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El reto del desarrollo eléctrico y la competitividad

Actualizado el 19 de julio de 2013 a las 12:01 am

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El reto del desarrollo eléctrico y la competitividad

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Costa Rica cuenta con un sistema eléctrico con 99.3% de cobertura, que ofrece opciones de desarrollo en todo el territorio. Más del 91% de la generación se hace con fuentes renovables, lo cual evita aumentos en las tarifas por las oscilaciones de los precios del petróleo y el uso de divisas para importar hidrocarburos. También limita las emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático.

La estrategia de desarrollo eléctrico basada en fuentes renovables es un gran acierto, pero su continuidad constituye un reto para el futuro. ¿Por qué?

a. El cambio climático afectará el potencial de generación y la disposición en el tiempo de los recursos. También aumentará la demanda en ciertas horas.

b. La normativa ambiental es amplia, compleja y contradictoria, lo que dificulta promover proyectos con fuentes renovables.

c. Los costarricenses tenemos una doble moral: queremos proteger el ambiente, pero exigimos la electricidad, sin pensar en su costo directo y ambiental. Además, no hacemos un uso racional de la energía.

d. Más del 40% del potencial de generación hidroeléctrica está confinado en territorios indígenas, lo cual limita considerablemente el potencial de desarrollo.

e. En general, los embalses de regulación, que deben tener prioridad, son atacados por ambientalistas y otros grupos. Su costo, por razones geológicas, ambientales y de diseño son mayores.

f. Para ir incorporando fuentes renovables no convencionales (significativamente más costosas, con la excepción de la eólica) se requiere de energía firme, disponible cuando el viento, el agua (plantas de filo de agua) y el sol no estén a disposición. Si eso no se da, las nuevas fuentes renovables no podrán dar su aporte. Tener plantas con energía firme disponible significa un mayor costo, con la excepción de la geotermia.

g. Los costos de inversión son altos para las fuentes renovables. Ante la necesidad de duplicar el sistema en 12 años, la carga financiera tiende a ser mayor, dados los plazos más cortos, lo cual afecta las tarifas. Esto, aunque los costos de operación son más bajos.

El país ha estado acostumbrado a tirar la bola hacia delante. Así ocurrió años atrás con las tarifas eléctricas.

Por eso, en años recientes los ajustes han sido mayores que la tasa de inflación, pero el sector eléctrico apenas ha podido recuperar la capacidad de invertir para duplicar el sistema en cerca de 12 años, un verdadero reto nacional, a cuya solución el sector privado y público pueden y deben aportar.

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Analicemos brevemente la ventaja comparativa producto de las dotaciones de recursos en diversos países. Tenemos una importante dotación, pero hay países con mayores ventajas.

1. Las cuencas hidrográficas son más pequeñas y con avenidas máximas que hacen necesario invertir más en infraestructura para obras de excedencia en los proyectos hidroeléctricos.

2. No contamos con gas y petróleo nacional para generar electricidad (al contrario, debemos pagar impuestos que en otros lugares no se pagan).

3. La alta precipitación en ciertas zonas del país, donde está cerca del 75% del potencial de generación hidroeléctrica, es de aprovechamiento limitado debido a restricciones ambientales.

4. El desarrollo geotérmico, que en el actualidad representa el 8% de la capacidad instalada pero genera cerca del 14% de la electricidad, no se puede expandir por la cercanía de los volcanes convertidos en parques nacionales.

Los costos de la electricidad en una alta proporción los determinan las ventajas comparativas (no las competitivas).

No podemos comparar los costos de la electricidad en Costa Rica con los de otros países poseedores de gas, petróleo, ríos caudalosos y grandes, así como con una legislación ambiental pobre y permisiva.

El modelo de país al que debemos aspirar no se basa en competir con base en costos. Los inversionistas no vienen a Costa Rica, en la mayoría de los casos, por sus costos bajos, sino por la calidad de su mano obra, la capacidad de su empresariado, la alta calidad de su servicio eléctrico, el entorno amigable, y la seguridad política y legal, entre otros.

Hagamos el esfuerzo por ser más eficientes, pero tengamos la visión del país bien clara.

Aspiremos a ser competitivos no por regalar nuestras materias primas, energía o mano de obra, sino por ser un país que apuesta a la excelencia en todos los ámbitos.

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