No es posible que el medio de presión sea dejar de brindar un servicio esencial

 24 julio

La lucha de los funcionarios judiciales por un régimen de pensiones que consideran justo ha traído una grave consecuencia en los servicios esenciales del Poder Judicial y, en especial, en la Sección de Patología Forense.

Mas de veinte cadáveres están retenidos y no se han brindado los servicios de autopsias y entrega de cuerpos a los familiares. Acciones legales fueron consideradas por la Defensoría de los Habitantes, y la Sala Constitucional ordenó se cumpla con la obligación de continuar las labores.

La Comisión de Ética del Poder Judicial se ha manifestado y de manera acertada ha indicado que respeta que los trabajadores del Poder Judicial defiendan el derecho a una pensión para la cual han trabajado y cotizado, pero considera incomprensible que se le cause daño a otras personas “como un mecanismo de protesta”.

“Si queremos que la sociedad comprenda nuestro malestar, también conviene que entendamos la pena de las personas a las que se les está violando su derecho a decir adiós, a llorar en paz por un dolor”, dijo la Comisión.

Ética. La ética es el compromiso social del médico. Tiene la función de fortalecer su responsabilidad profesional y de todos aquellos que componen el equipo de salud y no puede ser practicada de forma aislada de sus fundamentos filosóficos, sino peligra en transformarse solo en un código de etiqueta.

Si se puede resumir la profesión médica en dos palabras, decimos que medicina solo puede ser practicada con ciencia y conciencia. Por ello, considero que lo que hoy día hace Patología Forense es ciencia sin conciencia. No es posible que el medio de presión sea dejar de brindar un servicio esencial, que causa dolor ajeno, revictimiza y, consecuentemente, es inhumano.

Maikel Vargas Sanabria, presidente de la Asociación Costarricense de Medicina Legal, indicó en un reciente artículo de opinión publicado en La Nación del 4 de julio: “Una vez que la persona ha fallecido no hay forma de revertir el dolor de la familia por su pérdida, pero, por supuesto, se puede paliar, evitando la revictimización, siendo eficientes con los resultados de los estudios, siendo diligentes en todos los procesos relativos a la entrega del cadáver a los dolientes. En síntesis, la patología forense no es una disciplina lúgubre, macabra, tétrica, sino una disciplina científica al servicio de la sociedad costarricense y trabaja en forma interdisciplinaria con muchas otras instituciones y ciencias con el fin, no solo de determinar con el mayor rigor la causa y manera de muerte de una persona, sino de ayudar a que las familias de las víctimas de la violencia o de una muerte súbita sufran lo menos posible ante un procedimiento como la autopsia médico- legal, que es ordenado por las autoridades judiciales”.

Contrario a la lógica. Paradójicamente, los funcionarios de Patología Forense, ante lo que consideran la presión de su patrono, quien cumple con el mandato judicial de ordenar la continuidad y obligación de laborar, se sienten afectados y han resultado incapacitados. Acción que lejos de causar empatía ha sido objeto de molestia general y así se muestra en las redes sociales, donde se les cuestiona, aún mas, por el dolor de las familias que no han podido dar un digno adiós a sus familiares.

Una muestra de ética, de ciencia con conciencia, solo se dará cuando la lucha sea con dignidad y no se pretenda justicia con injusticias. Injusticias que se pueden traducir en un daño moral irreversible e indemnizable.

Vehementemente, pido a los empleados judiciales buscar una adecuada solución y no dejar que las frías cámaras en la morgue sigan llenándose de cuerpos, a los cuales sus seres queridos añoran despedir.

El autor es abogado penalista.