Hay que ir a votar evitando caer en las tentaciones de las promesas del populismo

 2 febrero

Dentro de un año, el domingo 4 de febrero del 2018, tendrán lugar las elecciones nacionales. Elegiremos presidente, vicepresidentes y diputados.

En lo últimos cinco procesos electorales ha sido notable que las encuestas se equivocan y, en términos de funcionalidad y el grado de satisfacción con la democracia, es alarmante cuán rápidamente se menoscaba la base política de cada nuevo gobierno.

No voy a especular sobre las razones por las cuales ocurre este casi instantáneo deterioro. Sin duda la gobernabilidad y el estado de la economía –sobre todo el factor empleo– desafían a las nuevas administraciones.

Una respuesta simple puede ser el incumplimiento de las promesas, ante lo cual nos preguntamos si el elector tiene claro cuáles son las promesas viables por las que vota. ¿Maneja formas objetivas de evaluar el grado y la velocidad de cumplimiento de estas?

A continuación planteo 10 preguntas que podrían servir de referencia y punto de partida para que usted, no su candidato o su partido, analice y defina las variables y factores que debe considerar en la decisión que en secreto tomará en las urnas dentro de 365 días.

Por su complejidad para el abordaje político y desarrollo nacional futuro, cada respuesta amerita un profundo análisis. Eso es lo recomendable y le invito a reflexionar al respecto, hay tiempo suficiente para hacerlo, pero, para simplificar, que de ninguna forma es rebajar el valor del ejercicio, empiece por contestarse usted mismo si está o no de acuerdo con la jerarquía y pertinencia de los temas planteados en cada interrogante.

En un segundo momento, aproveche las múltiples comparecencias públicas en medios de comunicación y redes sociales que se avecinan para valorar el contenido de los planteamientos o, mejor aún, preguntárselo directamente a sus posibles candidatos presidenciales y legislativos.

Al final, construya usted su propio cuestionario para que le sirva de guía; haga su propio balance y, si le parece, para no abstenerse, resolver su indefinición e ir a votar evitando caer en las tentaciones de las promesas huecas de la moda del populismo de izquierda o de derecha.

Respetuosamente, sugiero guardar el ejercicio y tenerlo en cuenta a la hora de votar dentro de un año.

Las siguientes 10 preguntas, deliberadamente fueron ordenadas aleatoriamente, están redactadas de forma muy concreta y son cerradas, es decir, para responder solo sí o no.

1. ¿Explica claramente su candidato cómo terminar con las filas en los hospitales de la Caja?

2. ¿Apoya su candidato nuevos impuestos, el IVA y reformas progresivas al impuesto sobre la renta?

3. ¿Apoya su candidato que el ICE construya obra pública?

4. ¿Apoya su candidato que los fondos de pensiones sean utilizados en la construcción de obra pública?

5. ¿Está su candidato dispuesto a promover de inmediato reformas al Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte de la CCSS?

6.¿Propone su candidato un mecanismo transparente para alcanzar acuerdos con otros partidos políticos para mejorar la gobernabilidad?

7.¿Apoya su candidato reformas al empleo público?

8.¿Apoya su candidato nuevos acuerdos de libre comercio?

9.¿Está él de acuerdo con la educación dual?

10.¿Está de acuerdo su candidato con la generación de energía geotérmica?

Son muchas más preguntas las que deben ser formuladas, pero, de momento, tenga en cuenta el número de respuestas en las que usted estima que su candidato coincide con su punto de vista. A partir de hoy tiene usted un año para confirmarlo o descartarlo.

El autor es politólogo.