la Humanidad , entre ellas), universidades, sociedad civil, jóvenes estudiantes, profesionales diversos, expertos de diferentes ámbitos de la vida para contribuir a los debates, el intercambio, el diálogo, el pensamiento crítico y el compromiso. El eje central de este encuentro fue “Equidad Urbana en el Desarrollo-Ciudades para la Vida” y se discutieron temáticas relacionadas con equidad de género, diseño de ciudades, jóvenes, seguridad, cohesión social, entre otros.

Planificación urbana. Aunque fue imposible asistir a todas las actividad de este enorme y bien organizado evento mundial, la vasta agenda deja muchas lecciones para el futuro inmediato, por lo que me atrevo a compartir algunas ideas que considero vitales en la ruta hacia la equidad urbana en nuestro país.

Los contrastes entre la miseria y la opulencia, son el resultante de la ineficiencia o ausencia de leyes para la planeación urbana. La reducción en la brecha de la desigualdad en las ciudades, puede minimizarse con leyes que delimiten los espacios públicos de los edificables (Diálogo sobre la equidad en las leyes de desarrollo urbano).

Las ciudades que no se han planeado bien evidencian carencia de eficiente transporte público, de áreas recreativas, de vivienda adecuada, y son los segmentos más pobres de la sociedad las víctimas de la inadecuada o inexistente planificación urbana (Joseph Stiglitz, nobel de Economía, 2001).

El libro presentado por el BID, Se busca vivienda en alquiler , señala que el alquiler es un componente vital del sistema de vivienda en Latinoamérica y el Caribe. En esta parte del mundo, uno de cada cinco hogares renta su vivienda, y en las áreas urbanas se estima que un 40% de las familias, aun de escasos recursos, son inquilinos. Este estudio presenta datos para ser analizados por las autoridades responsables de la política pública en vivienda social.

Equidad y educación. Una investigación de ONU-Hábitat (según lo explicó Eduardo López, director de Investigaciones de este órgano) indica que Costa Rica, Ecuador, Colombia y República Domini-cana encabezan la lista de los países menos exitosos en cuestión de equidad urbana. “El índice de concentración del ingreso es sumamente elevado. Una sociedad no puede ser equitativa si grandes sectores de la población se ven privados de sus necesidades básicas mientras otros viven en la opulencia”.

La educación sigue siendo la base de los procesos de equidad y cambio social. Por cada peso que un país invierte en la educación de un niño o niña, recibirá de 10 a 15 veces más ese valor (según el Banco Mundial). Un pueblo educado vive mejor, genera más cohesión, cuida su ambiente, mejora integralmente su calidad de vida.

El panel de expertos en el diálogo del agua enfatizó que se trata de un bien público y el acceso a ella debe estar regulado por el Estado, estableciendo un mínimo vital de metros cúbicos mensuales por hogar.

A causa de la persistencia de la desigualdad de género y la discriminación en muchos entornos urbanos, las mujeres y las niñas a menudo se benefician de la urbanización menos que los hombres y niños. La mayoría de las mujeres jóvenes en asentamientos precarios tienden a tener hijos a edades más tempranas que sus pares que no viven en estas zonas (Asamblea de igualdad de género y equidad urbana).

Ministros de Vivienda de cinco continentes deliberaron acerca de los desafíos que tienen sus regiones del mundo para lograr una urbanización con equidad y sostenibilidad. Las carencias y soluciones cambian de magnitud según el continente, pero todos tenemos la misma meta. “Más que discursos, lo que hace falta son más recursos”.

Los gobiernos locales deben tener una mayor participación en las decisiones de Estado. La economía crece y la segregación también. ¿Cómo reducir la desigualdad si los problemas locales no entran en la agenda del Gobierno? Los gobiernos locales son cruciales para elevar la calidad de vida y lograr soluciones innovadoras (Mesa redonda de alcaldes).

Precarios en aumento. En 20 años, las urbes en Latinoamérica tendrán 100 millones más de habitantes. La huella urbana crecerá más rápidamente que la población. Uno de los principales obstáculos en para frenar el crecimiento sin planificación de las ciudades y asentamientos precarios es el alto costo del suelo urbano y las cuantiosas inversiones en infraestructura de saneamiento básico y transporte, lo que implica que las ciudades vayan a la gente y no lo contrario, como ha ocurrido hasta ahora.

Costa Rica tiene crecientes asentamientos informales. En el Compendio Estadístico de Vivienda 2012 de la Dirección de Vivienda y Asentamientos Humanos (Mivah), se registran un total de 40.659 viviendas en 380 precarios repartidos por todo el país. De estos, el 50,2% se localizan en la provincia de San José.

En cuanto a déficit cualitativo, se estima que en el país al menos 224.000 viviendas se encuentran en mal estado y requieren con urgencia reparaciones diversas. Si bien tenemos un importante aporte del Sistema Financiero Nacional para la Vivienda (SFNV), parece conveniente hacer una revisión exhaustiva con miras a mejorar los programas de vivienda, regularizar adecuadamente, dar los servicios públicos imprescindibles para una vivienda adecuada y, también, generar los planes de reubicación para quienes viven en áreas de mayor riesgo.

Como país y sociedad, uno de nuestros grandes retos es hacer que nuestras ciudades crezcan de manera sostenida y equilibrada con el ambiente y su población, estrechando las brechas sociales que excluyen y aplastan a los menos favorecidos y que, a la larga, se traducen en los grandes desencuentros sociales que, día a día, incrementan la violencia.

Al inicio de este nuevo Gobierno, el reto se convierte en oportunidad para generar modelos que propicien equidad en el interior de la ciudad, para que sus habitantes puedan desarrollar plenamente sus cualidades y para que cerremos distancias entre ricos y pobres, opulencia y carencia, tugurios y mansiones porque, indistintamente de dónde vivamos, todos somos vecinos.

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