Opinión

Yo también tengo un sueño

Actualizado el 27 de septiembre de 2013 a las 12:00 am

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En La Nación del 10 de setiembre del 2013, un reconocido promotor del PLN, llamado Manuel Damián, elabora una perorata fundamentada en el sueño del reverendo Martin Luther King, queriendo insulsamente, de manera ingrata, socavar la dignidad de personas que, como él, presentamos una discapacidad, la cual nos ha motivado en la vida para luchar con más ahínco por nuestros sueños desde una trinchera distinta al partido de su militancia.

Desde luego que coincidimos en que “… el sueño del reverendo King es el anhelo de todos los que soñamos con una sociedad con mayor solidaridad, empatía y justicia social, una sociedad, inclusiva, integradora y solidaria, en la que la diversidad humana no sea un lastre…”, pero, para hacer realidad en Costa Rica el sueño de Luther King, no es necesario falsear la verdad ni, mucho menos, inducir a error a los costarricenses.

Evidentemente, en materia de discapacidad no podemos “tapar el sol con un dedo”, pues es más lo pendiente que lo cumplido; sin embargo, resulta de gran mezquindad no querer reconocer que desde el PASE, a pesar de sus desaciertos políticos, se han librado extraordinarias luchas nunca antes desplegadas, tradicionalmente ignoradas e históricamente desatendidas, hasta que nació este joven partido político.

Entre esas luchas están la perceptible e innegable visibilización que hemos dado paulatinamente a la ley 7600, la aprobación de la Convención de Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad, el etiquetado en braille para las medicinas de los no videntes, la declaratoria del Lenguaje de Señas Costarricenses (Lesco) como lengua oficial del país, nuestro significativo aporte a Olimpiadas Especiales y a Deportes Paralímpicos, la aprobación de la ley que reserva un 5% de empleos en el sector público para las personas con discapacidad o la que exonera la compra de vehículos para cuidados paliativos, así como también todo un cúmulo de recursos de amparo, acciones de inconstitucionalidad, y las múltiples gestiones que realizan los regidores que el PASE diseminó en muchas municipalidades.

Lo anterior es solo una pequeña muestra de lo que, poco a poco, hemos venido impulsando, conquistando y construyendo a favor de un generoso sector humano de nuestra población que ve en el PASE una valiosa herramienta para promover, como en ningún otro partido político, las grandes luchas sociales que debemos seguir dando por las personas con discapacidad y los adultos mayores.

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Don Manuel Damián: en el PASE no hay individuos acomplejados, inconformes e intransigentes, como usted ofensivamente dice. Más bien, hay personas muy reconocidas y destacadas en la promoción de los derechos de la población con discapacidad y de los adultos mayores, acompañadas de un consolidado grupo de profesionales que no presentan discapacidad, pero cuyo cuyo trabajo y dedicación les faculta para integrarse también en el PASE, en este nuevo proceso electoral en el que hemos reafirmado nuestro pacto de lucha por la población con discapacidad, base y sustento originario de nuestros ideales, junto a la población adulta mayor.

Yo también tengo un sueño: convertir a Costa Rica en un país cada vez más accesible y sin exclusión, en el que personas con discapacidad, o sin ella, podamos convivir en un marco de igualdad de oportunidades para todo, en una patria sin barreras arquitectónicas, pero, por sobre todo, sin barreras actitudinales.

En vez de criticarnos con maledicencia y juzgarnos inmisericordemente, con respeto le insto a emular lo que ya están haciendo muchas personas, con discapacidad o sin ella, adultos mayores, dirigentes de organizaciones, educadores, familiares de personas con discapacidad y demás profesionales.

Unámonos para hacer realidad este sueño cuanto antes.

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