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No me he retirado, me despidieron

Actualizado el 20 de abril de 2016 a las 06:48 pm

En el ICE hay muchos funcionarios que son virtualmente inamovibles y poderosos

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Claudio Dittel en su casa en San José. El exjerarca corporativo de finanzas y administración del ICE aseguró que el Instituto “está enfermo y necesita curarse, pero la idea del cambio asusta”. | MAYELA LÓPEZ.

Los retos que asumo con responsabilidad los termino, no los abandono inconclusos. Por ética y transparencia, los costarricenses deben saber la verdad acerca de mi separación del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).

Mi salario, al igual que el de todos los funcionarios del ICE es pagado, vía tarifas, por todos los costarricenses, y por esa razón a ellos debe darse una explicación sobre lo acontecido.

No es cierto, como lo indicaron en el comunicado de prensa, que me retiro.

El 4 de abril, el Ing. Carlos Obregón me solicitó renunciar a mi cargo como gerente corporativo de Administración y Finanzas, y me ofreció una posición de mucho menor rango o un mes de salario como indemnización.

Las razones por él expuestas fueron que mi estilo gerencial iba “muy rápido” y que ello generaba fricciones con las otras gerencias. Además, que era un estilo muy de “empresa privada”, que no se ajustaba al ICE.

Curioso es que estas mismas cualidades fueron las que lo motivaron a recomendar mi contratación al Consejo Directivo.

Era claro que mi experiencia está mayormente basada en gestión gerencial en el ámbito empresarial.

Sobre la “rapidez” es también contradictorio cuando desde la Casa Presidencial se dice insistentemente que urgen medidas de ajuste que permitan al país superar la crisis fiscal.

Al ICE le urge un nuevo enfoque para sobrevivir y a ello me aboqué con dedicación absoluta y sin pérdida de tiempo.

En los 15 meses de mi gestión, nunca se me hizo un solo comentario acerca de alguna disconformidad con mi estilo, y tampoco se hizo en el informe de gestión trimestral que se presentaba al Consejo Directivo. Extraña, entonces, el destiempo para decidir “mi renuncia”.

Le dije al Ing. Obregón que no renunciaría ni le correspondía a él despedirme, sino al Consejo Directivo, que unánimemente me nombró. Su respuesta fue que él ya se había anticipado y había comunicado “mi renuncia” al Consejo.

En dos ocasiones, solicité audiencia al Consejo Directivo para aclarar la situación, lo hice por escrito a través de la Licda. Julieta Bejarano, secretaria de actas y a su vez directora jurídica de la institución, y me fueron denegadas.

Tuve entonces que comunicárselo por escrito a cada uno de los miembros, quienes tampoco me respondieron.

En el consejo directivo del día 12 de este mes me despiden sin siquiera haberme recibido, brindado explicaciones o darme a conocer el acta donde se discuten las causas de mi despido.

Está claro que pesan sobre esta decisión otras motivaciones. No hay en esta administración un verdadero compromiso con los cambios y ajustes que nuestro querido ICE requiere.

Hay funcionarios que son virtualmente inamovibles y poderosos, muchos de ellos son los famosos jefes sin jefaturas que tanto defiende la Licda. Bejarano, fieles y agradecidos a su protección y que están más preocupados por mantener sus privilegios y statu quo que por fortalecer la institución.

Soy testigo de una inmensa mayoría de funcionarios honorables, con mística, deseosos de servirle al país, pero atrapados por una camarilla dirigente que no permite se mueva nada sin su consentimiento.

El ICE está para más y Costa Rica se lo merece. La tan cliché “transparencia y legalidad” se ve opaca y amañada cuando el ICE desinforma a los ciudadanos sobre mi “retiro”.

Durante el año y tres meses de mi gestión, se iniciaron proyectos que le generarán ahorros al Instituto de miles de millones de colones.

Dejo en construcción un nuevo edificio que permitirá un importante ahorro en alquileres, un sistema planificador de recursos empresariales (ERP, por sus siglas en inglés) para una administración más eficiente y con tecnología de punta y una movilidad laboral exitosa. Además, queda en funcionamiento, para futuras contrataciones, una planilla de salario único y muchos otros proyectos.

Me voy con la frente en alto, orgulloso del deber cumplido, sabedor de haberles servido a los costarricenses con absoluta rectitud y poniendo los intereses de la patria por encima de los particulares.

El autor es ingeniero.

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