Opinión

El sector privado y los ODS

Actualizado el 14 de febrero de 2017 a las 12:00 am

El sector privado debe asumir un rol más amplio e integrado en la agenda de desarrollo

Opinión

El sector privado y los ODS

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

WASHINGTON, DC – Lograr los ambiciosos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) –que incluyen acabar con la pobreza, mejorar la salud mundial, garantizar la educación universal y mitigar el cambio climático hasta el año 2030– van a costar mucho dinero. El total será mucho más de lo que los gobiernos pueden poner a disposición, y no se puede cerrar la brecha por medio de la asistencia oficial para el desarrollo, que en la actualidad llega a 132.000 millones de dólares por año. El sector privado, y los mercados financieros modernizados, serán de esencial importancia.

Hasta hace poco, las organizaciones internacionales y los gobiernos tenían roles relativamente bien definidos en el desarrollo mundial y la sostenibilidad, mientras que la participación del sector privado en el proceso se veía, a menudo, a través de la lente de sus contribuciones al crecimiento económico, la creación de empleos y los ingresos fiscales. Ahora esto debe cambiar, y el sector privado debe asumir un rol más amplio e integrado en la agenda de desarrollo.

El sector privado puede convertirse en financiador, desplazando miles de millones de dólares de capital hacia las economías en desarrollo. Y, puede desempeñar un papel importante como implementador al convertir las ganancias en crecimiento económico sostenido, inclusión social y protección ambiental. Los principios subyacentes a estas medidas están anclados en el ODS 12.6, que alienta a “las empresas, especialmente a las grandes y transnacionales, a adoptar prácticas sostenibles y a integrar la información de sostenibilidad en su ciclo de presentación de informes”.

Las instituciones financieras y de gestión de activos pueden proporcionar incentivos positivos a tales empresas –es decir a aquellas que incorporen criterios de sostenibilidad, pensamiento a largo plazo y de desempeño ambiental, social y de gobernanza (ASG) en sus modelos empresariales centrales– a momento de asignar activos según el caso. Tal medida contribuiría en gran manera a promover el progreso a largo plazo en los ODS.

Afortunadamente, muchas empresas ya encajan en esta descripción, la encuesta de directores ejecutivos del año 2016 llevada a cabo por el Pacto Mundial de las Naciones Unidas y Accenture mostró que muchos líderes empresariales ya consideran que la “solución de los desafíos sociales es un elemento central en la búsqueda de las ventajas competitivas”. Y, casi la mitad de los directores ejecutivos encuestados creen que “el empresariado por sí solo será el actor más importante en el logro de los objetivos ODS”.

Según un informe reciente publicado por Moody's, el interés en las inversiones relacionadas con el cambio climático y el desarrollo sostenible por parte de los inversores institucionales ha crecido rápidamente en los últimos años. Ahora, a los inversionistas institucionales con largos historiales de inversiones ASG, como al Sistema de Jubilación de Empleados Públicos de California (CalPERS), se les une una cantidad creciente de sus pares. Algunos incluso están optando por retirar sus inversiones de cualquier empresa con exposición a industrias o prácticas empresariales que muestran retos de sostenibilidad.

Sin duda, esta tendencia hacia la inversión sostenible se acelerará. No obstante, incluso sin el acuerdo, el atractivo de tales inversiones se sostiene: la evidencia indica que la integración de las consideraciones ASG –cuando se implementan inteligentemente y se miden y se comunican de forma transparente– podrían ayudar a que las inversiones superen las expectativas tanto en el caso de las empresas como en el caso de los inversionistas. Agregue a eso los incentivos del mercado financiero, y se podrían atraer enormes cantidades de capital a inversiones ASG.

No obstante, aún quedan retos importantes, como las expectativas de rendimiento inciertas y la evolución de los regímenes de divulgación. A pesar de la innovación en los productos financieros que canalizan la inversión ASG, el suministro de instrumentos ASG, como los bonos verdes, sigue siendo insuficiente.

Otro reto se relaciona a los datos. Son indispensables los buenos datos sobre la inversión ASG, ya que permiten a los inversores y a las empresas determinar si sus desembolsos en esta área promoverán o impedirán el logro de los ODS.

Para lograr este propósito, necesitamos desarrollar un marco de presentación de informes robusto y transparente que permita a las empresas informar sobre el desempeño financiero y no financiero. Ese marco también debe apoyar al sector privado y a los inversores en sus esfuerzos por combinar la maximización de los beneficios con la búsqueda de objetivos económicos, sociales y ambientales a largo plazo. La presentación de informes corporativos integrados y la divulgación de información relevante sobre ASG pueden facilitar la creación de un sistema financiero eficiente que promueva el crecimiento económico sostenible, mientras que al mismo tiempo apoye el logro de los ODS.

Hoy en día, el desarrollo de este marco integrado de presentación de informes está liderado por unas pocas organizaciones nacionales e internacionales, como la Global Reporting Initiative (GRI) (en español: Iniciativa de Reporte Global), el Sustainability Accounting Standards Board (SASB) (en español: Consejo de Normas Contables para la Sostenibilidad) y el International Integrated Reporting Council (IIRC) (en español: Consejo Internacional de Informes Integrados).

Los principales objetivos de estas entidades son permitir a las empresas y a las organizaciones fijar objetivos de sostenibilidad e indicadores clave de rendimiento; monitorizar, preparar y divulgar datos comparativos que midan su desempeño económico y de ASG; e integrar prácticas sostenibles de producción y consumo en las estrategias y modelos de negocios de las empresas.

La conciencia mundial sobre este tema está creciendo. Recientemente, Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra y presidente del Consejo de Estabilidad Financiera del G20, y Michael Bloomberg, exalcalde de la ciudad de Nueva York y director ejecutivo de Bloomberg LP emitieron un anuncio en relación con los datos del mercado sobre el clima.

Sin embargo, si se tiene en cuenta la magnitud de la tarea, también es importante garantizar la eficaz coordinación y armonización de estos esfuerzos con los organismos normativos pertinentes, los reguladores y las organizaciones profesionales. La Comisión de Valores de Estados Unidos, por una parte, ya está discutiendo estos temas, a medida que analiza las opciones para responder a las necesidades de los inversionistas y de las empresas con respecto a ASG.

Los nuevos marcos de presentación de informes con criterios ASG pueden ayudar a atraer miles de millones de dólares provenientes de inversionistas institucionales para apoyar el esfuerzo para lograr los ODS. Pero, ese es solo un ejemplo de cómo los sectores público y privado pueden trabajar en conjunto para identificar oportunidades con el propósito de avanzar en los ODS.

Si apro-vechamos estas posibilidades, la cooperación público-privada puede permitir a millones de personas salir de la pobreza y ayudar a construir un mundo más pacífico, próspero y seguro.

Mahmoud Mohieldin es vicepresidente sénior del Grupo del Banco Mundial para la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, las alianzas y relaciones con la ONU.

Svetlana Klimenko es especialista principal en gestión financiera en el Grupo del Banco Mundial. © Project Syndicate 1995–2017

  • Comparta este artículo
Opinión

El sector privado y los ODS

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota