Opinión

La planificación territorial que no existe

Actualizado el 07 de febrero de 2014 a las 12:00 am

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La planificación territorial que no existe

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El desarrollo urbano y la ordenación del territorio son áreas de estudio y trabajo prácticamente inexistentes en Costa Rica. La Gran Área Metropolitana (GAM) concentra más del 60% de la población costarricense en un 4% del territorio nacional. Es un espacio caótico y de difícil convivencia para aquellos que vivimos diariamente esta realidad urbana.

Muchos de los problemas actuales de Costa Rica se derivan, de forma directa o indirecta, de una ausencia total de planificación territorial. A pesar de esta realidad irrefutable, la necesidad de planificar no solo el desarrollo de la GAM sino el territorio costarricense en su conjunto sigue siendo un tema ausente en las decisiones políticas.

Ante la certeza de que un cambio de enfoque, y sobre todo de metodología, es necesario para plantear reformas y medidas adecuadas para estructurar y planificar el desarrollo de Costa Rica, mediante propuestas concretas y detalladas, algunas de las cuales ya han sido implementadas con éxito en países de primer orden mundial, comparto a través de este foro algunas reflexiones del modelo de planificación territorial utilizado con éxito en Europa.

La disciplina de la planificación territorial, aunque nacida en países con realidades distintas a la nuestra, presenta un enfoque y origen que deben conocerse antes de adentrarse propiamente en las medidas que deben ser propuestas para contrarrestar el problema urbanístico general de Costa Rica.

La problemática ambiental, económica y social, contempladas de forma integral, constituyen el objeto de estudio y de acción de la planificación territorial, denominada también ordenación del territorio o planificación integrada.

Este enfoque multidisciplinario, desarrollado a lo largo del siglo XX, persigue la inclusión del pensamiento racional en las transformaciones inevitables a las que el ser humano somete continuamente el territorio ocupado.

Equilibrio. Después de la Segunda Guerra Mundial, países como Italia, Reino Unido y Francia, sustituyeron la preocupación de la organización espacial de los asentamientos y actividades, propias de los primeros años del siglo pasado, por la planificación misma del desarrollo económico y social, cuya realización influía sobre el territorio.

En el caso de Francia, por ejemplo, con la creación de la Délégation à l'aménagement du territoire et à l'action régionale (Delegación de planificación territorial y acción regional) el Estado francés instauró una política de reequilibrio territorial dirigida a frenar la concentración demográfica, económica y cultural en la ciudad capital. Esta concentración saturaba todos los sectores mencionados, por un lado, y por otro provocaba el despoblamiento y desuso del resto del territorio.

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El objetivo del equilibrio territorial va a ser reformulado una vez más, a partir de los años setentas, como consecuencia del surgimiento de las primeras políticas en materia ambiental, y la consecuente toma de consciencia de dicho fenómeno por parte de las instancias públicas nacionales e internacionales.

La articulación entre la planificación física y la económica es perseguida y medida a partir de este momento mediante un indicador idóneo: el ambiental. Es decir, la preservación de los recursos naturales existentes a disposición de los asentamientos urbanos, un nuevo parámetro surgido en la década de los ochentas.

Hoy siguen en pie los conceptos de sostenibilidad y no solo los de expansión o crecimiento. Este, a todas luces, es el principio rector a tener en cuenta al establecer y poner en práctica los modelos de planificación territorial en las distintas realidades geográficas del país.

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