El desarrollo sostenible es una manera más sana de producir bienes o servicios

 4 marzo

El desarrollo sostenible es un modelo económico saludable que responde a una manera más sana de producir bienes o servicios. La generación de bienestar está marcada por producir o prestar servicios en asociación con el equilibrio económico, la responsabilidad ambiental y la cohesión social. Deja atrás el modelo de generar riqueza sin límites, cuya inversión y progreso se circunscribe tanto a la generación de empleo como al pago de impuestos.

El desarrollo sostenible busca generar impactos positivos para el inversionista, la sociedad y el medioambiente, tales como: disminuir la pobreza, hacer negocios con honradez, mejorar la distribución de la riqueza, hacer crecer la producción, brindar excelente calidad en servicios, mejorar las formas de producir con mayor rentabilidad, dar más oportunidades laborales, etc.

La sostenibilidad requiere una alianza de tres pilares interdependientes, económicos, sociales y ambientales; equilibrio que debe estar presente en toda la cadena de producción. Si uno de ellos falla no se puede considerar desarrollo sostenible. Esto lo ilustramos con el cuento de “Los tres cerditos y el lobo feroz”.

Analogía. Los que basan la sostenibilidad haciendo énfasis en buenas prácticas ambientales están en la misma situación del cerdito que construyó la casa de paja, la cual el lobo fácilmente derribó. Los que dicen ser sostenibles porque contribuyen con las comunidades y crean beneficios sociales, están como el cerdito que construyó la casa de madera y que el lobo sopló y sopló hasta devastar.

Por el contrario, el tercer cerdito que construyó su casa de ladrillo y el lobo no logró derrumbar; son aquellas empresas, instituciones, grupos organizados o personas que aplican de manera integral y equilibrada los componentes económicos, sociales y ambientales como una manera sana de hacer negocios.

Sus actividades comerciales tendrán mejores posibilidades de ser bien vistas en los mercados financieros, reducen riesgos y en tiempos de globalización sus productos o servicios tienen mayor posibilidad de nuevos mercados o ser aceptados en otros países; pero, sobre todo, su buen sistema de producir lo llevan a cabo pensando en el bienestar de las actuales y futuras generaciones.

Romper esquemas. Ser sostenible en lo económico, social y ambiental es un proceso de transformación que agrega valor y competitividad al negocio. No se puede ser sostenible de un día para otro, ni basar la sostenibilidad en programas o acciones aisladas fuera de una gestión integral.

En la mayoría de los casos hay que romper esquemas en la manera de gestionar las decisiones, por lo que se hace necesario ajustar las formas de administrar, cambiar mentalidades de los directivos y trabajadores para la toma de decisiones.

Además, al ser un proceso a largo plazo, a la hora de evaluar la eficiencia y la eficacia en la generación de riqueza o bienestar, deben ser tomados en cuenta los tres pilares de la sostenibilidad.

El desarrollo sostenible no es un juego de palabras, tampoco debe adoptarse como una moda. Las empresas, instituciones, grupos organizados o personas que proclaman ser parte del desarrollo sostenible deben prepararse por si llega el lobo.

El primer paso es revisar tanto su estrategia como el plan de negocios y reconocer que las buenas prácticas para la sostenibilidad son una inversión y no un gasto.

Para afianzarse como un negocio competitivo deben examinar los parámetros para la toma de decisiones y adecuar sus sistemas productivos o servicios para lograr negocios competitivos asociados a la sostenibilidad.

El autor es consultor.