Opinión

Por un reglamentolegislativo, amigo del desarrollo

Actualizado el 02 de octubre de 2013 a las 12:05 am

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El Reglamento de la Asamblea Legislativa data de 1961, con una versión ordenada de 1994. Durante estos años ha sufrido algunos cambios, pero urge una modificación sustancial dirigida a mejorar la eficiencia del proceso de toma de decisiones. Esa modificación debe estar dirigida a impedir que el obstruccionismo y el flibusterismo controlen la Asamblea Legislativa.

El mundo se mueve rápido, y no puede ser que los acelerados cambios tecnológicos y culturales no tengan consecuencias en la metodología para tomar decisiones en el primer poder de la República. Por otra parte, la reputación de la clase política está en el suelo, en parte por la predominancia del obstruccionismo respecto a la argumentación informada como herramienta política en la Asamblea Legislativa. Ello ha debilitado el compromiso de muchos costarricenses con la democracia, y ha dado espacio a que poderes fácticos jueguen un papel sobredimensionado e inconveniente en la definición de la agenda nacional.

Eficiencia. El Reglamento de la Asamblea Legislativa debe modificarse para que se puedan tomar decisiones sobre los grandes y los “pequeños” temas país. Es necesario que la población costarricense pueda percibir y vivir la eficiencia en la toma de decisiones del Congreso. Se requieren plazos máximos de votación, usos adecuados de los tiempos de discusión de proyectos de ley y de nombramientos, diseño de procedimientos de producción de las leyes eficientes, resolución fluida de los temas diarios de la agenda, tales como mociones de orden, de fondo, de avocación, de revisión, de apelación, votos de censura a ministros, votación sobre permisos de embarcaciones, etc.

Bajo esta lógica, la fracción del Partido Acción Ciudadana (PAC) ha presentado a la corriente legislativa ocho iniciativas que tienen como objetivo lograr esa eficiencia en los diversos procedimientos legislativos. Sin embargo, muchos de quienes abogan por cambios en la misma dirección se han opuesto a nuestros proyectos, simplemente porque les incomodan propuestas originadas en el PAC. Creo que lo importante es la modificación del Reglamento, no la procedencia de la iniciativa.

Plazos de votación. Por eso, centrándonos en el mensaje y no en el mensajero, pensando en Costa Rica y no en la política electoral, hemos propuesto que se tome como base para la discusión un excelente proyecto para modificar el Reglamento que dejó presentado el exdiputado Francisco Chacón González, del PLN. En él se proponen plazos máximos de votación, disminución de tiempos en el uso de la palabra en diversas instancias, tales como la justificación de voto en trámite de primero y segundo debate. También contempla que el período para presentar mociones de fondo pase de cuatro a dos días; de mociones de reiteración, de tres a un único día, y que el reenvío de proyectos a comisión dictaminadora tenga un plazo definido.

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A estas importantes modificaciones deben agregarse otras que también permitirían agilizar la toma de decisiones, y las cuales incorporaremos a la discusión del proyecto. Lo importante es que, ya sin los decadentes celos políticos que frecuentemente perjudican la toma de decisiones en la Asamblea Legislativa, nos aboquemos cuanto antes a modificar el Reglamento Legislativo. Convirtamos los “carretillos” de mociones y las otras tretas del obstruccionismo en tristes recuerdos de un estilo político que debe morir cuanto antes, si queremos que el país encuentre la senda del desarrollo.

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