Un musulmán y un judío costarricenses se unen para enviar un mensaje contra la indiferencia

 19 septiembre, 2015

A inicios de este año y luego de un atentado terrorista en el que murió un judío en Copenhague, un grupo de jóvenes musulmanes organizó, en solidaridad con la comunidad judía de Dinamarca, una cadena humana fuera de la sinagoga en donde se ejecutó el atentado.

Al acto humanitario asistieron miles de personas de distintas religiones, como un gesto de condena contra la intolerancia

Como lo indicó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, “la solución de los problemas globales solo se logrará con acciones colectivas”. La solidaridad, como la demostrada por esos jóvenes musulmanes con los judíos de Dinamarca, es clave para promover el desarrollo humano y fomentar una vida digna para todos.

La actual crisis migratoria en Europa, la mayor en ese continente después de la Segunda Guerra Mundial, es el resultado de la llegada de miles de refugiados musulmanes, principalmente de Siria, Irak y Afganistán, que se han visto forzados a huir de confrontaciones armadas, persecuciones y violaciones masivas a sus derechos humanos.

Solo en Siria, el conflicto bélico que se inició hace cuatro años ha dejado cifras espeluznantes de 300.000 muertos y aproximadamente 6 millones de desplazados y refugiados.

Las peligrosas travesías que emprenden miles de sirios en busca de prosperidad y mejores oportunidades les han deparado la muerte a muchos de ellos, conmocionando al mundo entero.

No obstante lo anterior, las acciones colectivas para ayudar y salvar a esas masas de refugiados han sido limitadas.

Hizo falta que falleciera Aylan –y no miles anteriormente– para que el mundo empezara a reaccionar. Incluso las Naciones Unidas han desempeñado un papel más que pobre en esta tragedia.

Entre los refugiados, son muy pocos los que han optado por huir a otros países árabes del golfo, en donde, aunque comparten un mismo idioma, cultura y religión, no les han abierto las puertas para recibirlos fraternalmente.

Por su parte, en algunos países de Europa hasta hace poco empezaron a aprobarse programas de admisión, apoyo e incorporación de inmigrantes.

Indiferencia histórica. La indiferencia internacional por la suerte de los refugiados de países en conflicto no es cosa nueva.

La humanidad parece no haber aprendido las lecciones de la Segunda Guerra Mundial, durante la cual miles de refugiados judíos perdieron la vida en altamar escapando de una Europa en llamas donde no eran deseados.

El pueblo judío, en muchos momentos de su historia, ha tenido que huir de persecuciones e intolerancia, en busca de nuevas latitudes en donde reconstruir su vida en un ambiente de paz y tranquilidad.

Aunque por circunstancias distintas, en esta ocasión son pueblos musulmanes las víctimas de una tragedia a la que están siendo subyugados por sus propios gobiernos radicales.

Por esta razón, los autores de este artículo, un musulmán y un judío costarricenses, nos unimos para enviar un mensaje solidario a esos miles de inmigrantes que en estos momentos necesitan desesperadamente que les tendamos nuestra mano con refugio y alimentos.

Clamamos por que los gobiernos del mundo les abran las puertas a ellos, así como Costa Rica lo hizo con nuestros padres y abuelos cuando emigraron a esta tierra bendita de paz y tolerancia.

Hosam Said es miembro de la comunidad musulmana en Costa Rica y Eric Scharf es miembro de la comunidad judía en el país.