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El triunfo es de todos

Actualizado el 12 de agosto de 2014 a las 12:00 am

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Es interesante analizar los logros de nuestra selección y su equipo técnico. El profesor Pinto tuvo, en nuestra preparación y participación en el Mundial de Brasil, la gran cualidad de ser un excelente estratega, que demostró capacidad de enseñar, solucionar, apoyar y decidir. Estratega que, una vez trazada la ruta, la respetó, y le definió a cada uno de los actores cuáles iban a ser sus roles. La Federación y los jugadores siempre respetaron y apoyaron al señor Pinto en todas sus decisiones.

Ante la crítica de algunos medios de comunicación y de la afición sobre el importante proceso de escogencia de nuestra Selección de Fútbol y algunos aspectos técnicos y tácticos empleados en partidos jugados en la eliminatoria y amistosos, el señor Pinto fue firme en sus convicciones y disciplina.

Es importante destacar que su visión y su autoridad le permitieron a la Selección tener a todos trabajando en la misma dirección. Pinto fue perseverante, firme, trabajador, exigente, optimista, profesional, pero, ante todo, demostró una gran preparación y capacidad de planificar con excelencia. Él evaluó, en conjunto con su equipo técnico, a sus jugadores en los aspectos físico, médico, psicológico y técnico-táctico. Estudió también cuáles eran las características de cada uno de los contrincantes y trabajó para vencerlos. Estableció cuáles eran las fortalezas y debilidades de su equipo, y cuál era el reto a lograr. Siempre pensó en grande y les exigió a todos sacrificio, disciplina y trabajo.

No se podrían haber alcanzado los grandes logros que obtuvo la Selección, si no se hubiera pensado en metas ambiciosas. La Selección trabajó siempre como un equipo compacto, en el que el éxito fue la unión, la solidaridad y el compañerismo entre los muchachos. La Selección siempre fue disciplinada, con mucha mística, y se adaptó a cada reto con gran flexibilidad, fortaleza, pasión, sacrificio, unión y entrega.

El estilo de Pinto. Nadie va a justificar los comportamientos que le señalan al señor Pinto algunos compañeros de trabajo, dirigentes y jugadores. Habrá que analizar las razones y circunstancias, pero debemos absolver al profesor, aunque no justificarlo, de ser cierto de todo eso. Es muy triste ver las críticas que hoy se publican en muchos medios de comunicación. Lo cierto es que todos los dirigentes que contrataron a Pinto, conocían sus cualidades y defectos. Nadie puede argumentar que no sabía que Pinto era muy estricto y, en ocasiones, hasta irreverente. Es importante destacar, sin embargo, que los ticos odiamos la palabra “disciplina”. Lo cierto es que la distancia entre los sueños y la realidad es la disciplina. Solo con orden y exigencia lograremos un esfuerzo extra. Por otra parte, la base de la disciplina es la obediencia. Todos conocimos al profesor en su trabajo con la Selección y la Liga, por varios años, en Costa Rica.

La verdad es que los resultados de la Selección fueron exitosos, y este logro se debió al esfuerzo y trabajo de todos. Es triste estar viendo el ataque y el irrespeto con que se ha debatido lo que pasó internamente. Paremos tantos chismes, dimes y diretes y riñas que nada ayudan. Esta critica poco constructiva entre sus integrantes es un mal ejemplo para nuestra sociedad y nunca debimos haberla llevado a la prensa. Lo que estamos escuchando y leyendo no nos va ayudar a mejorar el fútbol y a la sociedad costarricense.

Todos se esforzaron. No fue nunca fácil el triunfo. La Selección trabajó muy duro y superó todos los tiempos difíciles, tanto internos como externos. Cuando perdieron un juego en el proceso de clasificación, tuvieron la valentía y la fuerza para rectificar y seguir creciendo. La Selección siempre creyó en el triunfo, la perseverancia y la capacidad de mejorar. Todos los jugadores y su cuerpo técnico siempre pelearon con fuerza por alcanzar el triunfo. Invirtieron en ellos mismos y todo lo lograron. Creyeron en el reto y superaron a los grandes equipos. Con confianza en ellos mismos, esfuerzo y concentración, culminaron todas las dificultades. Una actitud positiva y su gran mística los fortalecieron.

Nuestra Selección demostró unión, sacrificio, entrega y, ante todo, una identidad y pasión como grupo. Con apoyo mutuo, espíritu de lucha y una fe inquebrantable en la fortaleza que da el Señor, lograron crecer y triunfar. Nunca se rindieron y siempre, a pesar de los obstáculos, combatieron por lo que creían.

La enseñanza. La Selección nos ha demostrado a los costarricenses que se puede triunfar cuando uno quiere, y ha sido un ejemplo de perseverancia y superación. Nos han enseñado a los costarricenses lo que es trabajar, y que lo primero que debemos tener es fe en nosotros. Todos debemos aprender de estos muchachos y de su cuerpo técnico. Solo si nos fijamos metas claras, ambiciosas y trabajamos articulados, saldremos adelante, venciendo la pobreza y el subdesarrollo. Todo lo que somos está en nuestra mente, pues nada es imposible cuando se lucha y se tiene confianza. Nada lograremos, si no tenemos fe, pero, ante todo, actitud y seguridad en nosotros mismos para superarnos.

Gracias, muchachos, por darnos tantas alegrías y buenos ejemplos. Ustedes son y serán siempre un gran equipo que nos ha unido y, sobre todo, nos ha enseñado que, con perseverancia, todo es posible. Muchas veces hemos fallado y vamos a fallar, pero debemos aprender a aceptar nuestros errores y buscar, juntos, las soluciones. Nuestra sociedad debe unirse y corregir los graves problemas de la falta de una visión país. Volvamos a tener esperanza en nuestro futuro. El camino no va a ser fácil, pero lo importante es nuestra convicción y capacidad de superación.

Aprendamos de nuestra Selección y de su cuerpo técnico, que siempre creyeron en su capacidad, disciplina y trabajo. Ellos nunca se rindieron ante los obstáculos. Ellos, con valentía y confianza, superaron todo, a pesar de que las expectativas no les favorecían. Todos apostaban a que no pasábamos de la primera ronda, y, sin embargo, llegamos a estar entre las ocho mejores selecciones del mundo, sin perder ningún partido, y logramos el puesto 16 de la FIFA. El triunfo es de todos, pero, si hubiéramos fracasado, lo primero que habríamos pedido habría sido la cabeza del señor Pinto. Nuestra Selección es un referente importante para que cambiemos y mejoremos. Construyamos juntos el futuro. No destruyamos este ejemplo de superación y trabajo que ellas nos dio. Sigamos adelante, y pensemos en el futuro de nuestra nación y de las futuras Selecciones de Fútbol.

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