Opinión

El socialismo se avecina

Actualizado el 30 de enero de 2014 a las 12:00 am

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El editorial de La Nación (13-1-14) me hace meditar en la necesidad de advertir la realidad de lo que nos puede pasar. Y lo hago llamando la atención de lo que nos ha pasado a los idealistas que creímos en las promesas falsas de las llamadas revoluciones democráticas. Me inicié de joven en la lucha contra las dictaduras y hoy, a mis ochenta años, todavía sigo pensando en los beneficios de la alternabilidad en el poder.

Recuerdo la lucha contra la dictadura de Pérez Jiménez y el ametrallamiento del Banco Nacional y de Radio Cristal. Este se dio porque en esa emisora se difundía un noticiero partidario de la liberación de Venezuela, cuando Carlos Andrés Pérez vivía en nuestro país. Cuando ingresé a Radio Cristal, en 1957, todavía Franklin Sequeira Díaz (QdDg) recordaba cómo se había tenido que esconder debajo del tornamesa al paso de la avioneta venezolana.

Poco después, ya en Radio Reloj, ayudé con entusiasmo en la lucha contra la dictadura de Batista. Rojo del Río llevaba armas que Figueres conseguía, y yo, soñando en una Cuba democrática, libre y soberana, difundía claves en los radioperiódicos. Recuerdo mi encuentro con Fidel Castro, en Matanzas: me abrazó, me felicitó, me dijo palabras de mucho aliento, y me pidió que le llevara a Figueres.

Todos en la Universidad de La Habana hablábamos de libertad y democracia. Pero nuestro movimiento de jóvenes fue declarado “traidor”. Tuve que salir huyendo porque había orden de captura en nuestra contra. A los pocos días, Figueres había sido prácticamente expulsado de Cuba. Había muerto la revolución democrática. Murió el sueño de la lucha librada en las calles contra la dictadura. El Movimiento 27 de Julio fue el único reconocido.

En Nicaragua pasó algo igual o peor. Cuando la Junta de Gobierno de Nicaragua salió de Costa Rica, Figueres me llamó para decirme que en el avión había dos asientos, uno para él y otro para mí. Yo le dije que no iría porque, si Daniel Ortega nos traicionaba, como me ocurrió en el caso de Cuba, yo quería tener amplia libertad para denunciarlo. Figueres me contestó que tenía yo razón y ninguno de los dos fuimos en ese avión.

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Doña Violeta Chamorro y dos miembros más fueron la garantía de una revolución democrática que nunca sería comunista. La traición de Daniel Ortega fue peor, porque ha logrado consolidar una dictadura socialista de nuevo cuño, con elecciones libres, al buen estilo de Chávez.

La reelección continua y perpetua es el extremo de lo que nos pasará en Costa Rica.

El futuro de la Costa Rica socialista, copiada de Fidel, Chávez y Daniel, ya no la vio Figueres… Y yo no la quiero ver.

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