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El sueño africano

Actualizado el 18 de agosto de 2014 a las 12:00 am

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KIGALI – El sueño de que el siglo XXI sea el “siglo africano” es poderoso y estimulante. Y se está convirtiendo en realidad. La celebración de la primera Cumbre de Líderes de Estados Unidos y África, que tuvo lugar los días 4 al 6 de agosto en Washington D. C., nos da la ocasión propicia para detenernos a considerar las bases (y los límites) del progreso del continente.

Aunque en muchas regiones africanas el conflicto y la pobreza son todavía problemas serios, nuestro continente es más estable que antes y también exhibe algunos de los índices de crecimiento económico más altos del planeta. A lo largo de la última década, decenas de millones de personas de toda África se integraron a la clase media, nuestras ciudades crecen rápidamente y contamos con la población más joven del mundo.

Pero, como a las palabras se las lleva el viento, los africanos no debemos dar nada por garantizado. A pesar del ímpetu que muestra el continente, sabemos que la historia es un reguero de sueños desperdiciados (y esto vale, especialmente, para África).

De modo que los africanos tenemos mucho por hacer, si queremos aprovechar esta oportunidad. Una de las tareas más urgentes que se nos plantea es crear mercados subregionales de mayor tamaño, más integrados y que estén profundamente imbricados con la economía global. Al fin y al cabo, hay multitud de ejemplos (la Unión Europea, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte) de cómo la integración de las regiones geográficas puede crear condiciones para lograr crecimiento y prosperidad de manera conjunta, mediante la eliminación de barreras comerciales, la armonización de regulaciones, la apertura de los mercados de empleo y el desarrollo de infraestructuras compartidas.

En pos de concretar esa visión en nuestra región de África, hemos creado la iniciativa denominada “Proyectos de Integración del Corredor Norte”. En los últimos dieciocho meses, Kenia, Ruanda y Uganda (a los que se sumaron Sudán del Sur y, más recientemente, Etiopía) lanzaron catorce proyectos conjuntos cuyo objetivo es profundizar la integración de África Oriental y facilitar el desarrollo de la actividad económica en la región.

Los resultados ya están a la vista. Hemos implementado una única visa para turismo válida en los tres países. Se ha creado un único territorio aduanero, con lo que se reducen drásticamente los procedimientos burocráticos y se eliminan barreras no arancelarias. Además, se está diseñando una vía férrea de trocha estándar que irá desde Mombasa a Kigali y Juba, pasando por Kampala, para cuyo primer tramo ya se obtuvo financiamiento de socios chinos.

Para dar estos pasos hubo que luchar contra prácticas profundamente arraigadas. Por desgracia, en toda África las fronteras nacionales han sido muchas veces obstáculos antes que herramientas para la cooperación intracontinental en temas de comercio, seguridad, empleo y medioambiente. Es muy común que a las economías africanas les resulte más fácil comerciar y coordinar políticas con países de otros continentes que con sus vecinos.

Nosotros estamos decididos a cambiar esta situación, de lo cual sirve de ejemplo la iniciativa del Corredor Norte, en cuyo contexto cada uno de los tres Gobiernos se encarga de llevar adelante diversos proyectos clave.

Por ejemplo, Uganda está abocada a la búsqueda de inversores para una nueva refinería de petróleo, y lidera el desarrollo de una infraestructura regional en tecnologías de la información y la comunicación, por la cual se eliminará el cobro de roaming para los servicios de telefonía móvil entre nuestros países.

Kenia asumió la tarea de desarrollar un mercado regional de bienes, obtener mejoras en recursos humanos por medio de servicios de consultoría y educación, y construir oleoductos para el transporte de petróleo crudo y refinado. Además, está explorando modos de expandir la generación y transmisión regional de la energía.

Ruanda está a cargo de armonizar las leyes inmigratorias y promover la libertad de movimiento, tanto de ciudadanos como de visitantes. Otras de sus tareas incluyen coordinar la seguridad regional (a través de la Fuerza de Reserva de África Oriental), la gestión del espacio aéreo y la promoción de la oferta turística conjunta.

Sabemos que el éxito de estas iniciativas se verá en cambios concretos para los ciudadanos de nuestra región, y sabemos qué debemos hacer para conseguirlo. La clave del progreso no es levantar monumentos a figuras políticas o celebrar cumbres, sino reducir el costo de las transacciones comerciales y elevar los ingresos de nuestra gente.

A veces, las burocracias son lentas porque están institucionalmente programadas para subvertir el cambio. Pero los Proyectos de Integración del Corredor Norte están pensados para generar y mantener la voluntad política necesaria para la concreción de las diversas iniciativas.

Estados Unidos ha sido siempre un importante socio de nuestros países, pero el camino hacia la solución de nuestros problemas no pasa por las donaciones de los contribuyentes estadounidenses. Solo nosotros, junto con nuestro sector empresarial, podemos cumplir la tarea. En el proceso, esperamos forjar una relación más profunda y “normal” con Estados Unidos, centrada en lo que podemos hacer juntos, en vez de lo que los estadounidenses pueden hacer por nosotros.

África siempre tuvo lo que necesita para ponerse de pie. Juntos, podemos lograrlo.

Paul Kagame es el presidente de la República de Ruanda.

Uhuru Kenyatta es el presidente de la República de Kenia.

Yoweri Museveni es el presidente de la República de Uganda.© Project Syndicate.

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