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Dos reformas necesarias

Actualizado el 05 de enero de 2013 a las 12:00 am

Dos manerasde modernizarnuestro sistemade salud

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Dos reformas necesarias

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No se trata de incurrir en grandes erogaciones, sino de implementar dos ideas innovadoras adaptadas a nuestro sistema de salud.

1. Hacer más eficiente la atención primaria

El eslabón perdido en nuestro sistema de salud es el especialista en medicina de familia. Todos sentimos angustia cuando oímos a nuestros conciudadanos de escasos y moderados recursos contar lo frustrante que es levantarse a las 3:00 a. m. para estar en la clínica a las 4:00 a. m. y tratar de conseguir una cita para ese día y, después de muchas horas de espera, regresar a la casa porque las fichas de citas repartidas no fueron suficientes para conseguir la propia. Está de más señalar la tragedia que significa para miles de familias esperar muchos meses para obtener una cita con un especialista.

El costo que tienen estas demoras en términos de complicaciones y deterioro de la salud, gastos de transporte, pérdida de tiempo, baja productividad, etc., asciende a cientos de millones de colones.

Pero ahora vemos con claridad que una gran parte de estos problemas se deben a que en la organización de la atención primaria se carece de su pieza más importante que es el especialista en medicina familiar, llamado a ser el líder médico en su área de responsabilidad; a él corresponde decidir quién debe referirse al especialista de hospital, porque está capacitado para resolver el 90% de los problemas de salud. Por otro lado, cuando un paciente egresado del hospital debe tener seguimiento en la comunidad donde vive, es al médico de familia a quien corresponde, liberando a los hospitales de esta tarea para que estos se dediquen más a los casos complejos y grandes emergencias. Esta especialidad existe en nuestro país, pero en número muy reducido, por lo que no logra jugar el papel fundamental al que está llamada.

2. Modernización de los hospitales.

Esta otra idea no trata de la construcción de hospitales ni de equipo, sino de implementar el concepto de la unificación de la atención médica y la enseñanza de esta ciencia en los complejos hospitalarios existentes para mejorar la atención a los enfermos y la formación del personal de salud; además, para racionalizar el gasto y su desarrollo, impulsando un ambiente de seriedad académica, responsabilidad científica, trato humano a los pacientes y un estricto código de ética.

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Para lograr lo anterior, los hospitales nacionales deben transformarse en centros médicos y los regionales, en hospitales docentes. El énfasis de este modelo está en la atención ambulatoria de excelente calidad y en una hospitalización selectiva, programada y en general de corta duración.

Este par de ideas innovadoras para nuestro medio no son realmente nuevas; en países desarrollados o en transición es así como está organizada la atención médica desde hace unos cincuenta años, cuando la revolución de las ciencias médicas reformó el sector salud.

Nosotros tuvimos mucho éxito con la revolución sanitaria y la universalización del seguro social, pero en el caso de las ciencias médicas, el mundo siguió avanzando aceleradamente y nos dejó rezagados en materia de calidad de los servicios para las malformaciones congénitas complejas, las enfermedades crónicas, el rápido envejecimiento de la población y otros dilemas modernos.

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