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De los orígenes judíos al Holocausto

Actualizado el 03 de enero de 2015 a las 12:00 am

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De los orígenes judíos al Holocausto

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Hacia el año 3000 antes de Cristo, los judíos eran un grupo pequeño de nómadas sobreviviendo en el desierto como una comunidad primitiva.

Los orígenes del pueblo judío se remontan a tres patriarcas: Abraham, Isaac y Jacob, conocido como “Israel”. Pero, en realidad, Abraham es el padre fundador.

Por judíos se entiende a todos los integrantes del pueblo judío y no solamente a quienes profesan la religión judía. Es decir, que el concepto de pueblo judío es más amplio que el concepto de judaísmo o religión judía, pues incluye tanto a religiosos como a laicos o agnósticos.

El texto sagrado de la religión judía es la Torá y se puede considerar el texto fundacional del monoteísmo y de enorme influencia en el cristianismo, el islamismo e, incluso, en la civilización occidental.

Como dijo san Pablo, el judaísmo es una religión de preceptos y leyes. Los más conocidos son los Diez Mandamientos, pero, en realidad, la Torá contiene 613 preceptos. Solamente en relación con el Sabath, o día de descanso, se establecen 39 prohibiciones. En ese sentido, el judaísmo es una de las principales fuentes del Estado de derecho moderno.

Libertad. Asimismo, como afirmó el experto estadounidense en religiones comparadas Huston Smith: “Los judíos jamás han cuestionado la libertad humana. El primer acto humano implicó la libertad de elección. Adán y Eva, aunque es cierto que seducidos por la serpiente, comieron el fruto prohibido del Edén, pero podían haberse resistido. Los seres humanos, una vez creados, se hacen o deshacen a sí mismos, forjando sus propios destinos a base de decisiones”. Así, pues, el valor de la libertad está presente desde el principio en la tradición judaica y llega a niveles de esplendor durante la historia del éxodo, que constituyó una verdadera praxis de búsqueda de la libertad. Desde entonces, en el pueblo judío hay libre albedrío, por lo menos en el ámbito espiritual: unos practican el judaísmo y otros no lo hacen, unos son ortodoxos y otros son reformistas o agnósticos.

Justicia. Por otra parte, los profetas Amós, Oseas, Miqueas, Jeremías e Isaías promovieron el valor de la justicia, especialmente, en el orden social. Estos profetas defendieron la idea de que todos los seres humanos, por ser hijos de Dios, tenían unos derechos que hasta los reyes –es decir, los gobernantes– debían respetar. Aquí está en ciernes el concepto de derechos humanos. En otras palabras: tanto los profetas judíos de la Torá como los estoicos griegos son los precursores de la carta magna inglesa y de las declaraciones y convenciones de derechos humanos.

Prosperidad. La idea de progreso y prosperidad, respecto a que se puede vivir mejor en este mundo y en esta vida, y a que se puede cambiar el orden económico para avanzar hacia niveles superiores de bienestar y de calidad de vida, también es propia del judaísmo, del mesianismo y del pueblo judío, y ha tenido una influencia enorme en la humanidad.

Según la Biblia, en cierto momento, los 12 hijos de Jacob se trasladaron a Egipto, donde las 12 tribus fueron esclavizadas por el “modo de producción asiático” de los faraones. En el Éxodo se narra la historia de la emancipación de Egipto y la búsqueda de la libertad en una tierra prometida bajo el liderazgo espiritual y político de Moisés, el gran profeta del pueblo judío.

Después de la muerte de Moisés, los israelitas llegaron a Canaán y la conquistaron bajo la jefatura de Josué. Surgió entonces primero un gobierno de jueces (basado en la ley) y, luego, la monarquía de Saúl, David y Salomón, quien se distinguió por su proverbial sabiduría.

Diáspora. Judea fue provincia romana. En el año 70 de nuestra era, los romanos destruyen el templo de Jerusalén y empieza una gran dispersión de los judíos por el mundo, conocida como la “diáspora”. A partir de entonces, el liderazgo de la espiritualidad hebrea pasa de los sacerdotes del templo a los rabinos esparcidos por todo el planeta. Nace el Talmud y el judaísmo se globaliza en una diáspora que dura 2.000 años. Los judíos se hacen ciudadanos del mundo, pero sin derechos de ciudadanía en los diferentes países, que, salvo excepciones, les excluyen y persiguen.

Persecución. Durante la Edad Media y el Renacimiento, los judíos fueron perseguidos por la Santa Inquisición en razón de sus creencias. Muchos judíos fueron encarcelados o murieron en la hoguera. En 1492 fueron expulsados de España por la reina Isabel la Católica y se produjo una migración hacia América y hacia otros países europeos. En el siglo XVI empiezan los pogromos o persecuciones y linchamientos de judíos por hacerlos responsables de la peste negra.

Durante siglos, los judíos fueron excluidos de la ciudadanía, de los puestos públicos, de las universidades y obligados a vivir en guetos rodeados de altos muros.

En 1881, en Rusia, el zar Alejandro II fue asesinado, y se responsabiliza y acusa a los judíos. Se produce un pogromo y cerca de 2 millones de judíos optan por emigrar hacia los Estados Unidos. Hubo también pogromos durante la Revolución rusa de 1917, especialmente contra los judíos que tenían propiedades. Durante la Guerra Civil, los guardias blancos también perseguían a los judíos que profesaban las ideas de los mencheviques o de los bolcheviques.

Millones de víctimas. De 1938 a 1945, es decir, antes y durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno nacionalsocialista de Adolfo Hitler y sus aliados crearon un vasto complejo de campos de concentración y promovieron y ejecutaron el Holocausto del pueblo judío, con el resultado de una cifra de víctimas mortales de alrededor de 6 millones.

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