Opinión

El presupuesto nacional como instrumento de política fiscal

Actualizado el 18 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

La actual Administración continuará sus esfuerzos por reducir el desequilibrio fiscal

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La asignación de recursos a través del Presupuesto Nacional constituye un instrumento fundamental de política económica y social del país. Utilizando este instrumento, el Gobierno impulsa áreas que considera prioritarias como educación, salud, seguridad e infraestructura y establece un límite global al gasto público, con el fin de evitar desequilibrios fiscales.

Sin embargo, decisiones tomadas en las últimas décadas, que predeterminan el destino de una proporción cada vez mayor del Presupuesto, constituyen hoy una camisa de fuerza para un Gobierno que busca retomar una posición fiscal sostenible al mismo tiempo que trata de satisfacer las nuevas necesidades de la población.

Por ejemplo, mandatos constitucionales requieren que en el Presupuesto de 2013 se asigne al menos un 7% del PIB a educación, 6% de los ingresos del fisco al Poder Judicial y los recursos necesarios para que el Tribunal Supremo de Elecciones atienda el proceso electoral. Además, el Gobierno tiene obligaciones financieras establecidas legalmente con el Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (Fodesaf), la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi, el Ministerio de Seguridad Pública, el sector salud, las pensiones y el servicio de la deuda, las cuales son igualmente ineludibles.

Estas partidas, conjuntamente con las remuneraciones, constituyen un 95% del presupuesto nacional de la República para 2013. El hecho de que algunos de estos mandatos de gasto no vengan acompañados con una fuente de financiamiento claramente identificada, complica aún más el manejo adecuado de las finanzas públicas.

Se han introducido mejoras importantes al proceso de elaboración del presupuesto nacional de 2013. En primer lugar, en abril de 2012, el Poder Ejecutivo emitió lineamientos muy austeros para la presentación de los proyectos de presupuesto por parte de las unidades ejecutoras y se evaluó estrictamente la capacidad de ejecución de cada unidad en cada programa. Además, con el fin de promover una mejor asignación y ejecución del presupuesto, se estableció un programa de cooperación técnica de la Dirección General de Presupuesto Nacional con cada unidad ejecutora. Los esfuerzos por mejorar el proceso presupuestario ya están mostrando resultados concretos, al reportarse una mejora del 15% en la ejecución presupuestaria durante el primer semestre de 2012 (informe de la Contraloría General de la República) y al mantenerse el país como líder latinoamericano en transparencia presupuestaria (estudio del programa Estado de la Nación y Universidad de Costa Rica).

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Reducción del gasto. A pesar de la gran inflexibilidad presupuestaria, el Gobierno ha hecho un esfuerzo significativo de contención del gasto, reduciendo la proporción de gastos corrientes financiados con deuda en el presupuesto nacional de 2013. Se destaca, entre otras cosas, la contención del empleo público mediante el congelamiento de plazas, excepto en áreas prioritarias como educación y seguridad, y la digitalización de compras de bienes y servicios a el fin de añadir transparencia y eficiencia al proceso de compras públicas. En las áreas en que se tiene flexibilidad, el resultado de estos esfuerzos es evidente: si se excluyen las partidas determinadas por mandatos constitucionales, obligaciones legales y las remuneraciones, los gastos se contraen un 4,7% en relación con el 2012.

Además, la inversión pública se protege en el 2013: se espera un crecimiento en los gastos de capital de un 23% en relación con el 2012, ritmo muy superior al del crecimiento de la economía. Los gastos de inversión pública que se incluyen en el presupuesto solo consideran aquellos financiados con recursos domésticos, a los cuales deben agregarse los gastos de capital financiados con recursos provenientes de créditos externos ya aprobados y en proceso de desembolso.

Los esfuerzos implícitos en este presupuesto por contener el gasto, así como la mejora en recaudación esperada en 2013 producto de acciones del Ministerio de Hacienda y del dinamismo de la economía, evitarán un incremento en el déficit financiero del 2013, a pesar del fuerte aumento en el gasto por intereses. Sin embargo, esta posición fiscal no es sostenible en el mediano plazo, por lo que la actual Administración continuará sus esfuerzos por reducir el desequilibrio fiscal.

Costa Rica requiere una transformación hacendaria integral que incluya acciones orientadas a racionalizar los gastos, fortalecer los ingresos y mejorar las condiciones de la deuda. Como parte de este proceso, es necesario revisar las asignaciones presupuestarias constitucionales y legales a la luz de las nuevas necesidades de la sociedad y las posibilidades de financiamiento del fisco. A pesar de que estos son temas difíciles de abordar, sobre los que existe resistencia a discutir públicamente, la Administración Chinchilla considera necesario ponerlos en la mesa de diálogo en la misma forma en que ya se hizo con el proyecto de Ley para el Ordenamiento de las Retribuciones Adicionales al Salario Base del Sector Público. Todos estos elementos deben definirse en el contexto de un diálogo nacional que incorpore a todos los sectores de la sociedad, de modo que, juntos, garanticemos la sostenibilidad del Estado solidario costarricense.

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