La regulación de las sodas escolares

Las propuestas del MEP tendrán un positivo impacto en la salud buco-dental de los estudiantes

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Diversos sectores de la profesión odontológica celebran con beneplácito la noticia de la regulación del expendio de alimentos en las sodas de las instituciones educativas del sector público (Reglamento para el funcionamiento y administración del servicio de sodas en los centros educativos públicos, Decreto 36910-MEP-S ), lo que sin duda alguna redundará en una mejor salud general de nuestros niños y adolescentes.

Sin embargo, las noticias ignoran que las medidas propuestas por la mencionada normativa también tendrán un importante y positivo impacto en otra área: la salud buco-dental.

Distintas instancias académicas y gremiales como el Colegio de Cirujanos Dentistas de Costa Rica, la Academia Costarricense de Odontología Pediátrica, el Posgrado en Odontopediatría y el Departamento de Odontología Social de la Universidad de Costa Rica han puesto a prueba y demostrado la efectividad de valiosas iniciativas que tienen como principal objetivo disminuir los índices de caries de la población costarricense.

No obstante, las instituciones públicas prestadoras de servicios odontológicos de nuestro país se resisten a realizar los cambios necesarios para implementarlas más que en el papel.

Si bien es cierto que la caries dental es el resultado de la suma de una diversidad de factores que se conjuntan para que la enfermedad se presente, estudios pioneros publicados en 1954 demostraron, de manera inequívoca, que los alimentos azucarados –sobre todo los de consistencia pegajosa y con alta frecuencia de consumo– crean las condiciones óptimas para la enfermedad. El problema reside en que las bacterias que habitualmente viven en la boca de los seres humanos tienen la capacidad de utilizar los azúcares provenientes de los alimentos para sobrecrecer y reproducirse, lo que incrementa de manera significativa no solo el número total de bacterias con capacidad de producir daño, sino también la cantidad total de ácidos disponibles. Ello ocasiona la pérdida de los principales minerales y la desintegración de los tejidos dentales.

Una investigación más reciente señala el efecto potencialmente más dañino del consumo frecuente –sobre todo entre comidas– de productos empaquetados que derivan de almidones como la papa y la yuca, entre otros, los que se retienen entre los dientes con mucha facilidad debido a su relativa insolubilidad en la saliva, lo que prolonga las condiciones ácidas en la cavidad oral. Es un hecho real que nuestros estudiantes permanecen en sus instituciones educativas un elevado número de horas diarias durante las cuales –por regla general– no ejecutan prácticas de higiene oral, lo que los convierte en una población altamente susceptible a la enfermedad.

Abrumadora evidencia científica demuestra que si los niños presentan un alto número de caries en la dentición primaria o de leche, se puede predecir que serán adultos con caries. Por ello, es muy importante evitar que durante los recreos consuman golosinas, gaseosas, frescos muy dulces y otro tipo de productos que no solo carecen de valor nutritivo sino que, además, muestran una alta capacidad de adherencia a los dientes; esa medida se convertiría en una valiosa medida de protección de la salud bucodental que la profesión odontológica aplaude con entusiasmo.

Eso sí, debe recordarse que los padres de familia son los responsables de supervisar la efectividad del cepillado dental cuando menos dos veces al día –después del desayuno y después de cenar– y que el hilo dental se deslice entre los dientes y las muelas muy pegados en la noche, antes de dormir. Estas medidas, aplicadas en forma conjunta, permitirán en el corto plazo que el número total de dientes con caries disminuya drásticamente en las generaciones futuras.

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Noticia La Nación: La regulación de las sodas escolares