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El regreso del Blacks

Actualizado el 05 de mayo de 2016 a las 12:00 am

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El regreso del Blacks

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La historia de Limón está encadenada al Black Star Line que perdimos el viernes en un incendio. Cada quien tiene su recuerdo de ese edificio esquinero de dos pisos, de madera, de estilo victoriano caribeño en el que sobresalían sus columnas, sus grandes aleros y su espacioso corredor desde el cual se veía la ciudad de lado a lado.

Por las entrañas de ese gran señor, al que se le conocía simplemente como el Blacks, habrá pasado todo Limón. Lo digo para dejar claro que no era un club de negros, como podrían pensar muchos en el resto de Costa Rica, sino un centro social de convergencia de todas las culturas caribeñas.

Fue ese su gran logro: dar cabida y unir las pieles que conviven en Limón, pues, aunque se construyó en 1922 para la Asociación Universal para la Mejora del Hombre Negro, acogió en su segundo piso, en el Liberty Hall, a todo limonense y a toda clase de grupos.

Allí hubo fiestas de escuelas y colegios, allí se escogieron reinas de los carnavales, también a la Miss Black Beauty y allí hubo encuentros políticos, sindicales y religiosos.

La primera vez que puse un pie fue para un baile juvenil. Imposible olvidar, por larga y presuntuosa, la escalera de madera que llevaba al Liberty Hall donde el jamaiquino Marcus Garvey promovió, en los años veinte, la alianza de los negros para defender sus derechos o para hacerles soñar con el regreso a África en un barco de la naviera que dio nombre al edificio: la Black Star Line.

Inolvidable su sobrio escenario que potenciaba la personalidad de los cantantes, de las bandas musicales o al protagonista de cualquier discurso. Era el salón de reuniones más grande que tenía Limón.

El Blacks no solo era crisol en su planta alta. Abajo, en la esquina, estaba el restaurante de míster Tielá, donde se servía en mesas de madera cubiertas con manteles plásticos la sopa de mondongo (casi una crema, preparada al estilo limonense) y, obviamente, el infaltable rice and beans con pollo, pescado o carne. Allí, bajo los ventiladores, comían y bebían también todo tipo de pieles.

¿Nostalgia por el Blacks? Sin duda, pero no por mucho tiempo, porque las mismas alianzas de pieles forjadas allí durante años no fueron en vano... es seguro que todo un pueblo, negro, blanco, amarillo, lo ayudarán a levantarse, siempre verde, desde las cenizas.

El autor es jefe de Redacción en La Nación.

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Armando Mayorga

amayorga@nacion.com

Jefe de Redacción

Ingresó a La Nación en 1986. En 1990 pasó a coordinar la sección Nacionales y en 1995 asumió una jefatura de información; desde 2010 es jefe de Redacción. Estudió en la UCR; en la U Latina obtuvo el bachillerato y en la Universidad de Barcelona, España, ...

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