27 julio, 2014

El 2014 es un año con una intensa agenda electoral. En el primer semestre han tenido lugar cuatro de las siete elecciones presidenciales latinoamericanas previstas para el presente año. Tres de estos primeros cuatro comicios (Costa Rica, El Salvador y Panamá) tienen un fuerte sesgo geográfico centroamericano, con la sola excepción de las elecciones colombianas.

El 2 de febrero, Costa Rica y El Salvador abrieron la maratón electoral: en el caso costarricense, el candidato Luis Guillermo Solís, del centroizquierdista Partido Acción Ciudadana, y el candidato del oficialista Partido Liberación Nacional, Johnny Araya, fueron en ese orden los más votados en la primera vuelta. Tras celebrarse la segunda ronda el 5 de abril, Solís triunfó con 77,9% frente a 22,1% de Araya. En El Salvador, el candidato oficialista Salvador Sánchez Cerén, del izquierdista FMLN, fue el más votado en la primera vuelta, pero no superó 50% y tuvo que disputar la segunda con el candidato Norman Quijano, de la derechista Arena. Celebrada el 9 de marzo, Sánchez Cerén se impuso por apenas 0,22 puntos (6.400 votos) a su contendiente.

En Panamá, el 4 de mayo, ganó el opositor Juan Carlos Varela, del conservador Partido Panameñista Auténtico, (39,1%) al oficialista José Domingo Arias (31,4%). Por último, en Colombia, el presidente Juan Manuel Santos no solo consiguió la reelección, sino que también revirtió los resultados del 25 de mayo, es decir, perdió en primera vuelta ante el uribista Óscar Iván Zuluaga, pero en la segunda acabó imponiéndose (50,9% frente a 45% del uribismo).

Las tres elecciones presidenciales pendientes tendrán lugar en octubre: el 5 en Brasil, el 12 en Bolivia y el 26 en Uruguay. En Brasil, las encuestas coinciden en que (consecuencia de la actual desaceleración económica y el malestar ciudadano) habrá una segunda ronda y la contienda (muy disputada y centrada en la economía) tendrá lugar entre la presidenta, Dilma Rousseff, y el candidato Aécio Neves, del opositor PSDB. En cambio, los sondeos difieren acerca de los posibles resultados de la segunda vuelta. Mientras Datafolha habla de un empate técnico, Ibope proyecta una clara diferencia a favor de Rousseff (41% frente a 33% de Neves) .

En Bolivia, por el contrario, el presidente Evo Morales seguramente será reelecto por amplio margen en primera vuelta, igual que en el 2005 (54%) y el 2009 (64%). Según declaraciones recientes de Morales, su victoria en la primera vuelta estaría asegurada con un caudal de votos superior al 70%. Su casi segura victoria se ve facilitada por la incapacidad de la oposición para constituir una candidatura única capaz de presentarse como una alternativa viable al MAS.

Por su parte, en Uruguay, el expresidente Tabaré Vázquez, del oficialista Frente Amplio (FA), lidera las encuestas del mes de julio (Equipos, Cifras, Factum), pero estancado en 42%-43% de la intención de voto, lo cual hace prever (de no haber algún cambio significativo) la necesidad de ir a una segunda vuelta. En segundo lugar aparece el Partido Nacional, con 27%, y, en tercer lugar, el Partido Colorado, con 13%. Tampoco está claro, a estas alturas, si el FA logrará mayoría absoluta en el Parlamento como la que tiene actualmente.

Resultados y tendencias. Los resultados de las primeras cuatro elecciones evidencian que América Latina es una región políticamente muy heterogénea. Hemos asistido a la victoria de candidatos de corte conservador (Juan Carlos Varela), de centroizquierda (Luis Guillermo Solís), cercano a los “socialismos del siglo XXI” (Salvador Sánchez Cerén), o de centro (Juan Manuel Santos). En cambio, de cumplirse mi pronóstico (el triunfo de los tres candidatos oficialistas en las elecciones de octubre), la tendencia predominante en el cono sur sería la izquierda y el centroizquierda.

Segundo: durante el primer semestre hubo un balance entre continuismo y alternancia. En dos países triunfó el partido o coalición en el poder (el FMLN en El Salvador y Unidad Nacional en Colombia) mientras que en los otros dos casos hubo alternancia (Costa Rica y Panamá). Nuevamente, de confirmarse mi pronóstico, en las tres elecciones de octubre veremos una tendencia clara a favor del continuismo y de la reelección: dos casos de reelección consecutiva (Brasil y Bolivia) y una alterna (Uruguay).

Tercero: en la mayoría de los casos, lo cerrado de los resultados ha provocado la necesidad de ir a segundas vueltas (Costa Rica, El Salvador y Colombia), tendencia que muy posiblemente también veamos en las elecciones de Brasil y Uruguay. Las victorias en primera vuelta, tan comunes hace unos años en la región, sobre todo en América del Sur, empiezan a escasear por el cambio de contexto económico-social y lo competitivo que se han vuelto los comicios.

Cuarto: el voto se ha diversificado y se ha hecho más volátil, provocando que los nuevos presidentes deban gobernar con legislativos en los que ningún partido tiene mayoría (Costa Rica, Panamá y El Salvador). Todo esto incide fuertemente en la gobernabilidad de estos países y recorta la capacidad de acción de los ejecutivos, pues favorece escenarios de choque de poderes (legislativo contra ejecutivo) y de bloqueo tanto de las políticas públicas como de las reformas.

Y en quinto lugar: la alta abstención en varios procesos revela una peligrosa desafección de la ciudadanía con respecto al sistema democrático. Colombia superó 50% de abstención tanto en la primera vuelta como en la segunda. En Costa Rica, la abstención rondó cerca del 43% en la segunda ronda, y en El Salvador, en la primera vuelta, fue de 45%. Hasta ahora, la excepción fue Panamá con un 76,77% de participación.

Mi opinión: Una vez superado el ecuador del 2014 y celebrados cuatro de los siete comicios presidenciales, se pueden extraer algunas conclusiones que continuarán vigentes en la segunda parte del año, en la triple cita de octubre:

1. La ralentización económica y las tensiones sociales, fundamentalmente el malestar de las clases medias por la inseguridad, así como por la corrupción y los malos servicios públicos, empiezan a incidir, cada vez con más fuerza, en el ciclo electoral. El reciente informe del FMI confirma la desaceleración que sufre la economía latinoamericana (el crecimiento regional para el 2014 ha sido nuevamente corregido a la baja, a un 2%), en especial el recorte del crecimiento de sus dos principales motores: Brasil, con un magro 1,3%, y México, con un modesto 2,4 (seis décimas por debajo de la tasa proyectada en abril).

2. Este contexto económico-social complejo provoca que a los presidentes que aspiran a repetir les sea cada vez más difícil lograr la reelección en primera vuelta, pues las adscripciones políticas se han vuelto más volátiles (Bolivia es la excepción). Sin embargo, y pese a esta dificultad creciente de ganar en primera vuelta y con mayoría legislativa propia, los presidentes que buscan su reelección continúan llevando hasta la fecha una clara ventaja a sus opositores.

3. Consecuencia de lo anterior, la segunda vuelta como mecanismo para decidir una elección presidencial se está convirtiendo, cada vez más, en la regla. En cinco de las siete elecciones del 2014 (en Panamá no está regulado, y en Bolivia se prevé el triunfo de Evo Morales en primera vuelta) casi con seguridad habrá segunda ronda. En el 2015, es muy probable que las elecciones presidenciales de Argentina y Guatemala sigan el mismo camino de la segunda vuelta.

Daniel Zovatto, director regional para América Latina y el Caribe, IDEA Internacional.

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