19 enero, 2015

El nivel de las tasas de interés y el tipo de cambio se encuentran entre las variables macro que más interesan a los agentes económicos (inversionistas, empresarios, acreedores, prestatarios, bancos y el público en general). Cuán altas (o bajas) son las tasas de interés y el movimiento esperado en el tipo de cambio tienen fuerte influencia en las decisiones de inversión y de consumo de la ciudadanía, y, por ende, en el nivel general de actividad económica. Hoy expongo mi opinión de lo que podemos esperar de esas dos importantes variables económicas en este año.

En Estados Unidos. Las tasas de interés a nivel internacional han estado ya inusualmente bajas por muchos años. La Reserva Federal de Estados Unidos (equivalente a su banco central) ha mantenido tasas históricamente bajas para estimular el consumo y la inversión en ese país, afectado profundamente por la crisis financiera del 2007-2009. Actualmente, el bono del Tesoro de Estados Unidos (EE. UU.) se cotiza a un precio que le ofrece al inversionista un rendimiento por debajo del 2% anual, una tasa que apenas supera la inflación promedio de los últimos 12 meses en ese país (aproximadamente, de 1,7% anual).

Mucho se ha especulado sobre el momento en que las tasas de interés en EE. UU. comenzarán a incrementarse a niveles más típicos (y sostenibles a largo plazo). En principio, cuando la economía de ese país mostrase signos evidentes de recuperación y crecimiento, la Reserva Federal comenzaría a aumentar las tasas. Sin embargo, el desempleo en EE. UU. se ha reducido de cerca del 10%, a finales del 2009 (el monto más alto que llegó a tener ese indicador durante la crisis), a 5,8% en los meses de octubre y noviembre del 2014.

El mercado accionario estadounidense (aproximado por el índice S&P 500) aumentó cerca de 16% en el 2012, alrededor de 32% en el 2013 y más de 13% durante el 2014; todos, crecimientos bien robustos. La producción y la inflación son los indicadores que quizás más rezago han mostrado, y que han influido para que la Reserva Federal no haya iniciado el aumento de tasas de interés que, según esperaban algunos, ocurriría hace algún tiempo. El producto interno bruto en EE. UU. creció apenas 2,3% y 2,2% en el 2012 y el 2013, respectivamente. Para el 2014, se espera un crecimiento algo superior (quizás, cerca del 3% para todo el año, con crecimientos de 4%-5% en los últimos trimestres con datos disponibles).

Por otra parte, la inflación se ha mantenido también muy baja y sin grandes variaciones: entre 1,5%-2% en los últimos tres años. Con la inflación bajo control y una producción que aún no termina de reflejar lo que el mercado accionario y la reducción en el desempleo sí hacen, la Reserva Federal manifestó en diciembre pasado que esa institución se mantendrá “paciente” y las tasas de interés aumentarán de manera “bien gradual”, de cualquier manera.

Adicionalmente, la reciente reducción en el precio del petróleo por debajo de $50 por barril (precio no visto desde el 2009), los recurrentes problemas en la zona del euro (que han provocado una devaluación significativa de la moneda común recientemente), la ralentización del crecimiento en China y el pobre crecimiento económico experimentado en Japón –a pesar de las medidas de estimulación en esa importante economía– son elementos que apuntan, todos, a una demanda global relativamente débil y una inflación aproximadamente baja en el mundo para el 2015. Todo esto hace pensar que no debemos preocuparnos por un aumento en las tasas de interés en EE. UU., por lo menos no hasta el último trimestre de este año (y bien moderado, si acaso).

En Costa Rica. En el ámbito local, las cosas también parecen acomodarse para que no tengamos un incremento (cuando menos, no significativo) en las tasas de interés en moneda local. Aunque el financiamiento del déficit fiscal ciertamente puede poner presión en el mercado financiero local, al tener el Ministerio de Hacienda que ofrecer tasas más altas para captar los fondos que necesitará, el nivel de reservas internacionales que el Banco Central ha logrado acumular y la importante reducción del precio del petróleo le permitirán al Central mantener el tipo de cambio sin mayores variaciones (¿utilizando el tipo de cambio como un ancla nominal?) y mantener la inflación en colones relativamente baja durante todo el 2015 o buena parte de él.

Tasas internacionales bajas y una inflación en Costa Rica también relativamente baja deberían permitir que el Ministerio de Hacienda capte recursos en el mercado local con premios de tasa relativamente moderados. Así las cosas, tampoco deberíamos esperar un aumento de las tasas en el mercado local, cuando menos durante la primera mitad del 2015, y un aumento pequeño (quizás un punto porcentual o algo así) hacia finales del año, cuando la presión fiscal tienda a hacerse más fuerte.

Sin embargo, eventos que, en este momento, no se pueden anticipar o vislumbrar podrían cambiar las tendencias que he enumerado aquí. Esto es especialmente cierto en el ámbito local, donde los vaivenes y juegos políticos que hemos observado recientemente a todo nivel podrían variar el escenario esperado de forma importante. Habrá que mantenerse atentos a ellos. No hay otra.

Etiquetado como: