29 agosto, 2014

Las nuevas tecnologías siempre han tendido a crear empleo para el uso, desarrollo o mantenimiento de la tecnología. Pero también tienden a destruir empleos haciendo ciertas labores obsoletas o innecesarias. Hasta recientemente, la velocidad con que se crean nuevos empleos ha compensado positivamente la destrucción de los viejos trabajos.

Cambios profundos. Es casi imposible encontrar un sector de la economía que no sea impactado por las nuevas tecnologías. Tecnologías como Internet de las cosas, robótica avanzada, computación en la nube y automatización del trabajo intelectual prometen cambios profundos y duraderos en la manera, el lugar y la cantidad de productos y servicios que se producen por unidad de esfuerzo (costo).

Internet de las cosas consiste en miles de millones de dispositivos conectados, a través de Internet, para recabar, procesar y distribuir información que hace a los usuarios, órdenes de magnitud más productivos. El ejemplo que más me gusta es cuando esta tecnología es aplicada en la agricultura. Aplicaciones abundan en las que no hace falta invertir (se paga por dispositivo por mes), lo cual significa que tanto los grandes como los pequeños agricultores pueden tener a su disposición la mejor información que les permite elevar su productividad (por hectárea) a niveles que antes solo los muy grandes podían operar.

Ganadores y perdedores. La agricultura siempre ha sido una actividad intensiva en información, y la diferencia es que antes solo los muy grandes y sofisticados podían invertir y operar las tecnologías requeridas para, por ejemplo, poder discernir cuánta agua y cuánto abono requiere una unidad pequeña de terreno (en lugar de aplicarla por igual a toda la finca). Es obvio que las políticas públicas (de los países ganadores) van a desviarse de los subsidios (y otras locuras) hacia la educación que permita entender y aprovechar estas tecnologías. Los perdedores seguirán haciendo más de lo mismo. Es bastante probable que el número de trabajadores requeridos para producir una unidad de alimento vaya a decrecer sustancialmente a medio plazo.

Sin embargo, la agricultura es solo un ejemplo cercano a casa. Internet de las cosas va a afectar profundamente muchos otros sectores. Otro ejemplo son los servicios de salud: dispositivos que monitorean funciones vitales y transmiten alertas en tiempo real, reducen drásticamente el costo y aumentan la calidad de vida de los que padecen enfermedades crónicas, reduciendo también la cantidad de trabajadores de la salud requeridos para atender a dichos pacientes.

Potencial de la robótica. La robótica avanzada tiene el potencial de impactar la industria de manera muy severa. Se están reduciendo drásticamente las necesidades de operarios (por unidad producida). La maquila tiene los días contados. La necesidad de reentrenar gente para que mantengan los robots y, en conjunto, aumenten la producción (total y por operario) es obvia y eminente. Pero la robótica no solo afectará la industria. Los servicios de rescate, vigilancia, control de tránsito y otros podrán aumentar considerablemente su cobertura y eficacia, sin aumentar proporcionalmente el número de trabajadores.

La computación en la nube está permitiendo a las pequeñas empresas utilizar sistemas que antes estaban reservados a las que tenían personal técnico muy capacitado y podían hacer grandes inversiones en equipos y programas. Esta tecnología también ha habilitado la total recomposición de industrias como la música y los libros, está en proceso de promover la reestructuración de los periódicos, la radio y la televisión, mientras ha inventado nuevas categorías de entretenimiento antes insospechadas.

Amenazas. Es, además, importante señalar que la nueva tecnología amenaza no solo a los trabajadores que realizan labores manuales. La automatización del trabajo intelectual amenaza una importante porción de los servicios que exportamos desde Costa Rica. Esta tecnología puede suplantar totalmente a los operarios que brindan servicios por vía telefónica (o chat, o correo electrónico), o puede también aumentar enormemente el alcance y las capacidades de cada operario (obviamente, en algún momento, en algún lugar, dejarán de contratar operarios). Pero esta tecnología también hará más certeros y productivos a médicos durante el diagnóstico, a abogados durante el análisis de las pruebas, y hasta a ingenieros administrando riesgos durante una obra compleja.

Visión de largo plazo. Siempre he creído denigrante pedirle a un ser humano que realice labores que pueden ser realizadas por una máquina. Hacer la de los luditas no merece discutirse, y sinceramente no creo que nadie sugiera que evitemos la tecnología. Necesitamos una visión de largo plazo en la que todos (hasta los más rocos) sigamos reentrenándonos constantemente, aprendiendo a realizar nuevas labores ayudados por la tecnología, creando cada día más valor por hora y por minuto, inventando cada vez más y mejores formas de trabajar y entretenernos. Hasta que nos muramos, ya sea de viejos o de cansancio.

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