Opinión

Sobre el proyecto de Ley de Cambio Climático

Actualizado el 26 de abril de 2014 a las 12:00 am

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Sobre el proyecto de Ley de Cambio Climático

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Hace algunas semanas, los costarricenses fuimos testigos de un hecho pocas veces visto en la Asamblea Legislativa. El proyecto de Ley de Cambio Climático, dictaminado por la Comisión de Asuntos Ambientales (expediente 18.860) fue votado, en su primer debate, unánimemente a favor.

Para quienes trabajamos en el tema de cambio climático, el hecho reviste la mayor relevancia dado que si hay un tema que debe convocar a toda la sociedad de nuestro país, por sus implicaciones en el desarrollo futuro, la competitividad y la calidad de vida de todos los seres humanos, ese es el cambio climático.

Sin embargo, la construcción de las condiciones habilitantes que nos permitan como sociedad avanzar en el abordaje de la problemática del calentamiento global, que incluyera, entre otros, un marco regulatorio propicio. Así, una ley de cambio climático podría ser uno de estos elementos para los que se necesita del involucramiento de los actores socioeconómicos, y contar con puntos de vista que nos permitan evolucionar.

En la Dirección de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), valoramos el esfuerzo realizado y consideramos trascendental este proyecto para que las instituciones reconozcan su rol, su potencial y su responsabilidad en un tema clave para el presente y futuro modelo de desarrollo del país. La buena voluntad mostrada por los señores diputados al aprobar de manera unánime el proyecto de Ley Marco de Cambio Climático es muy importante y por eso merece ser mejorado.

El cambio climático no es un tema exclusivo de la agenda ambiental, es un tema de afectación directa al modelo de desarrollo y por ello, es importante que avancemos hacia instrumentos que garanticen una mayor vinculación legal entre las entidades del Estado en cuanto a sus acciones de mitigación y adaptación al cambio climático y de la sociedad como un todo.

Apreciaciones. Nos hubiera gustado involucrarnos más en las primeras etapas de construcción de este proyecto. Sin embargo, vemos mucha apertura y espacio para mejorarlo, de forma tal que el proceso para llegar a un proyecto de ley pueda ser enriquecido mediante mecanismos de consulta con amplios sectores de la sociedad.

Por ello, me permito hacer algunas apreciaciones al texto que fue aprobado en la Asamblea Legislativa:

Un entorno cambiante. El proyecto Ley de Cambio Climático está contextualizado dentro de una realidad nacional e internacional inconsistente con los avances y retos pendientes. Es importante apuntar que, además de su meta voluntaria de C-neutralidad al 2021, Costa Rica avanza hacia la adopción de compromisos de reducción de emisiones vinculantes, por lo que temas como las estrategias de desarrollo bajas en emisiones y las acciones de mitigación nacionalmente apropiadas (Nama’s, por su acrónimo en inglés), pasan a ser relevantes y no están siendo consideradas en el proyecto de ley.

Dentro de catorce meses, debemos reportar ante la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático cuáles van a ser nuestras contribuciones previas al 2020 y tenemos un poco más de seis años para ponernos de acuerdo socialmente sobre cómo vamos a interiorizar dichas contribuciones en la figura de compromisos vinculantes de reducción de emisiones y dónde. Estos son aspectos que deberían contemplarse para realizar una actualización del proyecto de ley y, por la dinámica legislativa, es mejor darse su tiempo y apuntar a una propuesta consultada y participativa, en donde sus contenidos sean los propicios para construir lo que hace falta.

Tema transversal. El país ha venido implementando acciones desde el año 2007. Se han creado importantes alianzas estratégicas con el sector privado y se ha consolidado una agenda interna de cambio climático en algunas instituciones del Estado. Por ello, desde la Dirección de Cambio Climático, hemos implementado iniciativas dirigidas a un proceso participativo, multidisciplinar y amplio que concierne a los principales emisores y al Estado, sobre lo que adoptaremos como compromiso nacional. Además es importante reconocer la relevancia del abordaje voluntario realizado por el sector privado en el marco del Programa País C-neutral y la preparación anticipada que genera conocimiento y experiencia dando una visión de oportunidad y confianza ante los cambios.

La decisión de un proyecto como el que nos convoca, debe considerar los distintos puntos de vista de los industriales, productores, transportistas, sindicatos, grupos religiosos, grupos ambientales, las minorías, instancias oficiales y, sobre todo, los miembros de la sociedad que ya sufren o son más vulnerables al cambio climático, entre otros. Implementar una ley de tan alta importancia para nuestro desarrollo nacional necesita más tiempo de consultas. Recientemente, me reuní con las autoridades mexicanas que estuvieron detrás de la Ley de Cambio Climático y fue sorprendente conocer el grado de consulta que lograron realizar: más de dos años entre el diseño, la concertación y la aprobación.

Compromiso político. Es cierto que se requiere un mayor compromiso político desde las más altas esferas que garantice que todas las entidades del Estado asuman su respectiva responsabilidad. En ese sentido, el proyecto de Ley de Cambio Climático crea una nueva gobernanza sin considerar las instancias de coordinación ya en funcionamiento, que van dando sus pasos y forjando iniciativas. Para aprender a correr, hay que saber gatear primero.

Estamos claros de que el cambio climático dejó de ser un tema exclusivo de la agenda ambiental y se constituyó en un tema de desarrollo y, por ello, se requiere de un fuerte trabajo de coordinación y cooperación.

Un camino recorrido. Se debe reconocer el camino andado y valorar las lecciones aprendidas. A varias entidades se asignan tareas por ser emprendidas, invisibilizando de una manera incomprensible una gran cantidad de acciones que, desde las distintas instancias del Estado y del sector privado, con la coordinación de la Dirección de Cambio Climático, se vienen ejecutando.

El país debe sentirse orgulloso de lo mucho que se hizo hasta la fecha. También, es mucho lo que hace falta y, como cabeza de esta Dirección ministerial, soy el primero en reconocerlo.

Pero el punto de partida ya tiene su andamiaje y sobre ello debemos construir. Si es que debemos adoptar una Ley de Cambio Climático en Costa Rica para fortalecer lo hecho hasta ahora y apalancar lo que debemos emprender, esta debe partir de una visión nacional donde las soluciones no provengan solamente del Estado, sino que toda la sociedad se una con la visión de un desarrollo bajo en emisiones.

Las reglas y el marcaje de la cancha están en manos del Estado costarricense a través de sus organizaciones; sin embargo, quienes anotarán los goles, serán otros.

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