La roya del cafeto, un problema con solución

Se debe organizar un programa de capacitación masivo para combatir la roya

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La roya del cafeto apareció en Costa Rica en diciembre de 1983 en la zona de San Carlos. La enfermedad era esperada por la caficultura nacional desde 1976, fecha en que apareció en el Departamento de Carazo en Nicaragua. Paradójicamente, a pesar de que la enfermedad se encontraba a 80 km de nuestra frontera, el hongo se diseminó al norte de Nicaragua, en los otros países de Centroamérica y México. Problemas políticos de la región facilitaron la diseminación del patógeno durante la década de 1980.

Los organismos regionales como IICA, Promecafé y Oirsa jugaron un rol preponderante en las diversas campañas de roya, principalmente en la capacitación a técnicos y productores de café de la región. Asimismo, en cada uno de los países todas las entidades de Sanidad Vegetal realizaron una tarea extraordinaria; otros actores de gran importancia fueron los institutos, las asociaciones, departamentos o programas que tenían que ver específicamente de forma vertical con el cultivo del cafeto en cada país.

La forma excelente en que se manejó la situación a nivel regional y a nivel de cada país hizo que muchos productores de café realizaran comentarios chistosos acerca de la roya, tales como que el hongo era “puro cuento”. En 1993, diez años después de establecida la enfermedad en el país, la lección aprendida es que había dejado buenas enseñanzas y mejorado grandemente la caficultura nacional, ello porque el Programa Cooperativo ICAFE-MAG había dejado una herencia de muchos años de experiencia en nuevas tecnologías e innovaciones poco vistas en los países cafetaleros de América Latina. La estrategia de innovación que realizaron los técnicos nacionales del cafeto hizo que la caficultura se modernizara al más alto grado, llegando a ser Costa Rica el país con la mayor producción promedio por hectárea por año en el mundo.

¿Por qué tanta agresividad de la roya en la región en el último año? Probablemente la favoreció factor el climático y se produjo la conocida pandemia que abarcó una región muy amplia que va desde México, todo Centroamérica y el Caribe.

En la década de los años ochenta, en la región, ante el avance de la enfermedad, se realizó una capacitación masiva en todos los niveles. Se capacitaron los investigadores, extensionistas del cultivo y principalmente los agricultores.

En la década de los años 90, el programa de Mejoramiento Genético del Icafé, en Costa Rica, liberó la variedad de cafeto CR-95 resistente a Hemileia vastatrix. Tambiénse investigaron los fungicidas para el combate del hongo en sus grupos químicos, sus modos de acción, sus dosis y sus épocas de aplicación, pero la caficultura regional entró en la zona del conformismo. La debilidad que hoy mostramos debemos convertirla en una fortaleza para mejorar la caficultura nacional.

¿Cómo podemos combatir la roya del cafeto? Costa Rica tiene más fortalezas que hace treinta años: un Instituto del Café bien gerenciado y con personal técnico altamente capacitado; un Sistema Fitosanitario del Estado guardián de la sanidad del cultivo y muy actualizado; un Sistema de Extensión Agrícola bien posicionado en todo el país; un sistema cooperativo altamente organizado, igual que muchas otras empresas cafetaleras en el ámbito nacional.

El conocimiento tecnológico en el país sobre el manejo de la roya existe a granel, solo falta organizar un programa de capacitación masivo por medio de diversos canales para reforzar conocimientos que tienen los cafetaleros en el manejo eficiente de la enfermedad.

Al hongo de la roya no le gustan los excesos de agua; precisa de una tenue capa de agua para germinar, penetrar a través de los estomas y en condiciones ambientales favorables en un mes se obtiene una nueva generación de uredosporas, ciclo que se repite durante varias veces al año. Este año, según datos de IMN del Minaet, sería un año favorable para el hongo.

Otro aspecto a considerar es que mucha de nuestra caficultura se hizo vieja, y las plantaciones no muestran el suficiente vigor fisiológico para contrarrestar los ataques masivos del patógeno. Un último aspecto a tener en cuenta es que los precios de café han disminuido sustancialmente en los últimos meses, lo cual pondría en riesgo un adecuado manejo de la plantación.

Aprendamos la lección: capacitémonos en desarrollar mejores estrategias de manejo de la enfermedad y así tener una caficultura bien atendida, de muchas plantas, muchas bandolas, muchas cosechas, de muchos granos y, por ende, menos lágrimas para los productores de café a nivel nacional.

Bernardo Mora Brenes. Fitopatólogo-Epidemiólogo, exdirector del INTA ( Instituto Nacional de Innovación y Transferencia de Tecnología Agropecuaria), MAG

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