Pasaron los tiempos cuando en Bruselas se dictaban directrices aparentemente simples

 21 agosto, 2016

De crisis en crisis, la Unión Europea (UE) no recupera el aliento. Los problemas surgidos de la deuda externa de los Piigs, en el 2008, perdieron su inmediatez. El débil crecimiento económico, el agudo desempleo, sobre todo juvenil, y las recientes penurias de la banca italiana ya no ocupan el centro de la atención pública. Ceden, ahora, en efervescencia, a vientos disolventes en el norte inglés, oleadas migratorias desde el sur y turbulencia estratégica en el este euroasiático, donde un apretón de manos entre Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan puede trastocarlo todo.

El brexit despertó de su modorra administrativa a la Unión Europea, e inició un ineludible desasosiego sobre su propio proceso. Es un inesperado, difícil e impredecible trance que está aún en busca de definiciones.

En las negociaciones entre la UE y el Reino Unido, ninguna de las partes tiene todavía claro lo que quiere. En el Reino Unido se quiere obtener lo máximo a cambio de renunciar a lo mínimo. La UE, por su parte, necesita ofrecer generosas concesiones para afectar, lo menos posible, a su propio statu quo económico. Pero debe evitar que eso se convierta en aliento para la separación de otros países con poblaciones disconformes.

La coyuntura es delicada: en el 2017 habrá elecciones en Alemania, Francia y Países Bajos, y en Italia, en el 2018.

Con todo, la disconformidad británica arranca un ciclo de introspección y reacomodo interno. La crisis en Turquía significa, en cambio, un replanteamiento geopolítico estratégico que aún no termina de calar.

Represión. El aluvión represivo de Erdogan señala una dirección irreversible. Es la culminación, acelerada hasta el paroxismo, de un proceso previo.

En el 2013, fue la represión violenta de las manifestaciones de protesta en la plaza de Taksim. Luego, se agravó la restricción de la prensa y se intensificó la islamización, imponiendo, desde los cinco años, la obligatoriedad de clases de religión musulmana suní.

En oposición a esos procesos, en el 2015, fueron a huelga 150.000 docentes, 20% del profesorado, y miles de estudiantes. Desde entonces, los educadores han sido reprimidos.

Los poderes de la Policía fueron reforzados antes del golpe, pero la purga, ahora, del Estado Mayor y el cierre de las academias militares tradicionales resquebrajaron totalmente el último bastión del laicismo.

Erdogan ganó las segundas elecciones del 2015 con un 49,35%, suficiente para gobernar en solitario, pero corto de los votos para cambiar la Constitución a un régimen presidencialista. Lo que la democracia electoral le negó, hoy se lo permite la represión.

Tras el intento de golpe de Estado se implantó un régimen autoritario con repliegue definitivo de los restos del kemalismo.

Consecuencias. Estos acontecimientos tienen consecuencias geopolíticas muy complejas. Desde 1995, Turquía tenía unión aduanera, de flujo casi irrestricto de bienes, con la UE. Pero Turquía quería plena adhesión, con libre tránsito de su población a los países de la UE.

En el 2005, comenzaron negociaciones de adhesión. Once años después, solo se ha negociado uno de los 35 capítulos y la UE aún no sabe cómo responder, en este tema, frente a la escalada represiva. Austria pide que se declaren rotas las negociaciones.

Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, el “duro” con el Reino Unido, es el “blando” con Turquía. “Sería un grave error, si damos la impresión a Turquía de que, sea cual sea la situación, la Unión Europea no está lista para aceptarla”, advirtió.

Eso le quitaría a la UE poder de negociación con Turquía. La adhesión es su más preciada zanahoria. Aun así, eso es por ahora lo menos urgente. De mayor inmediatez es la problemática migratoria.

Austria había prevenido que para detener la ola de refugiados de África, Asia y Oriente Medio, la UE no debía hacerse dependiente de Erdogan. Nadie hizo caso a esas advertencias. Se llegó, así, a un acuerdo con Ankara en el que, entre otras cosas, se prometía que la población turca tendría ingreso libre a la UE, a cambio de que Turquía aceptara y retuviera en su suelo a los refugiados.

Esa promesa venía condicionada a que Ankara cumpliera los criterios de Copenhague, de democracia, vigencia de la legalidad, supresión de la pena de muerte y respeto de los derechos humanos, que Turquía no cumple.

Pero Erdogan, con la palanca de casi 3 millones de refugiados, se aprovecha de esa promesa para poner, ahora, un ultimátum. La UE tiene hasta octubre para dar ingreso libre a los turcos o él descartará el acuerdo sobre los refugiados.

Plan B. Grecia, la más afectada por la ola de refugiados, exige un plan B. La UE no quiere darse por enterada. “No vemos ninguna base para un plan B… hasta el momento todo sigue como lo acordado”, dice Peter Altmaier, jefe de la Cancillería Federal de Alemania. “Esa es una total negación de la realidad” ( Realitätsverweigerung ), censura Florian Gathmann, del Spiegel Online.

Pero la zanahoria de la adhesión ya no funciona. Erdogan ha entendido que el camino con la UE no lleva a ninguna parte y tiene poco que ganar haciendo concesiones. Con la sartén por el mango y consciente de su importancia estratégica, cobrará a todos por su colaboración.

Ahora se mueve estratégicamente hacia Moscú. Putin, por su parte, no pierde la oportunidad de coquetear con Erdogan. Ya está renegociando el Turkish Stream, para suministrar gas ruso al sur de Europa, a través de Turquía.

La OTAN, que planeaba poner uno de sus sistemas de defensa antimisiles precisamente en Turquía, también está en aprietos. Se convierte así la Turquía autoritaria e islámica de Erdogan en un dilema económico, energético, migratorio, político y militar estratégico.

Entre el brexit y Erdogan, ninguna decisión es sencilla. Pasaron los tiempos cuando en Bruselas se dictaban directrices aparentemente simples, aunque dolorosas para otros. Está sobre una delgada cuerda. La prudencia y el buen tino marcan ahora su compleja agenda. Llegaron tiempos de ponderación para Europa.

La autora es catedrática de la UNED.