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Sin respaldo no hay electricidad limpia

Actualizado el 08 de noviembre de 2016 a las 12:00 am

La falta de planificación no ha permitido al sector infraestructura crecer al ritmo que debería

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Desafortunadamente, la portada y el artículo principal publicado por La Nación el sábado 22 de octubre (“ICE planea plantas térmicas mientras pregona energía limpia”)

abordaron la información de la matriz energética del sector eléctrico costarricense con poco rigor técnico e investigativo.

Pocos servicios son tan vitales como lo es la energía eléctrica, lo que explica el interés que la sociedad asigna a estos temas. Aunque los detalles técnicos, como en toda especialidad, quedan para los expertos, la discusión de las metas generales y anhelos de la sociedad en materia energética se enriquecen con la participación de la ciudadanía. Lo ideal es que la persona, sin necesidad de ser experta, tenga acceso a información básica correcta y balanceada.

Por esto y por la responsabilidad que nuestra institución tiene de contribuir con información clara y de calidad a la población, resulta valioso aclarar algunos conceptos.

Orgullo. El ICE no “presume” por generar con fuentes limpias. Mal haría en adjudicarse un mérito que le corresponde a la sociedad costarricense, que a lo largo de casi 70 años le ha dado un claro mandato a la institución de cómo desarrollar y mantener el sistema eléctrico que disfruta el país.

De lo que sí estamos es orgullosos, como costarricenses y como institución, de haber contribuido con ese anhelo nacional de tener un servicio eléctrico de calidad, que llega a todos los rincones del país, a un precio competitivo y basado en fuentes renovables limpias y sostenibles.

Disponer desde hace años de una matriz eléctrica basada en fuentes renovables y limpias es un innegable logro de Costa Rica, ampliamente reconocido por la comunidad internacional. Por ello y, como ejemplo, la Renewable Energy Policy Network for the 21st Century (REN21) cataloga al sistema costarricense como el más limpio del planeta. Poner en duda este mérito por la programación de nueva capacidad térmica denota desinformación y desconocimiento.

Respaldo. El éxito del sistema costarricense reside en su diversificación, integrando diferentes fuentes, donde la hidroelectricidad, la geotermia, el viento, la biomasa y la fotovoltaica se combinan para satisfacer la demanda eléctrica de forma segura y económica. Sin embargo, esta matriz requiere un respaldo que actúe cuando las inherentes variaciones de la naturaleza no nos permitan tener suficiente agua, viento, biomasa o luz solar para mover los generadores de las máquinas instaladas.

La mayor parte del tiempo este respaldo lo dan los embalses hidroeléctricos, pero este recurso es escaso por la dificultad de construir plantas con grandes reservorios.

El complemento térmico viene a asegurar el suministro en los momentos en que se imposibilita el uso de las demás fuentes.

Es la solución más económica: tiene el menor costo de capital y su costo de operación y nivel de contaminación son bajos, por la tecnología implementada y porque en promedio se utiliza pocas horas al año. Cualquier otra tecnología aumentaría innecesariamente los costos totales del servicio eléctrico.

Las plantas térmicas nos han servido de complemento y la consideración de adiciones conforme crece el sistema no es nueva, como extrañamente parece descubrir el artículo periodístico.

Basta con consultar los planes de expansión de años anteriores para notar que han formado parte fundamental de la estrategia de aseguramiento de fuentes renovables y lo seguirán siendo en el futuro previsible.

Precisamente, para lograr la seguridad de abastecimiento a un costo razonable, se recurre a instalar plantas térmicas, que solo se encienden en caso de necesidad. La nota periodística menciona la inquietud de que “los abonados del servicio de electricidad costeen nuevas plantas térmicas” sin advertir que, al escoger otra tecnología para dar ese respaldo, el abonado tendría que pagar mucho más.

Demanda. El artículo omite también que el país está creciendo y demanda más electricidad. Recientemente, el sistema de generación contrató más de 400 MW en plantas nuevas de generadores privados y, por su parte, el ICE inauguró la central hidroeléctrica Reventazón, la obra de infraestructura en generación eléctrica más importante de Centroamérica, construida por costarricenses en el plazo programado y en el presupuesto establecido.

Estas impresionantes adiciones de capacidad hicieron que el periodista cuestionara la necesidad de nuevas plantas sin reparar en las previsiones que debe hacer el ICE a largo plazo, con el fin de atender la demanda que habrá crecido en la década entrante y requerirá nuevas inversiones.

El autor es director de Planificación ICE.

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