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La selva académica: controversias en la UCR

Actualizado el 16 de julio de 2013 a las 12:00 am

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La selva académica: controversias en la UCR

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L a selva académica es el título del libro del profesor argentino Roberto A. Follari, doctor en Psicología y profesor de Epistemología de las Ciencias Sociales en la Universidad del Cuyo.

En este libro el profesor Follari analiza el papel y el comportamiento de los intelectuales dentro de la universidad. El autor parte de que los universitarios hablamos mucho sobre la sociedad o el Gobierno, pero casi nunca sobre nuestros conflictos en la institución, ya que existe la idea común de que los trapos sucios se lavan en casa, y de que conviene mantener un comportamiento corporativo: no discutir públicamente aquello que podría desprestigiarnos.

El libro remite a la relación de los académicos entre sí, al espacio de conflictos acallados y charlas de pasillo. Ese espacio no es ajeno a lo ético ni a lo político, pero, al no ser objeto de análisis, permite toda clase de tergiversaciones.

Follari insiste en la necesidad de que los académicos de todas las áreas, pero especialmente de las Humanidades y las Ciencias Sociales, revisen sus prácticas académicas y su función ética dentro de la universidad. Esta revisión es indispensable para cerciorarnos de que nuestras prácticas académicas siguen respondiendo a los principios institucionales y no al cinismo individualista dominante.

Institución compleja. La Universidad de Costa Rica es una institución compleja, conformada por estudiantes, administrativos y docentes, organizados de muchas maneras: asociaciones, cooperativas, sindicatos. Todos deberían llevar a cabo una labor de autocrítica para revisar sus mecanismos de “selva”, en palabras de Follari, es decir, de mutua y enconada lucha. No quiere esto decir que no vaya a existir discrepancia o conflicto, sino que los mecanismos usados en esa lucha deben responder a la honestidad y la transparencia de todos los participantes por igual, a la verdad de los hechos y a la racionalidad por encima de los prejuicios políticos y los chismes.

Los diferentes grupos y sus intereses quedaron de manifiesto en las varias ocasiones en que el rector de la Universidad de Costa Rica, Dr. Henning Jensen, ha explicado los resultados de su primer año de gestión. Cuando lo escuché en el auditorio de la Facultad de Educación, entendí con mayor claridad, por ejemplo, que la negociación que, esta vez, se hizo del FEES no fue una negociación regular, de la que se hace cada cinco años, sino que fue causada por el fracaso del Plan Fiscal. Y es que, en el convenio del 2010, el aumento paulatino del FEES había quedado supeditado a una estrategia de mejoramiento de la carga tributaria (Plan Fiscal) y, como esta fracasó, entonces era necesario ajustar parte de esa negociación. Sin embargo, los estudiantes no han explicado esto cuando argumentan en contra del actuar del rector, ni reconocen el éxito de que el monto conseguido fue mayor que el anterior.

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Detalles precisos. Por otra parte, el rector dio detalles precisos sobre los cambios que su equipo de trabajo hizo al manual operativo del empréstito del Banco Mundial, el cual se inmiscuía en cuestiones académicas. Por ello, fue modificado sustancialmente al eliminársele más de ochenta páginas. Esto, en defensa de la autonomía universitaria. También se refirió a la incorporación de las Ciencias Sociales y las Humanidades dentro de proyectos por financiar con este dinero.

Por supuesto que siempre quisiéramos más, y es bueno seguir planteándose metas de trabajo, pero no se puede negar que los resultados enumerados por el Dr. Jensen han sido logros positivos, aunque, como dice el refrán popular, “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. Igualmente ocurre con las residencias estudiantiles y las becas. El rector y su equipo de trabajo mostraron contundentemente que se han invertido tiempo de análisis y recursos en estas áreas. Aumentar el presupuesto de becas en casi 40%, de un año a otro, no es pequeña cosa.

Deseo enfatizar las tergiversaciones de las que habla Follari, pues quienes más critican olvidan que todos estos problemas son antiguos. Ninguno ha surgido bajo la administración Jensen. Por el contrario, parece, más bien, que el rector y su equipo de trabajo han tenido que solucionar los problemas creados por otros.

Decía Jean Paul Sartre que una de las tareas del intelectual es develar las propias contradicciones, tarea de autocrítica que aún está por hacerse en la Universidad.

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