Opinión

La trocha fronteriza debe finalizarse

Actualizado el 08 de noviembre de 2013 a las 12:00 am

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La trocha fronteriza debe finalizarse

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Pese a que, para muchos, tal vez la gran mayoría de la población costarricense, el tema de la trocha fronteriza es sinónimo de corrupción y de “ocurrencia política”, razones suficientes para “volver la página” y olvidarnos para siempre de esa desagradable cuestión, resulta que es una obra vial importante que no debe dejarse en el olvido, y para la cual tenemos la responsabilidad de finalizarla y habilitarla de forma correcta.

Impacto ambiental. Tal como hemos argumentado en artículos previos sobre este tema (ver www.allanastorga.com), dadas las condiciones en que fue construida la trocha en el año 2011, se produjeron algunos impactos ambientales negativos, pero de tipo local y circunscritos al territorio nacional. No se produjo ningún impacto ambiental transfronterizo, particularmente en el río San Juan, según han demostrado la serie de estudios técnicos realizados por diversas entidades técnicas y científicas, a petición del Gobierno.

Ante la Corte Internacional de Justicia, Nicaragua argumentó que se había producido y se ha estado produciendo un daño ambiental al río San Juan proveniente de la trocha. Los estudios realizados durante este año, y en los que he tenido la posibilidad de colaborar como especialista en sedimentología y evaluación de impacto ambiental, han podido demostrar, con gran fundamento técnico y científico, que el aporte total de los casi 100 kilómetros de trocha que corren paralelos al río San Juan no llegan ni a la mitad anual de lo indicado por Nicaragua.

Este resultado es coincidente con lo ya afirmado previamente, en el sentido de que, en consideración del caudal del río San Juan (superior a los 1.000 m3/segundo, en promedio), la cantidad de sedimento que se aporta por unidad de tiempo y la capacidad de acarreo de sedimento del río durante periodos de lluvia (que es cuando se da el aporte de sedimento) hacen que la contribución a este desde la trocha resulte de muy baja significancia, razón por la cual no puede ser catalogado como un impacto ambiental de tipo transfronterizo y, menos aún, una fuente de daño ambiental.

Recuperación ambiental. Durante el último año y medio se han realizado diversas labores ambientales de recuperación y de mejora, en particular de ciertas zonas de pendiente que requerían mayor atención. Entre las labores efectuadas se incluyen actividades de reforestación, estabilización de taludes, construcción de drenajes y colocación de geotextiles. No obstante, esas obras requieren ser continuadas, en conjunto con las obras de diseño y finalización de construcción de la vía, así como los puentes, a fin de que esta quede lo más completa y utilizable posible.

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Importancia. Pese a que algunos han afirmado que es una obra vial “innecesaria”, la verdad es que, junto al trazado de la Ruta 1856, que, entre otras cosas, ha permitido delimitar una casi perdida línea fronteriza entre Los Chiles y el mojón 2, se mejoraron y habilitaron más de 400 kilómetros de caminos de acceso a la zona fronteriza.

De esta manera, la “trama vial” mejorada (calles de acceso y de salida) y trazada (la trocha) representan una obra vial que habilitó y comunicó un territorio cercano a los 4.100 km2, es decir, cerca del 8% del territorio continental del país, cuyas comunidades, por la falta de un buen acceso, estaban prácticamente abandonadas.

Independientemente, de los fines “estratégicos” de la trocha, la verdad es que esta incorporación real de las comunidades de la zona norte de las provincias de Alajuela y Heredia, y su acceso a electricidad, telefonía, Internet y sistemas de salud, resulta el más importante objetivo práctico de la Ruta 1856 y de sus caminos de acceso. Esto es algo que debe reconocerse en su justa dimensión.

Tareas pendientes. La primera tarea es que la Ruta 1856 y sus caminos de acceso, que incorporaron en la práctica un territorio de 4.100 km2 al país, no pueden dejarse en el olvido. Además de hacer justicia como manda la ley, la obra tiene que ser terminada. Y, junto a ella, la decisión estratégica sobre el uso sostenible que debe tener el corredor fronterizo, que posee un régimen de área silvestre protegida y que, por tanto, se debe sujetar, lo antes posible, al desarrollo de un plan de manejo, realizado con un buen criterio ambiental.

Lo anterior, con el fin de que dicho corredor tenga un desarrollo ecoturístico y de turismo rural comunitario, amparado a la protección de la flora y fauna silvestre, así como la recuperación de ecosistemas riparios y de corredores biológicos.

Esa es nuestra responsabilidad y es el camino correcto. Hacer lo contrario, y olvidarnos del tema, sería la mayor prueba de abulia colectiva que podría suceder en nuestra historia, algo de lo que nos arrepentiríamos mucho en el futuro.

Tienen la palabra nuestras autoridades y también los candidatos, debido a que, quiérase o no, la nueva administración de gobierno del 2014 deberá decidir sobre esto.

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