Opinión

Una precisión y tres aclaraciones

Actualizado el 06 de octubre de 2015 a las 12:00 am

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Una precisión y tres aclaraciones con respecto a lo escrito por Luis Mesalles en su columna “Letras de cambio”, del sábado, dedicada a mi artículo “Baja inflación no es panacea”, del 29 de setiembre pasado.

Afirmé en ese texto que la crisis de los años ochenta fue precedida por el anuncio de un cambio inevitable para liberalizar los precios y promover la apertura comercial.

Sé que no es un periodo estudiado, aunque tengo a mano dos publicaciones previas a la crisis; además están los periódicos de la época.

Tanto en el discurso presidencial como la posterior precisión del ministro de Hacienda en 1979, se anunció una época de cambios. “La coyuntura es difícil, y nos ha obligado a introducir cambios y rectificaciones en nuestro estilo de desarrollo”, dijo el presidente el 2 de mayo de 1979.

El modelo de desarrollo que preveía el ministro de Hacienda de ese tiempo había sido probado en Corea, Taiwán, Chile y Argentina. También en esos meses se liberalizó el precio de la carne.

Por supuesto que coincido con la caracterización y orígenes de la crisis que da Mesalles. Le aclaro que, sin embargo, en mi artículo, yo sí me referí al crecimiento de la pobreza; no di el porcentaje (48%), sino que lo dimensioné como la mitad de los hogares.

No abogo por que el Banco Central sea nervio y motor, ni el origen de toda política económica, pero sugiero que la economía tiene un problema muy serio inducido por este: una muy importante revaluación del colón, que afecta la competitividad. Pero ese será otro artículo.

Miguel Gutiérrez Saxe es economista.

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