Opinión

Las quejas de don Freddy González

Actualizado el 04 de julio de 2013 a las 12:00 am

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Las quejas de don Freddy González

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Son como especie de lágrimas de cocodrilo las quejas de don Freddy González, antiguo presidente de la Junta Directiva del Infocoop, por la supuesta intervención del Gobierno en los asuntos cooperativos y de la Asamblea de Trabajadores del Banco Popular.

El lamento de don Freddy es como aquello de “las pavas tirándole a la escopeta”, puesto que él mismo nació, se crió y se desarrolló dentro del cooperativismo sin sustento de base y a la sombra de la política tradicional, incluyendo sus fuertes vínculos, hoy completamente a la baja, con las dos últimas Administraciones.

De hecho, el limbo jurídico en que cayó la Asamblea de Trabajadores fue en parte producto de aquellos viejos lazos de don Freddy, que no dudó en hacerlos valer, sin importar consecuencia alguna para el conjunto de sectores que la conforman y para el mismo Banco Popular.

Y en nada hubiera cambiado la situación, si don Freddy no hubiera sido hijo de sus propios recientes errores dentro de aquellas relaciones. Enemistado con unos y desnudado ante otros, sin sustento de base cooperativa que lo acuerpe, su poder de otrora se debilitó rápidamente y, obnubilado, escogió enfrentar a sus antiguos camaradas, perdiendo no solo la guerra, sino la propia compostura.

Dardos propios. Hoy, abandonado a su propia suerte, en el inicio del fin de su ciclo al frente del cooperativismo, don Freddy no tiene mejor idea que desplegar sus quejas contra la intervención de la política y el Gobierno en el Banco Popular, sin percatarse de que, al hacerlo, lanza sus propios dardos contra sí, hiriéndose mortalmente en términos de consecuencia y transparencia.

Es cierto que don Freddy hubiera querido que la crisis en la Asamblea de Trabajadores se resolviera de otra manera, a su antigua manera, a las de las relaciones con las cúpulas, pero lo que suceda en la Asamblea de Trabajadores deberá resolverse, como corresponde, en los términos en que la Sala Constitucional lo defina, tal como don Carlos Roverssi, ministro de Comunicación, lo ha señalado expresamente.

Bienvenida sea la autonomía del Banco Popular y de los sectores sociales y laborales presentes en la Asamblea de Trabajadores, momento más que oportuno para retomar la reglamentación de integración de ese órgano, según lo dispuso la propia Junta Directiva del Banco para el período 2010-2014, los acuerdos de la propia Asamblea y as resoluciones de la Sala IV y de la Contraloría General de la República.

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Lo que procede es devolver el poder a los sectores y derogar el reglamento que el propio don Freddy, en época de bonanza de padrinazgos, ayudó a redactar y promulgar, vetando incluso a delegados. Así, el tiempo perdido para la economía social no habrá sido completamente en vano.

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