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Cómo salvar al IVM

Actualizado el 09 de febrero de 2017 a las 12:00 am

La mala administración del IVM se debe a su deficiente gobierno corporativo

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Las causas del colapso del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) son, por un lado, su mala administración y, por otro, su estructura de financiamiento, en donde generaciones jóvenes menos numerosas deben financiar las pensiones de generaciones adultas mayores cada vez más numerosas.

La mala administración del IVM se debe a su deficiente gobierno corporativo, el cual se ha contaminado por una injerencia política que no le ha permitido adoptar reformas de fondo, no lo ha dejado contar con personal idóneo en puestos de dirección, ni invertir los recursos en el mejor provecho de los afiliados.

Ante esto, en un artículo previo, sugerí sacar al IVM del control de la CCSS y crear un instituto nacional de pensiones que se rija por criterios técnicos y principios de seguridad social como la solidaridad.

Otra opción es mantener el IVM en la CCSS, pero cambiando la gobernanza, lo cual implica desvincular por completo el seguro de salud y el de pensiones, eliminar la presidencia ejecutiva, nombrar una junta directiva especializada para pensiones y blindar al régimen del manoseo político.

Esta estructura hoy existe en una figura similar con la que funciona la Operadora de Pensiones Complementaria de la CCSS.

En cuanto a la estructura de financiamiento, sería positivo virar hacia un esquema de cuentas nocionales, sin abandonar los principios de solidaridad y bajo la figura de un administrador público de un sistema que continúa siendo de reparto (los afiliados activos no cotizan para su pensión sino para pagar las pensiones ya otorgadas).

Cuentas nocionales. Ideado por lo suecos en 1994 y puesto en funcionamiento por primera vez en Letonia en 1995, este sistema consiste en formar una cuenta individual dentro del sistema público, de forma que la pensión del trabajador estará en función de los aportes que durante toda su vida haga al régimen. El sistema ha sido utilizado también en Italia, Polonia, Austria y Brasil y, en la actualidad, se discute su adopción en España.

Esta cuenta nocional no es real sino contable, pues no se tiene el dinero ya que el sistema sigue siendo de reparto. Esto es importante, pues el costo de transición a un sistema de cuentas nocionales es menor a otras opciones. Por ejemplo, no hay que reconocer las cotizaciones que los afiliados activos han realizado al fondo de pensiones, como sí ocurre cuando se adopta un sistema de capitalización individual, cuyo costo hace inviable esta solución.

La cuenta nocional se capitaliza con un rendimiento establecido por los administradores del fondo que usualmente es la tasa real de crecimiento de los salarios o de la producción. El sistema es más justo pues se rompe el subsidio entre generaciones, o sea, lo que hoy ocurre en Costa Rica donde el pensionado promedio obtiene cerca de dos veces lo que aportó, de forma capitalizada, al IVM.

Pensión mínima y máxima. El sistema mantiene una pensión mínima solidaria, a la cual deberíamos aspirar como país a que sea igual al salario mínimo. Esta pensión puede ser financiada por los afiliados o, idealmente, con impuestos directos, para no causar distorsiones que afecten el costo de vida y la competitividad del país.

También se define un tope de pensión junto con una cotización máxima para incentivar que personas de altos ingresos no se salgan del sistema. Del mismo modo, las cuentas nocionales promueven la participación en el sistema porque los afiliados siempre podrán recibir un beneficio en proporción a sus aportes al momento de la pensión, independientemente de su ingreso.

Mayor transparencia. Diversos estudios muestran que los sistemas de reparto como el IVM tienen efectos negativos sobre el ahorro nacional, el crecimiento económico, el empleo y la informalidad. Esto se debe en parte a la falta de conocimiento de cómo se genera la pensión que se recibirá, lo que lleva al ofrecimiento de generosos beneficios que hacen el sistema insostenible.

El sistema de cuentas nocionales es más transparente, pues vincula la pensión a la contribución y le permite a la persona estimar con mayor precisión el monto de su pensión, pues se recibe un estado de cuenta mensual con el monto acumulado en la cuenta nocional y una proyección de la pensión.

Esto mejora los incentivos, pues los trabajadores consideran que los aportes son un ahorro y no un impuesto al trabajo, como ocurre en Costa Rica.

Contribución al sistema. El costo de fondeo de un sistema de cuentas nocionales es menor al esquema actual de reparto, el cual involucra tasas crecientes de aportación. De hecho, todos los escenarios presentados por la Universidad de Costa Rica (UCR) llevan las cotizaciones al IVM a más del 20% de los salarios, lo cual resulta pernicioso para las personas y el mismo régimen.

Al romperse el subsidio entre generaciones, Suecia ha logrado fijar la cuota para sus cuentas nocionales en un 14,88% sobre el salario por encima de un umbral y hasta un máximo establecido, cifra muy por debajo de las propuestas de la UCR. Además, en ese país se recibe una pensión equivalente al 55% del salario, un porcentaje mayor a la propuesta de la UCR.

Además, el sistema crea incentivos para no retirarse a la edad mínima. Por ejemplo, en Polonia, las personas que deseen pensionarse un año después de los 65 años que establece el sistema (no 70 como se pretende en Costa Rica) reciben un 18% más de pensión que alguien que se retire a los 64 años. Además, bajo el sistema de cuentas nocionales, al momento del retiro las pensiones se ajustan de forma automática a la expectativa de vida, eliminando todo el lío político que ha resultado dañino para el IVM.

Salvar al IVM de su colapso requiere reformas que sean eficaces a corto y largo plazo. Es una mala idea replicar el proceso del 2005 con la mediación de la OIT, el cual es corresponsable del descalabro del IVM al validar en el 2010 los cálculos inflados de la CCSS. No se puede pretender obtener resultados distintos haciendo las cosas siempre de la misma manera.

El autor fue superintendente de pensiones.

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