La comunidad es más consciente de las consecuencias de los problemas ambientales

 3 octubre, 2016

Los requisitos ambientales exigidos a los productos y los procesos de producción han sido objeto de especial atención debido a sus efectos sobre el acceso a los mercados y la competitividad de las empresas, especialmente cuando se trata de pequeñas y medianas (pymes) compañías.

Estos requerimientos pueden ser reglamentaciones jurídicamente obligatorias o de carácter voluntario, y conllevan oportunidades así como desafíos para los productores de bienes y servicios.

Los reglamentos y normas establecen requisitos relacionados con el contenido de los productos, la prohibición del uso de ciertas sustancias o procesos, el contenido de materiales reutilizados que debe poseer el producto, su reciclabilidad y degradabilidad, los contenidos máximos de determinados tipos de residuos químicos, la reducción de la huella de carbono, entre otros.

Igualmente, un número creciente de acuerdos voluntarios concertados entre los vendedores, compradores y organizaciones no gubernamentales han comenzado a jugar un papel importante en la demanda de determinadas características de los bienes que serán adquiridos. Asimismo, cualitativamente, los requisitos ambientales muestran una tendencia a ser más estrictos y complejos. En los sectores electrónico, alimentación y textiles se ha incrementado la cantidad de componentes que se encuentran prohibidos o restringidos.

Responsabilidad. Adicionalmente, especialmente en Europa, se ha puesto en funcionamiento de manera amplia el principio de “responsabilidad extendida de los productores”.

Dicha responsabilidad ha sido definida como “un planteamiento de la política ambiental en cuyo marco la responsabilidad de un productor, material o financiera, en relación con un producto se amplia a la etapa posconsumo del ciclo de vida de un producto”.

Una de sus características fundamentales consiste en transferir la responsabilidad al productor en lugar de al Estado o a la sociedad en general.

Particularmente significativas han resultado ser las exigencias de aceptar devoluciones, por ejemplo, de baterías, automóviles y aparatos eléctricos, con lo cual el productor o comercializador debe hacerse cargo de recibirlos y disponer adecuadamente de estos, como requisito para su importación o venta.

Ventajas y desventajas. Estas y otras disposiciones han proliferado en los últimos años. Ello conlleva ventajas y desventajas para un país como el nuestro con una rica biodiversidad y una adecuada reputación verde.

En primer lugar, muchos de los requisitos ambientales se aplican a sectores de especial interés como el forestal, el de la pesca y la agricultura.

En segundo término, estas disposiciones pueden afectar especialmente a pequeñas y medianas empresas porque carecen del acceso oportuno a la información y a la posibilidad financiera y técnica de reconvertir rápida y fácilmente sus procesos productivos para hacer frente a las nuevas exigencias.

En tercer lugar , muchos de estos productos son especialmente sensibles a un aumento en los costos de producción, lo cual puede tener importantes consecuencias en su competitividad en los mercados de exportación.

Por último, la participación de los países en desarrollo en la formulación de muchas de las normas internacionales, que luego les serán aplicables, no resulta siempre la más adecuada por razones financieras o de cualquier otra índole.

Se ha alegado, además, que, en ocasiones, las tecnologías disponibles para cumplir con los nuevos parámetros se encuentran protegidas por derechos de propiedad intelectual y ello dificulta su acceso a costos razonables.

Este argumento ha sido mencionado por algunos en el pasado como una dificultad encontrada para cumplir con las obligaciones del Protocolo de Montreal y que también surgió en diversos momentos en las negociaciones del Acuerdo de París sobre Cambio Climático.

Oportunidades. Sin embargo, a la vez surgen oportunidades para los llamados “bienes ambientalmente amigables”, que pueden crear nichos para ciertas actividades especialmente relacionadas con el uso de recursos naturales.

Tal es el caso de los productos forestales, pesqueros, el turismo sostenible y la agricultura orgánica, entre otros, aun cuando para la promoción de estos como amigables con el medio se requiere usualmente un proceso de certificación por parte de terceros que puede resultar relativamente costoso para ciertas empresas.

La adopción de tecnologías y procesos de producción más limpios puede beneficiar al ambiente, la salud y la economía de los países, y obtener de esta manera beneficios directos e indirectos para todos.

Exigencia. Los mercados y los consumidores cada vez más exigen un mejor desempeño ambiental en los procesos y productos que están dispuestos a comprar, los cual se traducirá en un impacto en la forma tradicional de generar bienes y servicios.

En suma, nos encontramos ante una comunidad mundial más interconectada y consciente de la magnitud y consecuencias de los problemas ambientales y del papel que los ciudadanos juegan para hacer frente a ellos.

Más que visualizar esta realidad como una amenaza, debe mirarse como una oportunidad para un país que alberga una importante porcentaje de la biodiversidad mundial y que cuenta con un prestigio ambiental que puede ser explotado.

El autor es abogado.