Opinión

Para enseñar bien es preciso aprender a hacerlo

Actualizado el 21 de marzo de 2015 a las 12:00 am

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En 1915, la Escuela Normal, bajo la dirección de don Omar Dengo, le dio al país los primeros educadores graduados. En la década del 50, con la reforma universitaria, se clausuró esa escuela y se decidió que la carrera de educación (primaria y secundaria) fuera universitaria.

Quienes dominan estos temas señalan que debería darse un gran debate nacional sobre cuál institución debería formar a los educadores de primaria y secundaria, porque no puede enseñar bien quien no aprendió a hacerlo, parodiando al señor presidente. Evidentemente, donde se forma al educador es donde debe exigirse la rigurosidad académica de los futuros docentes.

La misión del Ministerio de Educación es la de ser el ente rector de los ciclos lectivos y velar por el fiel cumplimiento del artículo 77 de la Constitución, que ordena que la educación pública será organizada como un proceso integral correlacionado en sus diversos ciclos, desde el preescolar hasta el universitario.

Esta es la misión del Ministerio de Educación, no la de constatar la excelencia académica de los educadores, que es la misión del ente que los forma. El Ministerio sí debe preocuparse por la actualización del conocimiento de maestros y profesores y por la modernización de los instrumentos de enseñanza.

Si el nivel académico de los que hoy enseñan es motivo de duda para el Poder Ejecutivo, lo que se debe organizar es algo semejante al Instituto de Formación Profesional, creado en el primer gobierno constitucional de José Figueres Ferrer, y en el futuro incorporar un año sabático, para que el educador pueda actualizarse en conocimientos y en nuevos instrumentos.

Escuelas unidocentes y colegios rurales no tienen hoy el nivel de enseñanza de otros centros educativos. Preocupémonos por mejorar el salario de los educadores e imitemos países donde el mejor salario mínimo es el de los educadores, y no como ocurre en Costa Rica, que es de ¢600.000, uno de los más bajos en la escala salarial.

Costa Rica marcó la diferencia porque tuvo la suerte de que su primer jefe de Estado, Juan Mora Fernández, fuera un maestro, y su gobierno dio gran énfasis a la educación. La mayoría de nuestros gobernantes hicieron de su capa un sayo, magnificando la educación.

El autor es abogado.

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