La fobia a una persona cuya orientación sexual no sea heterosexual es una enfermedad

 17 agosto, 2016

¿Es usted una persona sexualmente diversa? Sí. Todas las personas somos sexualmente diversas. La diversidad sexual incluye todas las orientaciones sexuales e identidades de género.

El concepto de diversidad sexual muchas veces se malinterpreta porque se cree que las personas sexualmente diversas son las no heterosexuales, y se coloca la heterosexualidad como lo normal y correcto.

La diversidad sexual se refiere a todas las posibilidades de expresar y vivir la sexualidad, incluida la heterosexualidad. Existen personas heterosexuales, homosexuales, lesbianas, bisexuales, trans, intersexuales y asexuales.

El 17 de mayo de 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de su lista de trastornos mentales. Esta acción contribuyó a acabar con más de un siglo de homofobia médica. Sin embargo, la homofobia social no ha acabado, en el diario vivir se discrimina a las personas cuya orientación sexual no es heterosexual.

La fobia a una persona cuya orientación sexual no sea heterosexual es una enfermedad. Desde una perspectiva científica, las fobias son trastornos psicológicos. Desde el aspecto jurídico, es una violación a los derechos humanos; es discriminación y el derecho a la igualdad es violado.

Igualdad ante la ley. De modo que ninguna orientación sexual es una enfermedad ni es delito. Las personas no heterosexuales tienen los mismos derechos que las heterosexuales y se les debe garantizar igualdad ante la ley y una vida libre de todo tipo de violencia y discriminación.

En Costa Rica, el 12 de febrero del 2008, mediante un decreto ejecutivo, se declaró el día 17 de mayo como el Día Nacional contra la Homofobia, posteriormente, el 9 de marzo del 2012, en un nuevo decreto lo modificó al Día Nacional en contra de la Homofobia, la Lesbofobia y la Transfobia.

Cabe mencionar que la fobia a la bisexualidad no se menciona en el decreto, aunque las personas bisexuales son también discriminadas por no ser heterosexuales, pero tampoco gais ni lesbianas. Existe el mito de que se es heterosexual, o se es gay o lesbiana.

Diversidad. Todas las personas tienen derecho a la igualdad y a la no discriminación, sin excepción alguna. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como la Convención Americana sobre Derechos Humanos, entre otros instrumentos jurídicos, reconocen esos derechos.

No se trata de legitimar la idea de que todas las personas somos iguales, si esto se va a interpretar literalmente, porque sería una gran mentira y un error que afectaría a la sociedad. La diversidad es innegable, enriquece y debe valorarse. Cuando una sociedad se vuelve homogénea, se detiene el desarrollo.

La problemática radica en que las diferencias fisiológicas, de identidad de género u orientación sexual se conviertan en desigualdad social, de derechos y oportunidades.

Las personas no somos iguales, somos diferentes y diversas, pero eso no debe traducirse en subordinación, ni en desigualdad de derechos y deberes. Cuando discriminamos a alguien y negamos sus derechos por ser trans, homosexual, bisexual o lesbiana, es violencia.

Es imprescindible no permitir retrocesos en los derechos humanos. Se necesitan más avances jurídicos, culturales y sociales para lograr construir un mundo donde todas las personas sin excepción alguna seamos como lo mencionó Rosa Luxemburgo: socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.

La autora es psicóloga.