Opinión

La tragedia evitable

Actualizado el 13 de agosto de 2013 a las 12:01 am

Opinión

La tragedia evitable

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

29 de mayo de 1985. Estadio de Heysel, Bruselas. Final de la Champions: Liverpool-Juventus. Los negros años del hooliganismo . La turbamulta inglesa, belicosa, barbárica, sarta de vándalos, asfixia y aplasta a 39 espectadores. Los futbolistas salen a la cancha, con los cadáveres ahí, yacentes, sobre las márgenes del terreno, cubiertos por mantas. ¿Qué hubiera hecho yo? ¡Negarme a jugar, por supuesto! Pero, acatando instrucciones de la FIFA, jugaron. Ganó la Juventus 1-0: el gol más oneroso de la historia.

16 de octubre de 1996. Estadio Mateo Flores, Guatemala. El anfitrión contra Costa Rica: eliminatorias Francia 1998. Sobreventa de 6.000 boletos. Una avalancha humana ocasiona 83 muertos. Ahí quedaron, segados, alineados, como marionetas destartaladas, sobre el terreno de juego.

24 de mayo de 1964. Estadio Nacional de Lima, Perú. El equipo casa contra Argentina. Eliminatorias olímpicas para Tokio 1966. Argentina gana 1-0. Empata Perú a dos minutos del final. El árbitro anula el gol. La fanaticada, enfurecida, invade el terreno de juego. Agárrense de sus sillas: 328 muertos y 4.000 heridos.

Menos seguridad. No hay copa, campeonato o medalla que valga lo que una vida humana. La seguridad en nuestros estadios ha disminuido. Y claro que sí: es culpa de un puñado de atorrantes, acaso no más que cinco. Y efectivamente, pagan los más por la criminalidad de los menos. ¡Pero es que cinco locos generan 500, y 500 engendrarán a 5.000! Es una reacción “en cadena”. La locura colectiva es contagiosa: se propaga, incoercible, y genera una demencia masiva catastrófica. Amigos: si ha pasado en Guatemala, Perú, Bélgica, Inglaterra, Rusia, Italia, ¿por qué no podría suceder en Costa Rica? ¿La Virgen de los Ángeles nos va a proteger de tal cosa? ¿Somos nosotros mejores, más civilizados que ellos? ¡En medio de la locura colectiva nadie es civilizado!

Vuelvo a censurar los actos de violencia que han ensuciado recientemente nuestro fútbol. Aprendamos de la historia. Actuemos de manera profiláctica, preventiva: no esperemos a que acaezca lo inimaginable para tomar medidas. El Estadio Parc des Princes, en París, tiene políticas que merecen ser imitadas: tribunas exclusivas para la familia, protegida así del vandalismo de las barras, infraestructura especial para los discapacitados, boletos vendidos de forma tal que los miembros de las torcidas no se sienten nunca juntos: se les aísla, a fin de evitar los enajenamientos colectivos. Un hombre solo es inocuo, pero 50 juntos constituyen un tsunami humano.

PUBLICIDAD

Procuremos incorporar a nuestro fútbol los modelos, no los anti-modelos que el mundo nos propone.

  • Comparta este artículo
Opinión

La tragedia evitable

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota