Opinión

Sobre los trasplantes en Costa Rica

Actualizado el 04 de febrero de 2015 a las 12:00 am

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Cirujano general, Hospital Calderón Guardia

Costa Rica es un país pequeño, en vías de desarrollo, pero con índices de salud y patrones epidemiológicos semejantes a un país desarrollado, aunque sin la riqueza económica que tienen los sistemas de salud de esas latitudes. Esto ha hecho que nuestra población haya tenido necesidades de soporte médico diferente. Así vemos cómo se tiene que invertir más en el tratamiento de enfermedades como el cáncer, padecimientos del corazón y, en general, enfermedades crónicas. Dentro de este contexto, la aparición y el aumento de la enfermedad terminal (que requiere de un trasplante como tratamiento) ha hecho cada vez más necesario la oferta de trasplantes en todos los órganos en nuestro país.

Como respuesta a esta necesidad, los grupos de profesionales de la seguridad social se han organizado en equipos aislados a través de los últimos 30 años. Así hemos podido ver cómo se ha incursionado en trasplante de riñón en el Hospital México, San Juan Dios, Nacional de Niños (HNN) y Calderón Guardia en la década del 80; trasplante de corazón en el México en 1991; trasplante de hígado en el Calderón Guardia en 1993 y en el HNN en 1999; trasplante de pulmón en el HNN en 1994 y en el Calderón Guardia en el 2013; trasplante de páncreas-riñón en el Calderón Guardia en 1994 y de intestino en el 2013. Hoy en día existe el potencial de trabajar en casi todos los trasplantes. No porque la institución lo haya planeado, sino por el tesón de muchos grupos profesionales que han insistido en dar este servicio que los pacientes requieren.

Poco apoyo institucional. Así, casi todo lo que se ha logrado ha sido por iniciativa de grupos de profesionales que han dedicado mucho tiempo extra y hasta recursos personales para llevar adelante estos programas, no por planificación (como muy bien lo menciona el estudio de auditoría de la Caja de diciembre 2013) y solo con el presupuesto de cada hospital. El Seguro Social, en la dependencia de la Gerencia Médica, desatendió por muchos años las recomendaciones del grupo de expertos médicos que en el 2000 se reunió en el Colegio de Médicos y presentó un documento inicial para la organización institucional en este campo. No fue sino hasta setiembre pasado (14 años después) que la Junta Directiva aprobó una primera política para el área de trasplantes, política que no ha sido puesta en marcha todavía y cuya aplicación no cumplió con los plazos exigidos por la auditoría interna.

En el modelo que se está desarrollando para poner en práctica esa política, se reconocen todas las deficiencias en este campo: no hay un programa informático para llevar estadísticas, no hay forma de pago a los grupos de profesionales para que no se pierdan los potenciales donadores, no hay más que una unidad programática con presupuesto y dedicación a trasplantes en todo el Seguro Social, y toda la incipiente coordinación institucional depende de una persona, quien asesora a la Gerencia Médica. El único presupuesto para trasplantes que dedica la CCSS en todo el país es para una sola unidad: la unidad de trasplante de hígado del Hospital México. Es decir, para la Junta Directiva y la Gerencia Médica (desde el punto de vista de soporte financiero) solo existe un trasplante: hígado, y solo un hospital: el México, sin ser vigilantes de los resultados, la producción y el costo-beneficio de esta actividad en este y los otros centros.

Es paradójico que hayamos llegado a un nivel muy alto de producción de trasplantes (que nos distingue en el área centroamericana) y que equipos de gente joven, con gran entusiasmo y conocimiento, no sean impulsados y más bien se vean frenados en su afán de mayor entrenamiento, pues se ven obligados a trabajar sin los mejores equipos para tratar a los pacientes, sin espacios acordes para la atención del paciente trasplantado, sin reconocimiento y pago adecuados por el trabajo que desarrollan.

Tenemos profesionales de primer mundo (como dijo la anterior presidenta ejecutiva), pero sin el suficiente apoyo administrativo. Es necesario que se conozca que existe, en todos los hospitales, un gran contingente de médicos y profesionales de la salud con formación en trasplantes, que quieren trabajar en esa área, pero para eso se necesita un apoyo financiero que ponga los recursos necesarios para dar seguridad a todos los procesos para esos pacientes.

Hasta hoy somos líderes en el área. Si no promovemos este interés que tienen los profesionales, vamos a perder músculo y organización en este campo y los perjudicados serán los pacientes que eventualmente requieran un trasplante. Es muy difícil desarrollar grupos de profesionales interesados en trasplantes, por la naturaleza del trabajo. No perdamos lo construido hasta hoy.

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