Opinión

¿Quién nos podrá defender de la defensora?

Actualizado el 28 de febrero de 2013 a las 12:00 am

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¿Quién nos podrá defender de la defensora?

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¡Qué curioso! La defensora de los Habitantes nos predica “que no nos gane la pasión irrestricta o el fanatismo”, y luego, apartándose de sus propias palabras, dice que los conferencistas del V Congreso Centroamericano de Bioética sostienen posiciones fundamentalistas, se burla de su formación académica y los compara con el fundador de la Inquisición. Como diría nuestro pueblo en tono irónico: ¡Vale que ella no es “apasionada” ni “fanática”! ¡Qué tal que sí lo fuera!

Lo cierto es, señora defensora, que usted se ha dedicado a desprestigiarnos. Las pruebas son abundantes. Eso lo ha hecho desde su puesto de poder, utilizando fondos públicos que pagamos todos los costarricenses; so pretexto de estar en contra de la declaratoria de interés público, se ha dedicado a violar los derechos constitucionales y humanos de libertad de opinión, de pensamiento, información, de expresión, de igual trato e igual dignidad y al principio de no discriminación entre seres humanos, de todos los conferencistas y con ello, de aquellos que se atrevan a asistir al Congreso.

Es cierto que me cuesta comprender su ataque fanático, apasionado y sistemático a quienes pensamos diferente de usted. Pero, es que hasta el día de hoy, me resultaba inconcebible que una “defensora de los Habitantes” cometiera dichos actos.

Si quiere oponerse a la declaratoria de interés público puede hacerlo, pero no necesita ni injuriar ni difamar ni calumniar a las personas. Se vale discrepar. Lo que no se vale es ofender, ni chotear, ni humillar, ni desprestigiar. La ley la obliga a proteger los derechos e intereses de todos los habitantes, no solo los de un sector.

Respeto la libertad de expresión, pero el límite de esa libertad radica en que su ejercicio no debe, ni puede involucrar un nivel tan grande de términos peyorativos y de denegación de los derechos constitucionales y humanos de las otras personas.

La ley le impone a quien ejerza el cargo de defensor (a) la obligación de trabajar para que el “sector público se ajuste a la moral, la justicia, la Constitución Política, las leyes, los convenios, los tratados, los pactos suscritos por el Gobierno y los principios generales del Derecho”.

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El Congreso de Bioética se celebrará a pesar de sus manifestaciones. Los asistentes tendrán la oportunidad de escuchar no solo al Dr. Jokin de Irala, sino a don Guillermo Malavassi Vargas, rector de la Universidad Autónoma de Centroamérica y exministro de Educación sobre los retos de la sociedad moderna: “Bioética y dignidad del ser humano” ; al Dr. Alejandro Leal, biólogo genetista, con alternativas científicas para los matrimonios con problemas de fertilidad; al Msc. Ramiro Pozo, sobre “Bioética, la familia y las tecnologías de información”; al Dr. Rodrigo Álvarez sobre “Bioética de la enseñanza de la sexualidad” e “Inicio de la vida”; a la MSC. Ana Vanessa Barquero sobre “Mujer, hombre o construimos nuestra sexualidad”; a la Dra. Andrea Acosta con el tema biojurídico: “Derechos del embrión”; al Dr. José Arturo Vela Staines sobre “Neurobiología del apego y su impacto sobre nuestra sociedad”; al Dr. Luis Jiménez sobre “Ética y medio ambiente” y al Dr. Julio Santamaría con el tema “Al ocaso de la vida”. Será un debate de ideas, sin insultos ni incitación al odio.

La animo a rectificar. No puede ser que los costarricenses, parafraseando el famoso programa del Chapulín Colorado, nos preguntemos: “Ahora, ¿quién nos podrá defender de la defensora?”

Alexandra Loría Beeche Asociación Costarricense para el Estudio y la Difusión de la Bioética

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