Opinión

Los resultados positivos de la apertura

Actualizado el 18 de noviembre de 2015 a las 12:00 am

El Estado debe evolucionar de acuerdo con las actuales circunstancias fiscales

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Los resultados positivos de la apertura

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Nuestro Estado se componía en los años 60 de 124 instituciones. Hoy tenemos más de 325, y estamos atrapados en una maraña de leyes, costos, privilegios y trámites. Con el agravante de que no podemos reducir la pobreza y el desempleo.

Entre los años 60 y 70, Costa Rica se incorporó al Mercado Común Centroamericano y otorgó importantes incentivos a la industria local a base de aranceles y crédito. En esta época fueron creadas un número notable de entidades públicas y nació el Estado empresario con la formación de la Corporación Costarricense de Desarrollo (Codesa).

Entre los 80 y los 90, abrimos nuestra economía al mercado internacional, el Estado empresario fue desmantelado, se fomentaron las exportaciones, fueron eliminadas muchas y complejas regulaciones que afectaban al mercado y rompimos el monopolio bancario.

El BCCR autorizó en los 80 a los bancos privados a captar recursos por medio de certificados de depósito a plazo. En la década de los 90 se aprobó legislación para corregir problemas de nuestro sistema financiero en cuanto a regulación, eliminación de distorsiones, redescuentos, sistema de pagos, garantías y apertura de cuentas corrientes. También se creó la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).

El resultado de tal apertura es el actual sistema financiero. Más ágil, eficiente, vigoroso, poseedor de una gran variedad de productos. Los bancos estatales tienen hoy una participación superior a los 16 grupos financieros privados, y cada día luchan por dar más beneficios a sus clientes, gracias a la competencia.

Telecomunicaciones. La apertura de la competencia en telecomunicaciones en el 2008 arroja resultados elocuentes a favor de los usuarios.

En el 2008 solo existían 100.000 usuarios de banda ancha, en el 2015 llegan a 700.000. Los precios de la Internet fija se redujeron y aumentó la velocidad.

Es a partir de la competencia y a una estricta e importante regulación que los nuevos actores en el mercado consiguieron un grado de conexión notable para la competitividad.

El ICE, tras la apertura, se vio obligado a innovar, invertir y buscar la mejora continua para ofrecer mejores servicios a los consumidores.

Entre el 2010 y el 2013, las suscripciones móviles crecieron en un 127%. El resultado es que el ICE, con un 58% del mercado, debe ser cada día más eficiente y ofrecer mejores precios y calidad para mantener su liderazgo.

El país registra 1,6 líneas celulares por habitante, 7,3 millones de suscritores de telefonía móvil y 4,1 millones con Internet. La industria brinda más de 11.000 empleos.

Solo este año, Fonatel llevará 9.800 computadoras a la población más vulnerable e Internet a más de 500 escuelas.

Seguros. Los seguros en Costa Rica fueron abiertos a la competencia en el 2008, después de firmarse el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana (TLC).

Los resultados de la apertura han sido más aseguradoras, diferenciación de productos, más competencia, mejores servicios y mejores precios. Todos los seguros, excepto los riesgos del trabajo, están en competencia. La Superintendencia General de Seguros (Sugese) ha conseguido ejercer mayor control y evaluación.

El INS posee hoy el 90% del mercado y otras 11 operadoras luchan en un mercado competitivo, con más de 400 diferentes productos.

La oferta ha crecido por arriba del 30% tras la apertura, y los precios se han reducido un 8%. No cabe duda de que la apertura produjo una competencia vigorosa, más calidad, mejores precios y más eficiencia.

El INS de hoy es más eficiente y cuenta con mayor patrimonio y más productos. El gran ganador es el usuario.

Energía. Los acuerdos estratégicos en el campo energético son necesarios. El consumo de energía viene creciendo y se hace cada vez más urgente fomentar la generación de energía limpia, analizar el cambio climático y crear una rectoría para ordenar el mercado.

Hay que trabajar en la explotación de energía geotérmica, cuidando las áreas protegidas, sin duda.

Lo lógico sería la articulación de todos los actores y un marco jurídico coherente e integrado. No debe mantenerse la actual estructura monopolística del ICE en el campo de la generación eléctrica.

Es necesario reducir la dependencia en grandes proyectos hidroeléctricos, por los riesgos del cambio climático y los altos costos.

Debemos mantener los principios de solidaridad y equidad en la apertura: el ICE será el proveedor más importante, pero debe existir una mayor participación del sector privado bien regulado. Las reglas deben estar claras.

El mercado y el Estado no son excluyentes. La experiencia de la apertura en telecomunicaciones debe ser ejemplo. Hay que modernizar y fortalecer el ICE, pero en competencia. Ningún monopolio público o privado es eficiente.

La interconectividad centroamericana y la demanda interna deben cuidarse. Los tiempos actuales demandan tarifas eléctricas competitivas; tanto el sector turístico como el industrial resultan seriamente afectados por los precios de la electricidad. El crecimiento de los precios, en los últimos años nos exige buscar soluciones.

El actual modelo está obsoleto; es importante una mayor participación del sector privado en la generación eléctrica y dejar la transmisión y distribución en manos del ICE. Empresas mixtas y cooperativas son una solución.

Recope. El proyecto de una refinería en asocio con Soresco debe cancelarse. Si lo chinos u otro actor del sector privado quieren instalar una refinería en Costa Rica, que lo hagan, pero que asuman el riesgo y los cosos solos.

No es justo que Recope siga despilfarrando fondos públicos. Solo en estudios de la refinería, los costarricenses hemos gastado más de $35 millones, y todavía se mantiene una estructura burocrática costosa.

Lo importante es que Recope tenga libertad para comprar combustibles de la mejor calidad y precios a cualquier productor.

La institución debe reducir su tamaño y ser una empresa eficiente y competitiva. Esta institución no debe seguir cargando en el precio de los combustibles los altos costos de la onerosa e insostenible convención colectiva.

La Aresep debe evaluar que los costos operativos sean competitivos.

Fanal. Debe ser vendida o dada en concesión para que el sector privado la opere. Sus ventas caen, existe más contrabando o empresas competidoras concesionadas por la misma Fanal.

El Estado debería salirse de esta actividad empresarial en forma transparente. Fanal está descapitalizada, deteriorada y su costo operativo es alto. No sigamos poniendo al Estado a hacer de empresario, recordemos el desastre que fue Codesa.

Es impostergable aplicar cambios radicales en instituciones que siguen actuando como monopolios, basadas en tarifas sobre costos que incorporan convenciones con beneficios desmedidos e insostenibles. Nuestro Estado debe velar por el bien común. Es importante analizar una mayor participación de las cooperativas en muchas instituciones.

El modelo de las cooperativas en los servicios de la CCSS es de replicar. El papel del Estado es estratégico, pero debemos evolucionar de acuerdo con las actuales circunstancias sociales y fiscales.

El autor es ingeniero.

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